Más de mil millones de personas viven a menos de 50 kilómetros de una pradera submarina. Sin embargo, son muy pocos quienes conocen de su importancia y de los beneficios que estos ecosistemas brindan. 

Las praderas submarinas, que se localizan entre los 0 y los 20 metros de profundidad, solo cubren el 1 y 2 por ciento del fondo marino, pero son de suma importancia para la fauna debido a que en ellas encuentran protección y hábitat de crianza infinidad de especies que luego pueblan los arrecifes de coral, los manglares y las aguas de mar adentro. 

También desempeñan un papel fundamental en la protección de la costa contra la erosión ya que reducen la turbulencia ocasionada por el oleaje, con lo que las corrientes se tornan significativamente más moderadas. Una de sus funciones más importantes consiste en la retención de grandes cantidades de dióxido de carbono entre sus raíces y hojarasca en descomposición, con lo que contribuyen a mitigar el calentamiento global. Lamentablemente, su proporción se ha ido reduciendo por cuenta de las actividades generadas por el hombre. 

Las praderas submarinas son ecosistemas relevantes en la lucha contra el cambio climático. Foto: Banco de Occidente

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las praderas submarinas se encuentran entre los hábitats costeros más comunes en la Tierra, con una cobertura de más de 300.000 kilómetros cuadrados en al menos 159 países. Alimentan las poblaciones de peces, debilitan las marejadas ciclónicas y brindan muchos otros servicios a las comunidades costeras.

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Estos ecosistemas son biológicamente ricos y altamente productivos, ya que proporcionan valiosos hábitats de cría para más de 20 por ciento de las 25 pesquerías más grandes del mundo. Pueden filtrar patógenos, bacterias y contaminantes, y albergan especies carismáticas en peligro de extinción como los dugongos, los caballitos de mar y las tortugas marinas.

Las praderas submarinas albergan una rica y variada comunidad biológica en la que cada planta o animal cumple un papel específico en el funcionamiento del ecosistema; son el alimento principal de la tortuga verde, especie clave para controlar la densidad del follaje y la longitud de las hojas de los pastos.

Gran biodiversidad

En estos ecosistemas, según información contenida en el libro Praderas Submarinas de Colombia, producido por el Banco de Occidente y editado por IM Editores, con la investigación del biólogo, Juan Manuel Díaz, también habitan los cangrejos ermitaños, algunas esponjas, langostas espinosas, estrellas, pepinos, erizos y caballitos de mar. 

Son mumerosas las especies que habitan en las praderas marinas. Foto: Banco de Occidente

No obstante, especies propias de otros ambientes, como tiburones y peces de arrecifes y de mar abierto también hacen presencia ocasional en estos ecosistemas para alimentarse y algunas de las que viven en las colonias de coral realizan migraciones nocturnas para pastar en la periferia de las praderas, mientras que otras, en cambio, deambulan durante el día entre el follaje y en la noche buscan refugio en los corales.

De acuerdo con un estudio publicado en 2009 por M. Waycott, basado en un análisis de datos recopilados entre 1879 y 2006, en 215 localidades del mundo, determinó que las praderas submarinas redujeron su extensión global a razón de 1,5 por ciento al año. Esto quiere decir que unos 51.000 kilómetros de este ecosistema se perdieron en el transcurso de 127 años.

Las estrellas de mar son solo una de las especies que se benefician de las praderas submarinas. Foto: Banco de Occidente

Sin embargo, los datos pueden ser más dramáticos. Según el informe Un tesoro sumergido: el valor de los pastos marinos para el medio ambiente y las personas, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) junto con GRID-Arendal y el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA (PNUMA-WCMC), se estima que cada año el mundo pierde 7 por ciento de estos hábitats y al menos 22 de las 72 especies de pasto marino que hay en el mundo están en declive. Desde finales del siglo XIX se ha perdido casi 30 por ciento del área de praderas conocida en el planeta.

En Colombia, a pesar de que se dispone de pocos datos, es innegable que la superficie total ocupada por las praderas ha experimentado una disminución apreciable.

¿Por qué se pierden las praderas marinas?

De acuerdo con el informe de PNUMA, las principales amenazas para estas praderas submarinas son la escorrentía urbana, industrial y agrícola, el desarrollo costero, el dragado, la pesca y las actividades de navegación no reguladas, además del cambio climático.

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Los desechos arrastrados por lo ríos, la pesca, la acuicultura, la introducción de especies exóticas, la navegación, el fondeo de las embarcaciones y la alteración física del hábitat por el dragado de fondos, además de las obras de infraestructura costera, ocasionan el impacto más fuerte en este ecosistema.

En Colombia, la Comisión Colombiana del Océano, órgano intersectorial que asesora al Gobierno en temas relacionados con la política nacional del océano y de los espacios costeros, destaca este ecosistema como estratégico y de suma importancia para el país.

Diversidad de especies en las profundidades del mar. Foto: Banco de Occidente

La tasa de pérdida de las praderas submarinas pone de manifiesto la situación de riesgo en que se encuentran y la necesidad de una mayor conciencia pública que busque incrementar las políticas de conservación y ejercer, bajo un enfoque ecosistémico, un manejo más eficiente de las zonas costeras.

A pesar de su importancia, nuevos datos sugieren que los pastos marinos se encuentran entre los hábitats costeros menos protegidos. En el mundo solo el 26 por ciento de las praderas de pastos marinos registrados se encuentran dentro de las áreas marinas protegidas, en comparación con 40 por ciento de los arrecifes de coral y 43 por ciento de los manglares.