Desde finales de mayo una inmensa nube de langostas del desierto comenzó a hacer recorrido por varios países de Suramérica. Primero fue Paraguay, luego Argentina y ahora amenazan con llegar a Brasil y Uruguay, generando alarma por su poder destructivo en cultivos y pastos.

El gobierno brasileño declaró la emergencia fitosanitaria en dos de los estados del sur del país ante el riesgo de que sus plantaciones sean atacadas por los enjambres de estos animales que se encuentra en el norte de Argentina.

Esta plaga migratoria, una de las más destructivas del planeta, ha estado muy activa a lo largo del año. En África países como Kenia, Somalia y Etiopia, ya han enfrentado dos olas de estos insectos que amenazan con matar de hambre a 12 millones de personas, cuya subsistencia depende de los cultivos con los que estos insectos arrasan. Esta región africana está a la expectativa de la llegada de una tercera ola, que se espera se registre en las próximas semanas. 

Asia tampoco escapa a la presencia de los destructores animales. Este sábado una ciudad periférica de Nueva Delhi, en India, se enfrentó a la presencia de la plaga que se apostó en terrazas y ventanales de las casas hasta que los fuertes vientos las arrastraron. En su paso destructivo, las langostas también llegaron a Nepal, lo que representa una nueva amenaza para la seguridad alimentaria de este país en plena pandemia por el coronavirus.

Dada su expansión y lo que significa su presencia en diferentes regiones del mundo, entre ellas Suramérica, les contamos cuáles son sus principales caraterísticas y porqué tienen un poder tan destructor. 

¿Qué es la plaga de langostas y cuáles son sus alcances?

Las langostas son una de las plagas migratorias más antiguas del mundo y desde hace siglos devastan los cultivos del planeta. Cuando sus inmensos enjambres infestan muchos países y se extienden por varias regiones o continentes, se convierten en una plaga, que según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), pueden afectar hasta el 20% de las regiones de la Tierra, poniendo en riesgo los medios de subsistencia de una décima parte de la población mundial y afectando gravemente a su seguridad alimentaria.

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La langosta pertenece a un grupo de insectos llamados saltamontes. Sin embargo, se diferencian de otras especies en que tienen la capacidad de cambiar su comportamiento y hábitos y pueden migrar a grandes distancias. Llegan a formar enjambres que pueden ser densos y con gran movilidad, ya que pueden volar hasta 150 kilómetros al día si los vientos son favorables. Estos enjambres son capaces de devorar grandes cantidades de vegetación y cultivos.

Un ejambre pequeño de langostas puede comer lo mismo que 35.000 personas en un día. Foto: FAO

Los enjambres de langostas pueden variar desde menos de un kilómetro cuadrado hasta más de 1.000 kilómetros cuadrados. En cada uno de ellos, puede haber entre 40 millones y hasta 80 millones de langostas adultas, de acuerdo con la información de la FAO. Cada insecto es capaz de ingerir su propio peso en plantas cada día. Por esto, es fácil ver el efecto devastador que una infestación de langostas puede tener en la seguridad alimentaria de las regiones afectadas. Cuando se desarrolla una plaga, pueden hacer falta varios años y cientos de millones de dólares en recursos para controlarla.

Durante los períodos de calma, las langostas del desierto suelen limitarse a los desiertos semiáridos y áridos. Aquí se incluyen partes de África, el cercano Oriente y el sudeste asiático. Se trata de una zona de unos 16 millones de kilómetros, que comprende unos 30 países. Sin embargo, durante las plagas, la langosta del desierto puede extenderse por una vasta superficie de unos 29 millones de kilómetros, alcanzando por lo menos a unos 60 países.

¿Por qué las langostas son tan destructivas?

Una langosta del desierto adulta puede ingerir su propio peso en alimentos frescos cada día. Esto quiere decir, que un pequeño enjambre de un kilómetro tiene el potencial de comer en un día la misma cantidad de alimentos que 35.000 personas. Si no se contiene el crecimiento de las langostas, el impacto en los cultivos y en la vegetación hará aumentar el hambre en regiones que se enfrentan ya a elevados niveles de inseguridad alimentaria.

Una invasión de estos insectos puede provocar una disminución considerable de la producción agrícola y alimentaria, conseguir agotar las reservas de alimentos y suponer una grave amenaza para la seguridad alimentaria de la población. 

Los climas cálidos favorecen la reproducción de la plaga de langostas. Foto: FAO

¿Cómo se combaten las langostas del desierto?

Hay muchas razones por las que, según la FAO, resulta difícil combatir con éxito la langosta del desierto. Los enjambres pueden abarcar zonas muy extensas, que a veces son sumamente remotas y de difícil acceso. En ocasiones, esos lugares son también escenario de conflictos, lo que hace que las operaciones de control sean difíciles y poco seguras.

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Un enjambre puede extenderse por varios países, lo que requiere una complicada coordinación transfronteriza. Algunas zonas de riesgo se encuentran en países en desarrollo en los que los recursos para controlar la langosta pueden ser limitados, o puede faltar la infraestructura básica. Dado que hay largos períodos durante los cuales no aparecen nubes de langostas, también puede resultar difícil mantener un número suficiente de personal capacitado y los recursos necesarios para afrontar la plaga.