En cinco días el fuego arrasó con más de mil hectáreas de bosque y vegetación nativa en la Sierra Nevada de Santa Marta y Macanal (Boyacá). 

Para muchos esta cifra pudo haber sido menor si la respuesta del Estado hubiese sido más rápida y oportuna. El representante a la Cámara, Juan Carlos Losada, y el senador Feliciano Valencia, por mencionar algunos, así lo advirtieron a través de sus redes sociales.

Ricardo Chahín, capitán de Bomberos de Santa Marta, al igual que Javier Andrés Solano, alcalde de Macanal, señalaron, en su momento, que el difícil acceso a la zona en donde se registraba la emergencia se había constituido en el mayor obstáculo para poder sofocar las llamas.

En lo que va de 2020, los incendios ya han consumido más de 50.000 hectáreas en los 2.968 incendios que se han registrado en todo el país, según la Dirección Nacional de Bomberos, incluidos los de pequeña envergadura.  

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Ante este panorama volvió a tomar fuerza la idea de crear un cuerpo aéreo de bomberos. Edward Álvarez, abogado y defensor de derechos de los indígenas, asegura que en Colombia existe un problema institucional que genera que los incendios causen mayores daños.

Según él, los organismos de socorro tardan mucho tiempo en llegar a áreas de difícil acceso. Por esa razón considera que el país debe tener un cuerpo de bomberos helicoportado, teniendo en cuenta que no siempre la Fuerza Aérea, la Policía Nacional o el Ejército, que son las entidades encargadas de brindar este tipo de apoyo en la actualidad, tienen la posibilidad de ayudar a controlar y extinguir conflagraciones desde el aire. “Esa sería la mejor forma de evitar que las llamas arrasen tantas hectáreas”, sostiene. 

Argumento que comparte Jesús Ricardo Chávez, integrante del Cuerpo de Bomberos de Buesaco (Nariño), para quien es necesaria la creación de un grupo especializado bomberil para extinguir conflagraciones desde el aire. "Esto no solo ayudaría a llegar a las zonas de difícil acceso, sino también a atender los incendios de manera más rápida, ya que ahora se registran casi que de manera simultánea y se requiere de una intervención más efectiva", apunta. 


En Colombia las únicas aeronaves dispuestas para sofocar conflagraciones son las del Ejército, la Policía y la Fuerza Aérea. Foto: Ejército Nacional. 

Charles Wilmer Benavides Castillo, director nacional de Bomberos de Colombia, opina lo contrario. Para él no es viable ni financiera ni técnicamente contar en las actuales condiciones con un cuerpo de bomberos de esta índole por el tema de costos, capacitación y mantenimiento para cualquier entidad que lo opere. 

El capitán cree que se podría pensar mejor en la generación de una bolsa común, a la que aporten recursos el Ministerio de Ambiente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y la misma Dirección Nacional de Bomberos, con el fin de pagar anticipadamente horas de vuelo a operadores privados que tienen las aeronaves y el personal para utilizarlas cuando se requieran.

"De esta manera dejaríamos de depender de las Fuerzas Militares, ya que entendemos que muchas veces no tienen disponibilidad. Para nosotros sería más fácil si tuviéramos un convenio o contrato con un privado para poder disponer de esas horas de vuelo en cualquier momento", afirma. 

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Otra posibilidad que tampoco le disgusta al director es que el Gobierno nacional compre unas dos aeronaves y las deje a disposición de los bomberos, siempre y cuando la nación se haga cargo del mantenimiento. 

"Si contamos las horas vuelo que se requieren para la atención de los incendios que necesitan apoyo aéreo frente a lo que vale el combustible, el mantenimiento, el costo de la misma aeronave y del personal calificado para operarla, en realidad no es muy equilibrado y para nosotros es más el gasto", recalca Benavides. 


En muchas ocasiones la comunidad debe intervenir ante el poco número de bomberos existente en los municipios. Foto: archivo particular. 

Asegura que la solución para hacer más eficaz el trabajo de los organismos de socorro en la atención de desastres está en integrar y perfeccionar el protocolo existente, tanto al interior del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, como con la Policía, la Fuerza Aérea y el Ejército, que son los encargados de prestar las aeronaves. 

"Ante un incendio la primera respuesta la dan los bomberos por tierra, junto a otras entidades como el Ejército, la Policía, la Defensa Civil y la Cruz Roja. Si el tema se complica seguimos un protocolo para pedir el apoyo aéreo. Ya las fuerzas militares miran la disponibilidad de horas y de aeronaves, y deciden cuándo y cómo brindarlo", comenta. 

El teniente Raúl Malagón, miembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de San José del Guaviare, una de las zonas más azotadas por los incendios, considera que los cuerpos aéreos de bomberos no son necesarios e invertir en estos sería "un despilfarro de recursos".  

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"Pienso que serían recursos mal invertidos ya que gran parte del año estarían inactivos", dice el Teniente, quien afirma que los cuerpos de bomberos tienen brigadas forestales muy bien entrenadas a las que quizá solo les falta más equipamiento.

"Lo que habría que garantizarle a los bomberos es realmente un apoyo aéreo cuando se solicite", puntualizó.  

El debate sigue abierto. Mientras tanto, algunas zonas del país siguen ardiendo.