En septiembre del año pasado, las autoridades ambientales y policivas del departamento del Magdalena recuperaron 22 aves silvestres que permanecían en las viviendas de algunos habitantes de las veredas Calabazo y La Revuelta en Santa Marta.

Las aves, entre cotorras, pericos cariazul, loros reales, guacamayas y tucanes, tenían las plumas de sus alas cortadas, una práctica macabra para que no puedan salir a volar. Todas estaban encerradas en jaulas y eran tratadas como mascotas.

Esto afectó el comportamiento y salud de cada una de las especies. Luego del rescate, fueron trasladadas al centro de atención y valoración de la entidad, donde iniciaron su proceso de rehabilitación para poder retornar a su hábitat natural”, dijo la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag).

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Luego de ocho meses bajo el cuidado de veterinarios y zootecnistas, cuatro aves dieron indicios de que ya estaban listas para sobrevivir en los bosques secos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Se trataba tres guacamayas (dos azulamarillo y una bandera) y un tucán.

Los bosques de la Sierra Nevada son el nuevo hogar de tres guacamayas y un tucán. Fotos: Corpamag.

Estas aves recuperaron su plumaje y hoy revolotean por las montanñas de la Sierra Nevada. La conservación de estas especies es el resultado de un trabajo conjunto entre las autoridades y la sociedad civil. La ciudadanía está haciendo cada vez más entregas voluntarias de los animales silvetres. La libertad es un derecho de todos”, informó Corpamag.


La autoridad ambiental recordó que comprar, vender, movilizar y tener fauna silvestre es un delito penalizado con prisión de hasta de 108 meses y sanciones económicas que pueden llegar a los 35.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes.

En septiembre fueron recuperadas más de 20 aves en algunas veredas de Santa Marta. Foto: Corpamag.

La pena se aumenta de una tercera parte a la mitad cuando las especies están categorizadas como amenazadas, en riesgo de extinción, de carácter migratorio, raras o endémicas del territorio colombiano”, complementó la corporación.

La guacamaya azulamarillo (Ara ararauna) solo habita en Sudamérica, desde Panamá hasta el noreste de Argentina. Vive en diversos ecosistemas, como el bosque húmedo tropical, la selva y el bosque y la sabana seca, casi siempre en sitios asociados a los cauces de los ríos.

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La guacamaya bandera o roja, con plumas de color rojo escarlata, azules y amarillas, es un ave endémica del contitente americano, con una distribución que va desde México hasta las selvas de Bolivia.

Las especies de tucanes también son propias de América, desde México hasta Argentina. Abundan en las selvas húmedas tropicales, pero también hacen presencia en los bosques más templados de las cordilleras.