El cóndor de los Andes, ave que habita desde el sur de Argentina hasta la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia, está a punto de desaparecer del territorio nacional. El deterioro y transformación de los bosques, la expansión de la frontera agropecuaria, la cacería y hasta mitos sobre brujería, son sus principales amenazas, verdugos que se incrementan cada día más. 

Los expertos estiman que no hay más de 150 cóndores libres en Colombia, en sitios como la Sierra Nevada de Santa Marta, Serranía del Perijá, páramo de Cáchira, macizo de Santurbán, páramo del Almorzadero y Sierra Nevada del Cocuy. 

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El Libro Rojo de las Aves considera a esta emblemática ave que, incluso hace parte del escudo nacional, como una de las especies en peligro crítico de extinción. Muchos ganaderos creen que los cóndores cazan a vacas, por lo cual los atraen con cebos envenenados que les causan la muerte en pocos días. También son víctimas de los tendidos eléctricos sobre las montañas.

Los cóndores de los Andes del Aviario Nacional ya han puesto dos huevos. Fotos: Aviario Nacional de Colombia.

Ante la hecatombe del cóndor de los Andes (Vultur gryphu), ave con plumaje negro, cuello rodeado por un peluche blanco y que alcanza a pesar hasta 15 kilos, el Parque Jaime Duque, ubicado en Tocancipá (Cundinamarca), empezó a buscar opciones para conservar la especie.

En 2013 nos dimos a la tarea de buscar zoológicos o centros de rehabilitación que contaran con cóndores en cautiverio. Las poblaciones más grandes de cóndor están en Chile y Argentina, y justo en el primer país conocimos a un experto del Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces en Talagante, lugar que en esa época contaba con más de 60 cóndores en proceso de rehabilitación”, asegura Fernando Castro, zootecnista y curador de aves del Jaime Duque.

El centro de rehabilitación chileno donó tres parejas juveniles de cóndores para iniciar un programa de reproducción en Colombia en el año 2015, que fueron distribuidas en el Bioparque Wakatá del Jaime Duque, el Aviario Nacional de Colombia en Barú, Cartagena, y el zoológico de Santa Fé en Medellín.

Tres parejas de cóndores en cautiverio buscan reproducirse. Foto: Parque Jaime Duque.

Primera cría

Desde que llegaron al Aviario Nacional de Colombia en Cartagena, expertos como Castro tuvieron fuertes sospechas de que los dos cóndores serían la primera pareja en reproducirse, ya que eran los más maduros en edad, entre los ocho y diez años, y el macho tenía un tamaño sobresaliente.

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Las sospechas eran ciertas. Al año de estar en el aviario, el macho intentó montar a la hembra, coqueteo que al comienzo fue rechazado. En 2018, las cámaras captaron una monta exitosa y a comienzos de 2019, las imágenes revelaron que el nido de las aves contaba con un huevo, que fue incubado por ambos durante más de dos meses. 

El cóndor macho se diferencia de la hembra por su tamaño, color de ojos y una cresta. Fotos: Aviario Nacional de Colombia.

El 30 de abril de 2019 nació Tairona. Quedamos sorprendidos con el comportamiento de los padres, ya que muchas veces, por lo nerviosos que suelen ser, rompen los huevos antes de que oclusionen”, mencionó Castro.

Lamentablemente, a los tres meses de nacido, el pequeño cóndor falleció. Según en Aviario Nacional de Colombia, la muerte de Tairona se debió a un edema pulmonar que le afectó el pulmón izquierdo, lo que le habría causado dificultad para respirar”.

Tairona es la primera cría que dan los cóndores que están en cautiverio en Colombia desde 2015. Fotos: Aviario Nacional de Colombia.

A pesar de la tristeza por el fallecimiento de Tairona, el Aviario informó que la reproducción exitosa de la pareja en cautiverio fue un hallazgo importante para el programa que se adelanta en los tres zoológicos del país.

Ya sabemos que existe la posibilidad de reproducción, por lo cual esperamos contar con otro huevo y así mismo otro polluelo el próximo año, que si se cría exitosamente, liberaremos al medio natural”, dijo Laura Correa, veterinaria del aviario en julio de 2019.

Tairona llegó para demostrar que sí es posible la repoducción del cóndor en cautiverio. Fotos: Aviario Nacional de Colombia.

¡Nuevo huevo!

Ocho meses después de la pérdida de Tayrona, las cámaras instaladas dentro del refugio de la pareja de cóndores en el Aviario Nacional de Cartagena captaron un nuevo huevo.

“Entre tanta adversidad y preocupación, queremos compartir con ustedes una noticia que nos llena de felicidad. Hoy, la pareja de cóndores puso su segundo huevo, el cual el macho está calentando en este momento. La incubación puede durar hasta dos meses”, informó el Aviario en sus redes sociales el 19 de marzo de este año, días antes de la cuarentena obligatoria por el coronavirus.

La incubación del huevo podría demorar dos meses. Fotos: Aviario Nacional de Colombia.

El último reporte de la entidad sobre el nuevo hijo de estos cóndores fue el 23 de abril. “La pareja de cóndores en el Aviario Nacional continúa su proceso de incubación natural. Son padres consagrados que cuidan y calientan a su huevo. Al término del periodo de incubación, les informaremos del nacimiento del polluelo. El equipo técnico y administrativo trabaja en pro del mantenimiento y la conservación de las aves”.

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El nuevo huevo arroja una luz de esperanza para la especie en Colombia, ya que demuestra que sí es posible su reproducción en cautiverio. “Esta estrategia de manejo en cautiverio de la especie busca la reproducción y obtención de ejemplares viables para repoblación”, informó el aviario.

El macho y la hembra tienen un peluche blanco en su cuello. El color de los ojos rojos de la hembra los diferencia. Fotos: Aviario Nacional de Colombia.

Xue y Chie, en cotejo  

En una zona con más de 1.000 metros cuadrados del bioparque Wakatá del Jaime Duque, con decenas de árboles y perchas y una cueva similar a las que utilizan en su hábitat natural, habitan Xue (el macho) y Chie (la hembra), cóndores que también han dado algunas muestras de querer reproducirse.

“Llegaron adolescentes en 2015, por lo cual no estaban listos para reproducirse. Su proceso de adaptación es lento porque son muy nerviosos. Recién llegaron al Jaime Duque, Xue y Chie estaban tan nerviosos que empezaron a vomitar, una medida de defensa para perder peso y arrancar a volar”, apunta Castro.

Xue, el cóndor macho que habita en el Bioparque Wakatá del Jaime Duque. Foto: Parque Jaime Duque.

El año pasado, el macho inició sus intentos para atraer a la hembra. El 12 de septiembre, las cámaras registraron el cortejo más claro: el macho extiende sus largas alas y empieza a moverse como si estuviera bailando cumbia. La hembra primero lo rechaza. 

“Pero Chie ya empezó a ceder. Al comienzo salía a volar hacia las otras perchas o le daba picotazos a su pareja. Hoy en día está más receptiva a los cortejos. Aún no logra montarla, por lo cual solo queda esperar”, afirma Castro.

Chie, la hembra, tiene ojos rojos y carece de la cresta característica del macho. Foto: Parque Jaime Duque.

Si la pareja logra procrear un polluelo y este se desarrolla bien durante sus primeros años, el ideal es liberarlo en zonas de páramo. “Todas las crías que salgan de las tres parejas del programa de conservación, que cuenta con el aval del Ministerio de Ambiente, alcanzarán la libertad”, puntualiza el experto.