Los estados de alerta que se han venido registrando en ciudades como Medellín, Bogotá y Bucaramanga, al igual que en varios municipios de Antioquia y Santander, por cuenta de la mala calidad del aire, volvieron a encender el debate sobre cuáles son las medidas que realmente se requieren para reducir los efectos nocivos a la salud y al medioambiente que genera la contaminación atmosférica. 

Solo en Bogotá mueren al año 1.963 personas como consecuencia de las enfermedades adquiridas por la exposición a la polución y al material particulado, que entra a los pulmones e incluso puede llegar al torrente sanguíneo. Así lo estableció el informe Carga de Enfermedad Ambiental en Colombia realizado por el Observatorio Nacional de Salud del Instituto Nacional de Salud (INS), publicado este año.   

El estudio, que se realizó con los datos recopilados en 2016, señaló que por la exposición al aire y al agua de mala calidad ocurren 17.549 muertes cada año en Colombia, lo que equivale a 8% del total de la mortalidad anual en el país, que oscila en 200.000. 

En Bogotá mueren al año 1.963 personas como consecuencia de las enfermedades adquiridas por la exposición a la mala calidad del aire. Foto: archivo/Semana.

El informe también reveló que, en total, son nueve las enfermedades que en el país están asociadas a factores de riesgo ambiental, siete de las cuales pueden provocar la muerte. A la mala calidad del aire se le atribuye la enfermedad isquémica del corazón, el accidente cerebro-vascular, la enfermedad pulmonar obstructiva (EPOC), las infecciones respiratorias agudas y las cataratas, mientras que a la mala calidad del agua: la enfermedad diarreica aguda (EDA), la discapacidad mental con radón y la enfermedad renal crónica con plomo.

Los investigadores determinaron que con un mejor control a la exposición de los factores de riesgo ambiental, todas las muertes que ocurren por estas siete afecciones se podrían evitar.  

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"La calidad del aire ocasiona 13,9 % de las muertes por enfermedad isquémica del corazón y 17,6% de los decesos por enfermedad pulmonar obstructiva crónica. La calidad del agua ocasiona, entre tanto, 71,6% de las muertes por enfermedad diarreica aguda que afecta, principalmente, a menores de 5 años y mayores de 60 años", estableció el documento.  

Entre las recomendaciones que realizó el estudio se encuentra aumentar y promover el uso de energías alternativas en lugar de combustibles fósiles y medios de transporte complementario, incentivar mecanismos para desestimular el uso de vehículos, construir viviendas con adecuados sistemas de almacenamiento de agua sin proliferación de vectores, agua potable y adecuado alcantarillado, disminuir el uso de combustibles fósiles en la cocina y reemplazarlos por estufas a gas e incrementar las unidades de monitoreo sobre los factores de riesgo ambiental.

Algunas de las enfermedades de más alta ocurrencia en el país por causa de la contaminación atmosférica son el accidente cerebro-vascular, la enfermedad pulmonar obstructiva (EPOC), las infecciones respiratorias agudas y el cáncer de pulmón. Foto: archivo/Semana. 

Juan Pablo Orjuela, integrante de la Mesa Técnica de Calidad del Aire de Bogotá (Mecab), considera que la implementación del pico y placa ambiental para los carros particulares como medida para mitigar los estados de alerta en las ciudades no generan ningún impacto significativo. 

Según Orjuela, 58% de las emisiones de material particulado (PM10) en Bogotá proviene de los vehículos. "El transporte público y de carga son la principal fuente de emisión. Sin embargo, las fuentes fijas (empresas e industrias) representan el procentaje restante (42%)", apuntó. 

Para contrarrestar esta problemática el miembro de la Mecab considera urgente que se implemente el uso de filtros de partículas en el sistema de transporte público y de carga, pues-según él- Colombia necesita un control de emisiones mucho más estrcicto.

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"La renovación de la flota vehicular es urgente. Este país lleva tratando de adelantar este proceso muchos años en la flota de carga y todavía no ha sido capaz; a eso hay que darle prioridad si no se quieren seguir generando estados de alerta cada mes. Los carros entre más antiguos, más contaminan. Existen buses y camiones que son tan viejos que no vale la pena ni siquiera colocarles un sistema de control de emisiones. Toca chatarrizarlos y renovarlos por unos nuevos", recalcó. 

En aspecto, aseguró, el Estado "debe meterse la mano al bolsillo" para ayudar a financiar a los propietarios con la compra de otro vehículo.

"El Plan Decenal de Descontaminación del Aire para Bogotá, firmado en el 2010, sugería el uso de filtros de partículas. Este documento estimaba que por cada peso que se invirtiera en mitigar el problema de calidad del aire en la ciudad, se recuperaban nueve pesos por temas de salud; sin embargo, este no ha sido implementado, en gran medida por falta de voluntad política. Ya es hora de plantear uno nuevo que vendría siendo el mismo proque no se hizo nada con el anterior", manifestó. 

En un foro sobre movilidad realizado por Invest in Bogotá se analizaron las mejores alternativas de micromovilidad para la ciudad. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana. 

Orjuela también considera fundamental que el Distrito implemente los protocolos que le permitan a la ciudadanía actuar con certeza en los casos de emergencia ambiental. "La Alcaldía toma medidas improvisadas, pues que no existe ningún documento técnico ni académico que las soporte y que diga cómo se debe actuar correctamente ante una emergencia por calidad del aire", explicó. 

El integrante de la Mecab estima, de igual forma, coveniente la reconversión a gas natural de las industrias y empresas que aún tabajan con carbón y otro tipo de materiales altamente contaminantes, aspecto en el que ha venido trabajando la Secretaría de Ambiente del Distrito, a través de operativos y cierres temporales y definitivos.

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"Los ciudadanos también debemos ser muy activos en términos políticos y apoyar las iniciativas que promuevan nuestros gobernantes. Actualmente en el Concejo de Bogotá están en trámite varios proyectos de acuerdo que tienen que ver con mejorar la calidad del aire, al igual que un proyecto de ley en el Congreso. Es importante que nuestros representantes vean que sus electores los respaldan en temas como estos que para muchos no son trascendentales", expuso.  

Micromovilidad, una buena alternativa 

Las patinetas eléctricas se han convertido en la mejor alternativa de micromovilidad sostenible en las grandes ciudades. Foto: Lime. 

El uso de la bicicleta y de las patinetas eléctricas surge como posibilidad para ayudar a solucionar la calidad del aire en la ciudades.

"Queremos fomentar la movilidad sostenible y amigable con el medio ambiente. Estos sistemas alternativos no generan dióxido ni monóxido de carbono, al igual que nitrógeno, lo que en últimas se traduce en una reducción de Gases Efecto de Invernadero", manifestó Enrique Cuellar, integrante de Lime, compañía estadounidense que brinda el servicio de alquiler patinetas y bicicletas eléctricas en 100 ciduades, de cinco continentes. 

En Colombia solo se encuentran en Cali, pero están ad portas de incursionar en el mercado de Bogotá. La meta de esta empresa es poner a disposición de los usuarios capitalinos 100.000 patinetas o scooters. 

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"Si se realizan 10 viajes al día por cada patineta estaríamos evitando cerca de 300.000 traslados en carro, lo que significaría una reducción de 48.000 toneladas de CO2, así como la emisión de cuatro toneladas de de material particulado (PM2,5). De igual forma estaríamos evitando la producción de 570 toneladas de monóxido de carbono y 111 de nitrógeno", recalcó Andrew Savage, director de Lime. 

Expertos y autoridades consideran que para que este tipo de compañías se pueden establecer correctamente en Bogotá hace falta invertir en infraestructura logística, seguridad al usuario y reglamentación, entre otros aspectos, ya que se debe determinar desde el comienzo qué monto pagarán a las ciudades por el uso de las ciclovías y el espacio público que utilizan.