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AFP

Los países del G20, menos Estados Unidos, alcanzaron un consenso sobre el clima en el texto de la declaración final de la cumbre anual que se celebró en Osaka, indicaron este sábado la canciller alemana Angela Merkel y la presidencia francesa.

La tradicional declaración final de las cumbres de este grupo, que reúne a las 20 principales economías mundiales, se ha visto afectada en los últimos años por la negativa del presidente estadounidense Donald Trump a firmar un texto donde aparezca una declaración firme en favor de la lucha contra el cambio climático.

En la cumbre de Osaka, igual que ya ocurrió el año pasado en la de Buenos Aires, habrá una "declaración 19+1", dijo Merkel, es decir, un apoyo de todos los países del G20, menos Estados Unidos, al Acuerdo de París sobre el clima de 2015.

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"El texto sobre el clima fue adoptado", indicó el entono del presidente francés Emmanuel Macron antes de la sesión de clausura del G20.

En los últimos días los diplomáticos presentes en Osaka hablaron de la posibilidad de que varios países emergentes no firmaran el texto, siguiendo la línea de Estados Unidos. Pero finalmente, 19 naciones "reafirmaron su apoyo al Acuerdo de París", subrayó la presidencia.

Merkel, que dijo que sobre el clima habría una "declaración similar" a la de la cumbre del año pasado, también aseguró que "sobre el comercio tenemos el mismo resultado que en Buenos Aires.

Se trata en particular de "un compromiso por un comercio internacional justo, transparente y sin discriminación" que también pide "una vez más la urgencia de reformar la Organización Mundial del Comercio (OMC)", indicó.

En cuanto al ambiente, los firmantes recordaron la "irreversibilidad" de este acuerdo, en una declaración final similar a la del G20 del año pasado y que también enfrentó la oposición de Estados Unidos.

Estados Unidos se mantuvo al margen, como en las anteriores citas del G20, tras haber intentado bloquear la declaración, según la presidencia francesa. 

Un compromiso poco ambicioso, pero que supone un respiro para los defensores del medioambiente. 

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"Habida cuenta de la situación actual, el formato 19+1 es el mejor escenario posible, pero por supuesto que, en vista de los grandes riesgos climáticos, esto no es un acuerdo ideal", declaró Yukari Tkamura, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Tokio. 

Al final de la noche

"La noche de las negociaciones fue difícil", dijo por la mañana una fuente diplomática, que mencionó "una posición muy dura" de los negociadores estadounidenses. 

"Estados Unidos trató de empujar a varios gobiernos, incluidos Arabia Saudita, Brasil y Turquía, a edulcorar el texto", indicó Yuki Tanabe, de la oenegé Japan Center for a Suitanaible Environment and Society (JACSES). 

Por su parte, la Unión Europea hizo todo lo posible por "mantener, al menos, los compromisos existentes en los últimos G20". 

Japón, que acogió la cumbre, no facilitó la tarea, al parecer. Pues, "desde el principio, no querían una configuración 19+1, sino una declaración única" que no aislara a su aliado estadounidense, lamenta el activista ecologista. 

"Esto muestra dos cosas: que es un tema extremadamente difícil y que se puede lograr, pero que cada vez hay que mostrar más determinación y unidad europea", prosiguió la presidencia francesa.

Ante los medios, el presidente francés, Emmanuel Macron, amenazó con no firmar el texto si la declaración no apoyaba el Acuerdo de París, su "línea roja". 

La presidencia francesa temía también una eventual defección de los grandes emergentes. "Esto ya no sería un 19+1 [Estados Unidos contra el resto del G20], sino 18+2 o 17+3, etc, lo que nos resultaría inaceptable", señaló. 

El balance es moderado: "Evitamos retroceder pero tenemos que ir mucho más lejos", resumió el presidente galo al término de la cumbre. 

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En este ballet diplomático, China también se situó en primera línea, difundiendo junto a Francia y Naciones Unidas una declaración común, previa a la COP25 que se celebrará en Chile en diciembre. 

El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, subrayó en esta ocasión la "urgencia" de la cuestión climática. "Es un desafío mundial y la respuesta debe ser multilateral", insistió.

Cita en Arabia Saudita 

El G20 de Osaka era una cita importante, pues los defensores de la causa climática albergan pocas esperanzas de cara a la próxima cumbre, en 2020. 

"Estoy muy preocupado, pues el año que viene, el G7 tendrá lugar en Estados Unidos y el G20 en Arabia Saudita", primer exportador mundial de petróleo y gran aliado estratégico de Estados Unidos, afirmó Tanake. 

"Las negociaciones se complicarán todavía más", apuntó el profesor Takamura, pero sin ceder al pesimismo. 

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"No creo que el Acuerdo de París esté en peligro", consideró. Y aunque el escepticismo respecto al cambio climático complique la situación, la movilización es cada vez mayor "en el terreno, en la sociedad", donde la juventud se implica, e incluso en el mundo de la empresa, donde crece la sensibilidad en cuanto al calentamiento global. 

"Es eso lo que podrá salvar el acuerdo del riesgo de debacle", zanjó el experto.