Los incendios siguen consumiendo áreas importantes de los humedales de Bogotá. Ayer una nueva conflagración afectó una parte del humedal Tingua Azul, ubicado al sur de la ciudad. Ya son dos las conflagraciones que han impactado a este ecosistema en lo corrido del presente año. Si bien las llamas fueron controladas por los organismos de socorro en la noche, lo cierto es que estas áreas protegidas continúan siendo muy vulnerables por cuenta de personas inescrupulosas que provocan este tipo de eventos.

En esta zona hay asentamientos de personas en condición de vulneravilidad que, según informan habitantes de las comunidades, han construído cambuches y túneles para refigiarse allí. Los problemas sociales generan inconvenientes y diferencias entre estos mismos habitantes por el espacio, conduciendo a acciones que impactan los recursos naturales, importantes para la conservación y el equilibrio de las especies que habitan en ellos y también para las comunidades. 

En lo corrido del presente año se han registrado 8 incendios en cinco humedales de la capital. Dos en Tibanica, dos en Techo, dos en Tingua Azul, uno en La Conejera y otro más en Meandro del Say. Si bien no hay un balance oficial por parte de la Secretaría de Ambiente de las hectáreas afectadas por estos eventos, lo cierto es que las áreas impactadas son significativas. Solo en Tibanica, según la entidad oficial, se quemaron nueve hectáreas de vegetación nativa, afectando un importante número de especies. 

La secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, dijo en su momento, que este evento no tiene antecedentes. De esta forma, el incendio en Tibanica pasó a la historia como el más voraz presentado dentro de las 726 hectáreas que conforman los 15 ecosistemas registrados oficialmente, distribuidos en las localidades de Suba, Usaquén, Engativá, Kennedy, Bosa, Tunjuelito, Ciudad Bolívar, Barrios Unidos y Fontibón.

Jorge Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, manifestó que además de las provocaciones humanas, estos incendios, especialemente de los humedales del sur de la ciudad, se presentan porque varios de ellos están ubicados en áreas en donde llueve poco. "En el norte de la ciudad no hay mucha afectación porque se registran lluvias, en esas áreas donde se han registrado esas conflagraciones no llueve mucho", manifestó.

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Estos ecosistemas en donde habitan cerca de 19.000 aves de 137 especies, más de 100 mamíferos y miles de plantas de 180 tipos, atraviesan por una de sus peores crisis, pues los incendios agudizan las diferentes problemáticas que enfrentan estos ecosistemas.

Acciones conjuntas

Esta realidad llevó a que se realizara una mesa distrital de humedales, en donde además de las entidades oficiales paraticiparon representantes de los humedales y las comunidades, con el fin de definir planes de acción tendientes a encontrarle solucón a las distintas problemáticas a las que se enfrentan estas áreas. 

Según Jorge Escobar, hay en particular tres humedales que presentan una situación compleja: Jaboque, Tibanica y Juan Amarillo, por lo que se decidió crear mesas de trabajo para analizar de manera puntual los problemas que los impactan de forma particular y tratar de encontrar soluciones que permitan su protección y recuperación. 

En el caso de Tibanica, el incendio registrado el 18 de febrero le dio una severa estocada a este ecosistema que ha venido en un proceso de desecamiento desde hace una década. Aquí se han presentado siete incendios en total en los últimos siete años, entre 2013 y 2020.

Humedal Tibanica luego del incendio registrado en 18 de febrero. Foto: Humedales Bogotá

El desecamiento comenzó por cuenta de una intervención realizada por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá en la cual se construyeron unos canales perimetrales que terminaron sacando el agua del humedal, pues se afectó el caudal ecológico y si bien se hizo una estructura de nivel, ésta se elaboró en un material poroso que permite la filtración de agua, explica Escobar. 

En relación con el humedal Jaboque, bajo la administración de Enrique Peñalosa, se inició un proyecto de construcción de senderos y ciclorutas; sin embargo, los diseños iniciales van en contravía de la protección del humedal, pues se trata de una iniciativa que, según los habitantes de la comunidad, invade y destruye.

Las obras son adelantadas por el Consorcio Capital y el Consorcio Esperanza, con un avance de más o menos 30 por ciento. Por cuenta de esta situación se encuentran en curso varios procesos legales. La Secretaría de Ambiente viene trabajando en el tema con el fin de tratar de llegar a acuerdos con los contratantes para validar la posibilidad de redireccionar el desarrollo de las mismas y de esta forma evitar mayores afectaciones al humedal.

No diferente es la situación de Juan Amarillo donde se lleva a cabo una construcción invasiva porque está dentro del ecosistema . Se trata de un puente en concreto, que se consideraba peatonal pero que, según Daniel Bernal, ambientalista y especialista en calidad de aire, tiene otras dimensiones por lo que resulta inviable. 

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Lo más complejo es que su avance se acerca al 50 por ciento. La Secretaría de Ambiente está validando cómo se puede mitigar el impacto por esta obra con la siembra de árboles y la adecuación de jardines verticales.

Jorge Escobar destaca el trabajo y buena disposición de Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente, para avanzar en estos temas que son determinantes para la ciudad. "Esperamos que además de las reuniones se tomen decisiones que efectivamente ayuden a proteger estos ecosistemas".

Frente a los procesos de concertación, Daniel Bernal, dio a conocer que en la primera mesa sobre humedales, realizada el 28 de febrero, se logró que Marval, constructora que tenía la licencia para adelantar un proyecto en el humedal El Burrito diera un paso al costado, lo que fue considerado  como un gran logro de la presión ciudadana y la nueva administración.