Como ha sucedido en otras regiones del país, la tala de árboles no se ha detenido con el confinamiento por la pandemia. Por el contrario, los atentados contra el medio ambiente van en aumento. En esta oportunidad, en la ribera del río Mariangola, en la zona rural de Valledupar,  fueron talados tres algarrobos centenarios cuyos troncos medían más de dos metros de diámetro. 

En un operativo realizado por funcionarios de la subdirección de Gestión Ambiental de la Corporación Autónoma Regional del Cesar (Corpocesar) y miembros de la Décima Brigada Blindada y del Batallón La Popa, en el marco de la operación Artemisa, fueron incautados alrededor de 80 metros cúbicos de madera, de los cuales 50 fueron trasladados al Centro de Atención y Valoración de Flora y Fauna Silvestre de la entidad, mientras que los restantes 30 aún permanecen en el lugar, en tanto se define la forma de trasladarlos. Con el volumen de madera incautada se puden llenar dos contenedores y medio. 

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El atentado contra el medio ambiente, que ha causado un rechazo generalizado por la afectación indiscriminada contra los ecosistemas, se registró en un predio conocido como Las Sabanas, según dio a conocer la entidad ambiental. 


Los árboles tenían un diámetro superior a los dos metros. Foto: Corpocesar

De acuerdo con el subdirector de Gestión Ambiental de Corpocesar, Jorge Maestre, esta actividad no contaba con ningún permiso de aprovechamiento forestal, como tampoco con la autorización para movilizar flora maderable.

En el operativo fueron capturadas 10 personas y entregadas a las autoridades correspondientes. Sin embargo, por razones que Corpocesar trata de investigar con la Fiscalía, las dejaron en libertad horas después, sin haber sido presentadas ante un juez de control de garantías, para continuar con el debido proceso.

"El operativo se realizó dentro de lo establecido en las normas y lo ideal es que a estas personas se les hubiera judicializado como corresponde, pero no entendemos qué sucedió y por qupe las dejaron el libertad", dijo Maestre, quien aseguró que con estas actuaciones se está enviando un pésimo mensaje a la sociedad, pues se trata de actos criminales contra el medio ambiente.

Estos árboles son de los últimos vestigios de bosques primarios que quedan en el departamento de Cesar, por ello la afectacion ambiental es lamentable, dijo el funcionario, pues se traduce en posibles erosiones e impacto a otras especies de fauna y flora. 

Maestre manifestó, que el propósito de quienes causaron este daño ambiental era trasladar la madera a Cartagena, para luego ser exportada, pues se trata de árboles que están en perfectas condiciones de salud y de muy buena calidad. El negocio es lucrativo porque en el mercado negro el metro cúbico de madera se comercializa a más de un millón de pesos: la carga, entonces, superaría los 80 millones de pesos. 

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En la actualidad, Corpocesar tiene suspendida la expedición de permisos de movilización de madera en todo el departamento.

La madera fue talada de manera ilegal. Foto: Corpocesar