El peruano Manuel Pulgar Vidal, estuvo de visita en Colombia con el fin de promover un acuerdo entre la naturaleza y las personas, pues considera que es fundamental revertir la curva de pérdida de especies, degradación de ecosistemas y deterioro de hábitats.

El experto habló con Semana Sostenible sobre los retos que tiene el mundo en materia climática, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y su mirada sobre lo que sucede en Colombia y cuáles son sus principales desafíos.

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Considera que las contribuciones nacionales de los países al tema de cambio climático han sido positivas, pero no suficientes, pues se suman los planes de los 183 países que los presentaron; la temperatura subiría casi 3 grados de aquí a final de siglo y este incremento no debería ser mayor a 1,5 grados.  

Semana Sostenible: ¿Por qué considera que este es un momento clave para el mundo en materia climática?

Manuel Pulgar: Es determinante porque el mundo ya percibió que las economías y los sistemas tienen que transformarse debido a que la manera como se han venido desarrollando las políticas, actividades económicas y la forma como se ha intentado asegurar el crecimiento y el desarrollo están basadas en un modelo que ha traído consecuencias graves en clima, pérdida de diversidad biológica y pobreza. Cuando se habla de cambio climático nos damos cuenta que sus consecuencias golpean a los que menos tienen, pero además altera las condiciones en las que actualmente se mueve el mundo, pues hay sequías, precipitaciones, se pierde cobertura boscosa, se acidifican los océanos, se eleva su temperatura y aparecen nuevos vectores de enfermedades como sika o chikunguña.

SS: ¿Porque el 2020 será clave en todo este proceso?

MP: Lo que se logró con el Acuerdo de París y las contribuciones nacionales de los países ha sido positivo, pero no suficiente. Si se suman los planes de los 183 países que los presentaron; la temperatura subiría casi 3 grados de aquí a final de siglo y este no debería ser mayor a 1,5 grados. Es por ello que el 2020, será clave; pues lo que se espera es que los países se comprometan con planes más ambiciosos, estrictos en su base científica, más claros en sus metas, capaces de ser monitoreados y progresivamente evaluados para que se puedan hacer ajustes. Deben ser planes que realmente transformen las economías.

SS: ¿Qué otras decisiones serán importantes?

MP: El otro año debe adoptarse una decisión en relación con la diversidad biológica. Nosotros estamos proponiendo un gran acuerdo por la naturaleza y las personas, que sea capaz de identificar formas de generar cambios en las conductas humanas, con el fin de que se entienda que la pérdida de naturaleza genera altos niveles de afectación en el desarrollo y supervivencia de grupos humanos. Es importante que en 2020 pueda tomarse una decisión de estas características. La naturaleza está divorciada de las decisiones económica, por lo tanto hay que construir una narrativa que la vincule no sólo con la economía del país, sino también con la doméstica. Este debe ser un cambio de conducta inmediato tanto de gobiernos, como de empresas y ciudadanos.

SS: ¿Qué acciones podrían implementarse?

MP: Tenemos que prescindir del carbón. Por ejemplo, Colombia explota y exporta carbón, pero es fundamental tomar conciencia que es carbón es un combustible fósil que va a ser prescindido de la economía. Esta es una decisión que se debe asumir pronto, incluso ya no hay mucho inversionistas que estén interesados en destinar recursos para financiar proyectos de extracción o de quema de este combustible.

SS: ¿Qué puede pasar, entonces, con las exportaciones colombianas de carbón?

MP: Aquí es cuando es importante hablar de la transición justa, porque el cambio de la economía puede generar efectos positivos, pero también representar consecuencias negativas y la transición justa es el manejo planificado para que no se generen mayores efectos negativos. Colombia debería estar orientado a buscar fuentes alternativas menos contaminantes. En el camino al 2050 otros combustibles fósiles como el petróleo y los gases también deberán tender a desaparecer. Este es un proceso que no se debe mirar de forma negativa, sino que si los países quieren ser competitivos dentro de 30 años tienen que mirar cuáles son las tendencias y trabajar en ellas.

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SS: ¿Qué otra curva se tiene que revertir para reducir los gases de efecto invernadero?

MP: La de pérdida de especies. Si se proyecta al 2030 el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), no se va a lograr si solo se piensa en la descarbonización. Es importante mirar cómo se revierten las condiciones de pérdida de especies, degradación de ecosistemas, deterioro de hábitats y todo lo que lleve a afectar la naturaleza, porque no hay mucha conciencia de este tema.

SS: ¿Los ODS ‘terminan‘ en 2030 y luego que…?

MP: Es importante definir la visión al 2050, pues es necesario planificar los países en el largo plazo. La mirada de largo plazo es la que permite enfrentar las coyunturas políticas y no dejar los planes ambientales al gobierno de turno.

SS: ¿Cuál es su percepción respecto a Colombia en esta materia?

MP: En la última década Colombia ha mostrado un gran liderazgo en temas de conservación; tiene continuidad en políticas de manejo de parques naturales, que ha permitido el crecimiento y fortalecimiento de áreas protegidas tanto terrestres como marinas. También ha hecho bien la tarea en páramos porque ha logrado establecer instrumentos de conservación, no necesariamente bajo la figura de áreas protegidas. Otro elemento en el que ha mostrado liderazgo es en el uso de herramientas de política fiscal; por ejemplo, el impuesto al carbono y a las bolsas de plástico. La consolidación de mecanismos como Herencia Colombia son valiosos, porque esta es una contribución del país al mundo sobre cómo se debe estructurar un paquete que incluye: políticas, finanzas, uso de mecanismos fiscales y conservación, de manera integrada. Un cuarto punto es la creación del ministerio de Ambiente y los institutos que lo acompañan: Humbolt y Sinchi, que son reconocidos en investigación.

SS: ¿Qué dificultades evidencia para el país?

MP: Una de las problemáticas que enfrentan es la minería ilegal. Yo he dicho en Perú que la minería debe ser prohibida en el Amazonas. Considero que en este tema hay tres opciones: Se deja practicar la minería libre con las consecuencias que esto traería para la Amazonia; se establece un área de sacrificio para que se realice allí esta actividad o se prohíbe. En Perú en 2009 se optó por la segunda, pero las “heridas” son muy graves porque esto se convierte en una tierra inerte e irrecuperable. Creo que Colombia aún no ha encontrado una respuesta de cómo hacer frente a esta minería, pero debe seguir buscando la fórmula. Yo no estoy de acuerdo con la pequeña minería porque va a terminar creciendo, pero además porque está asociada a capitales pequeños y por lo tanto no controla los impactos ambientales.

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SS: ¿Cómo ve el tema de la deforestación?

MP: Este es un tema difícil, pero mientras no se encuentre un mecanismo de darle valor al bosque, las personas le van a dar mayor importancia a otras actividades como la agricultura, ganadería o a una actividad ilícita. Aquí el ordenamiento territorial es una herramienta fundamental, pero también el control de las zonas en donde se presentan mayores procesos migratorios, es necesario revisar las leyes forestales. Se requiere coerción del Estado.

SS: ¿Cómo ve los avances en materia de energías renovables?

MP: Es un tema al que no le he hecho seguimiento en Colombia; sin embargo, en los países que tienen más fuentes de energía es más difícil llevarlos hacia energías renovables. Por ejemplo, Chile que no tiene petróleo ni gas, ha avanzado mucho en esta posibilidad de generación con proyectos determinantes para el país.