Enormes parches negros se pueden apreciar entre los bosques de palma de cera, en el corregimiento de Toche, situado en la zona rural de Ibagué, sobre el cañón del Río Toche.  

Las quemas que tradicionalmente adelantan los productores de arracacha para adecuar el terreno para una nueva siembra, dejan enormes cicatrices y afectan, de una forma u otra, al considerado árbol nacional de Colombia

"El problema es que las palmas no se regeneran y muchas pueden morir con las quemas. A otras se les puede debilitar el tallo y sufrir posteriores consecuencias ", indicó Rodrigo Bernal, científico y experto en palmas. 

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Para Bernal, los loros orejiamarillos, que viven en estos bosques no se ven tan afectados ya que como ese tipo de quemas y fumigaciones solo duran un día, estas aves buscan otros sitios para resguardarse y luego retornan. "Habría secuelas si en las palmas que en ese proceso se caen hay nidos", apuntó. 

El experto afirmó que, lastimosamente, este tipo de fenómenos es común en esa región. "Suele ocurrir que los dueños de las fincas arriendan los terrenos y los arrendatarios acostumbran a sembrar entre las palmas, en zonas de pendientes muy escarpadas. Después de la cosecha, rastrojan, prenden fuego y fumigan para volver a sembrar. Siempre ha ocurrido", manifestó. 

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La Fundación Proaves Colombia, entre tanto, considera que los loros orejiamarillos sí se ven afectados por estas acciones y recordó que esta especie se encuentra en peligro de extinción, según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

Esta organización fue la encargada de difundir las imágenes en las que se observan las grandes quemas que se vienen realizando en Toche, un corregimiento conformado por cuatro veredas y un centro poblado. "Con inmensa tristeza compartimos estas imágenes, tomadas el día de ayer 31 de enero de 2020, cerca de las 10:00 de la mañana", señaló la fundación en la publicación realizada en su cuenta de Facebook, en la que, además, hizo un llamado a compartir las fotos, al considerar que "la tarea de conservación, es de todos".  


Para adecuar el terreno, los campesinos queman y fumigan el terreno antes de emprender una nueva siembra. Foto: Tomada de Facebook de la Fundación Proaves de Colombia.

Están abriendo cultivos de arracacha, fumigan con glifosato en bosques de palma para despejar el terreno. Luego, prenden fuego a la vegetación seca. Debemos proteger la Palma de Cera, árbol nacional y hogar del Loro Orejiamarillo, estas acciones afectan estas especies amenazadas pic.twitter.com/74C63bbrpZ

Frente a la denuncia, la Alcaldía de Ibagué integró una comisión que este martes se desplazará a la zona para verificar ese hecho y tomar las medidas a las que haya lugar, las cuales pueden incluir sanciones. 

"De ser necesario iniciaremos procesos administrativos y sancionatorios, en caso de que se confirme la tala de palmas de cera", comentó Javier Triana, secretario de Agricultura de Ibagué, dependencia que junto a la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), conforman la comisión. 

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La ley 61 de 1985 declaró esta especie como árbol nacional y símbolo patrio, y adicionalmente prohibió su tala y determinó que esta acción tenía una sanción penal.

En el departamento del Tolima se encuentran 600.000 de los 700.000 palmas que existen en el país, según informó Cortolima, situadas principalmente en el corregimiento de Toche, de Ibagué, y en La Ceja, en Cajamarca.