Por las turbias aguas del río Magdalena, Flover Molina, un experimentado pescador de Puerto Boyacá, se desplazaba en su rústica canoa de madera. 

Esta vez no iba de faena. Trasportaba a un grupo de desarrolladores audiovisuales que iban en busca de los hipopótamos que de manera descontrolada han venido reproduciéndose en un amplio sector del río entre los municipios de Puerto Boyacá y Puerto Triunfo, en la subregión del Magdalena Medio. 

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Luego de cuatro visitas frustradas al mismo lugar, tratando de lograr las mejores tomas de estos mamíferos fugados de la Hacienda Nápoles, del extinto narcotraficante Pablo Escobar, y por los que nade responde, se tropezaron con una sorpresa mayor

Entre la arena y un pastizal, a orillas del río, se encontraba un enorme caimán que, a lo lejos, parecía un tronco de madera. Flover, como era de esperarse, fue el primero en avistarlo. “Debe tener aproximadamente entre 5 y 6 metros de largo”, indicó con la sabiduría propia de los años navegando por el Magdalena. 


Momento en el que el enorme caimán se precipitó al agua y lentamente desaparece (video sin editar). Video: Luis Carlos Buelvas  

El también presidente de la Asociación de Pecadores de esa región del país (Asopescar) fue prudente y prefirió no acercarse mucho por el profundo respeto que inspira una especie emblemática del Magdalena Medio, amenazada por factores como la caza incriminada y la contaminación.  

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"Hoy, cuando ya casi todo está extinto, la visión de este sobreviviente prehistórico me llenó de esperanza, mi corazón palpitó de alegría. Es solo uno, pero es muy importante para el Magdalena, el río de la historia, pues es una muestra de la resiliencia que se vive bajo intenso sol de estas tierras", indicó Durlandy Giraldo, habitante de Puerto Boyacá y periodista de Magdalena Centro Noticias. 

Aseguró que el avistamiento de ese caimán dejaba claro que por el boom paquidérmico, la región y el país se habían olvidado de lo que en verdad era nuestro: "nuestra historia antigua, la de los indios caribes que habitaron los lugares en los que se fundaron Puerto Boyacá, Puerto Triunfo, Puerto Nare, La Dorada, Puerto Salgar, Honda, Puerto Berrio, entre otras poblaciones", sostuvo Giraldo. 


En Colombia se registran varias especies de caimán, entre estos el aguja. Foto: Corponor

Tras observarlo por varios minutos, intentaron grabarlo, pero cuando el equipo de desarrolladores logró ubicar un buen ángulo y situarse a la distancia precisa para el registro, el caimán se precipitó al agua y desapareció lentamente, no sin antes dejar ver su gran tamaño y abundante dentadura. 

"A mi mente en ese momento llegaron algunos fragmentos de la novela El Amor en los Tiempos del Cólera de Gabriel García Márquez, en la que el nobel colombiano, narra las épocas en las que estos ejemplares se contaban por cientos en los playones ubicados a lado y lado de la ribera entre Bocas de Ceniza y Honda", resaltó Giraldo. 

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Luis Carlos Buelvas, desarrollador audiovisual, aseguró que volverán al lugar porque no han terminado de grabar el documental en el que mostrarán cómo los hipopótamos con el pasar de los días se convierten en un problema para el ecosistema endémico. "A nuestro regreso queremos saber que ese majestuoso caimán está allí como síntoma de la lenta recuperación de lo que compone este maravilloso ecosistema ribereño. Si hay caimán, hay peces, tortugas, iguanas y serpientes. Si está ahí es porque el Magdalena habla para pedirnos que lo ayudemos, que lo protejamos", manifestó. 

Este género de cocodrilo se distribuye en las regiones subtropicales y tropicales de América, desde Florida hasta el sur de Sudamérica. Hasta ahora han sido registradas seis especies de caimanes en el mundo, varias de las cuales habitan en Colombia.