Colombia está catalogado como uno de los cinco países más afectados por la deforestación a nivel mundial, un listado de la infamia que según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) lo complementan Brasil, Indonesia, República Democrática del Congo y Bolivia. En las últimas tres décadas, el territorio nacional ha perdido más de seis millones de hectáreas de bosque, un área equivalente al tamaño del departamento de Antioquia. 

Los picos más altos de pérdida boscosa coinciden con la desmovilización de gran parte de la guerrilla de las Farc, fenómeno que atrajo a diversos actores ilegales para que empezaran a tumbar y quemar bosque con el propósito de adueñarse de los territorios, en especial los amazónicos. De las 197.159 hectáreas deforestadas durante 2018 en el país, 138.176 hectáreas fueron amazónicas, es decir 70,1 por ciento. Caquetá, Meta, Guaviare y Putumayo son los grandes epicentros de la deforestación.

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Actualmente, esas mafias tumba bosque incluso han aprovechado el confinamiento declarado para evitar el contagio por coronavirus para incrementar su nefasto accionar. Según la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia), los grupos ilegales están aprovechando las medidas de confinamiento para quemar y tumbar más bosque. En marzo de este año se registraron 12.958 puntos de calor en la Amazonia, cifra que en el mismo periodo de 2019 fue de apenas 4.691.

La deforestación no ha parado en la cuarentena. Así estaba el resguardo Nukak en San José del Guaviare a mediados de marzo. Foto: Rodrigo Botero.

Ahora, la hecatombe del bosque amazónico podría tener un nuevo tope. Las disidencias de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) acaban de emitir una sentencia macabra para la selva. Un panfleto de dos páginas está circulando por la zona instando a los campesinos a tumbar el bosque.

“El Gobierno no resuelve el problema de la tierra y el buen vivir de los campesinos. Por lo tanto, nuestra organización abre la posibilidad de que se tumbe la montaña, aclarando que debe tumbar quien no tenga tierra y solamente la cantidad que pueda trabajar. Primero tienen que arreglar los rastrojos y deben dejar un margen de 50 metros a la orilla de las fuentes hídricas. Es prudente cuidar el medioambiente, pero no por eso el campesino debe privarse del buen vivir”, cita el panfleto.

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Aunque la comunicación pretende ordenarles a los campesinos trabajar primero las tierras que ya fueron taladas, luego les indica que pueden tumbar el bosque que necesiten para convertirlos en pastizales. “Queda prohibido vender las tumbas de baldíos hasta los cinco años que tenga de posesión. Advertimos que quien no cumpla con esto será expropiado de sus predios. Agradecemos el cumplimiento de estas orientaciones”, apunta el documento que aparece firmado por la unidad Jhon Linares del frente comandante Jorge Briceño.


Esta es la parte 1 del comunicado de las Farc que está circulando por los departamentos amazónicos.


Esta es la parte 2 del comunicado de las Farc que está circulando por los departamentos amazónicos. 

Entidades ambientales: objetivos militares

Para evitar que la deforestación siga su ruta del exterminio de los recursos naturales, varias entidades y organizaciones han puesto en marcha proyectos y procesos con la participación de los campesinos de la Amazonia, los cuales buscan que la comunidad pueda sobrevivir sin impactar negativamente a los bosques.

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Sin embargo, el comunicado público de este grupo insta a los campesinos a abandonar todas estas estrategias, argumentando que hacen parte del capitalismo. “No admitimos en nuestras áreas de influencia ningún proyecto de la Organización de los Estados Americanos (OEA), impulsados por la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (Usaid) y operados por Misión Amazonia, Gilberto Austria, Instituto Amazónico de Investigación Científica Sinchi, Corporación para el Desarrollo de la Amazonia (CDA), Cormacarena, Parques Nacionales, entre otros”.

El grupo armado amenaza con declarar como objetivo militar a estas entidades y organizaciones, al igual que a los campesinos que se vinculen a los proyectos. “El objetivo primordial de estas organizaciones es la puesta en práctica de la política contrainsurgente de los gringos, con el fin de sacar a los colonos y propietarios de la tierra para entregársela a las multinacionales del agua, del petróleo, de la industria turística, entre otros, apoderándose del poder económico mundial de las riquezas en recursos naturales y biodiversidad que posee la Amazonia”.

La Amazonia es la zona más afectada por la deforestación en Colombia. Nuevo mensaje de las Farc incrementaría el accionar de la motosierra. Foto: Rodrigo Botero.

En el panfleto las disidencias le piden a los campesinos que abandonen de inmediato los proyectos y argumentan que no permitirán que las entidades ambientales sigan poniendo en práctica la contrainsurgencia de los Estados Unidos en el territorio. “No se dejen ilusionar con esas migajas contenidas en dichos proyectos. Quienes están comprometidos con ellos, los deben abandonar de inmediato”.

Más amenzas

El panfleto también anuncia que tomarán medidas si el campesinado no acata sus supuestas sugerencias. “Esperamos el cumplimiento voluntario de las orientaciones dadas por las Farc. Si no se ve un acatamiento juicioso de lo expuesto en este comunicado, procederemos de una manera más férrea”.

Para la organización subversiva, los proyectos contra la deforestación van en contra de la soberanía nacional y del pueblo. Argumenta que le exigen a los pobladores hacer una caracterización de sus fincas, no volver a tumbar ni un solo árbol y evitar la construcción de caminos, carreteras y sitios de habitación.

El Parque Nacional Chiribiquete luce lleno de mordiscos de selva en su sector norte. Foto: Rodrigo Botero.

“Al incluirse en estos proyectos, los vuelven informantes contra sus propios vecinos, haciéndolos parte de las redes de sapos y de las fuerzas armadas del Estado. Nosotros no admitimos los sapos o agentes del enemigo de clase en nuestra región. Una señora en la carpa Guaviare denunció a un compañero por tumbar algunos árboles; le sacaron 60 millones de multa por parte de la CDA y lo judicializaron. A otras personas, por cuadrar sus linderos, los informan y les militarizan el predio”.