En todo el mundo hay registradas cerca de 10.000 especies de aves, de las cuales 1.905 hacen presencia en el territorio nacional. Esta cifra convierte a Colombia en el país con mayor diversidad de este grupo de fauna en el globo terráqueo, por encima de Perú y Brasil.

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Sin embargo, algunas de estas aves no tienen un hogar específico. Durante todo el año, levantan vuelo en busca de alimento, nuevos refugios o alimentación, una ruta migratoria que en algunos casos es tan larga que abarca todo el continente americano.

Exactamente 275 especies de aves migratorias pasan por Colombia en sus caminos migratorios, comportamientos que pueden ser recurrentes y cíclicos. Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, estas rutas pueden ser latitudinales de larga distancia, transfronterizas y locales.

El chorlo gritón es una especie migratoria que en los últimos años se ha empezado a reproducir en Colombia. Foto: Parque Jaime Duque.

Cerca de 154 de estas especies migratorias vienen del noroccidente, centro u oriente de Norteamérica, mientras que 23 llegan del sur de Sudamérica, principalmente a la Amazonia colombiana, y 25 son aves marinas que viajan extensamente, en muchos casos sin tocar la costa.

En Colombia encontramos un total de 48 familias migratorias, siendo las reinitas, los atrapamoscas y los playeros, los grupos con mayor número de especies, seguido por los colibríes, las gaviotas y los gaviotines”, indica la entidad.

En octubre, varios territorios del país reciben a especies migratorias como las rapaces. Foto: CAR.

Colombia es uno de los pasos casi que obligados para algunas aves migratorias que buscan ingresar a Sudamérica. “Pueden llegar al país usando el corredor del Pacífico y cruzar la cordillera para seguir hacia la Amazonia, o pueden llegar por la costa Caribe y luego usar los corredores andinos en su ruta hacia el sur. La mayoría de ellas usan las costas, bosques o humedales colombianos como lugar de descanso y alimentación”, cita la guía de especies migratorias de MinAmbiente y WWF.

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Cerca de 33 por ciento de las aves acuáticas colombianas son especies migratorias. “Los hábitats más utilizados por estas aves son los humedales, ecosistemas que en el país suman más 202.525 kilómetros cuadrados. De las áreas protegidas del sistema de Parques Nacionales Naturales, al menos 15 involucran zonas con hábitats importantes para las aves acuáticas, tanto residentes como migratorias”, reveló MinAmbiente.

El pato canadiense migra desde Estados Unidos y Canadá hasta las zonas más bajas de Colombia. Foto: Parque Jaime Duque.

Amenazadas por el hombre

Las principales amenazas contra las aves, tanto migratorias como residentes, son el cambio climático y las acciones del ser humano, como la destrucción de su hábitat, contaminación y cacería.

Según la guía de especies migratorias, los hábitats usados por aves playeras, chorlitos, garzas y patos, están siendo altamente intervenidos por construcciones portuarias y urbanas, desarrollos turísticos y expansiones agrícolas, intervenciones que han reducido e incluso desaparecido algunas playas, esteros, lagunas y humedales. La destrucción del bosque tiene en jaque a las rapaces.

Las aves rapaces son unas de las especies migratorias más afectadas por la deforestación. Foto: CAR.

La cacería indiscriminada provoca igualmente la reducción a gran escala de las especies, como patos, playeros y palomas. Las rapaces se ven afectadas en dos sentidos: la disminución de sus presas y la eliminación directa de ellas mismas. En Colombia, los dueños de granjas piscícolas matan águilas pescadoras, pues consideran que menoscaban la producción de estos sistemas”, dice el documento.

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En algunas regiones, como el cañón del río Combeima en Tolima, es frecuente la cacería de rapaces migratorias durante la primavera, como las águilas cuaresmeras, acción fomentada por la creencia popular en las propiedades medicinales de estas aves.

De las 275 especies como migratorias identificadas en Colombia, 10 están en alguna de las categorías de amenaza a nivel global. El petrel de las Galápagos, la quincha de Soatá y el vencejo pechiblanco, están en la categoría de peligro crítico de extinción.

Las águilas cuaresmeras son cazadas en Tolima por creencias populares. Foto: Cortolima. 

A vuelo de pájaro

Una gaviota recorre 64.000 kilómetros al año, siendo éste sólo un ejemplo de las grandes distancias que debe recorrer un ave migratoria en búsqueda de comida o territorios cálidos. “En el mundo existen alrededor de 200 especies de aves migratorias neotropicales, entre las que se encuentran las aves cantoras, playeras, rapaces y las aves acuáticas”, menciona el Ministerio de Ambiente.

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10 especies de aves rapaces visitan Colombia como residentes de invierno o de paso hacia y desde otras zonas de invernada. Todas estas aves son migratorias diurnas, que ingresan y abandonan el territorio nacional por la ruta centroamericana, para poder hacer uso de las masas ascendentes de aire caliente.

La mayoría de estas rapaces se diseminan hacia el oriente, para ubicarse en la costa Caribe, en los llanos orientales colombianos y venezolanos, o para atravesar los Andes y continuar su ruta. 

El halcón peregrino es la ave migratoria más rápida del planeta. Foto: Parque Jaime Duque.

Nueve especies de patos provenientes de Canadá y Estados Unidos llegan regularmente a Colombia. Las mayores concentraciones de patos migratorios en el país se encuentran en las ciénagas del Caribe y los llanos. 

Cerca de 38 especies de aves playeras migratorias del norte han sido registradas en las costas y humedales colombianos. Las mayores abundancias de playeros están en el Pacífico, debido a la existencia de amplios planos lodosos en donde consiguen alimento y sitios de descanso en playas protegidas y manglares. 

21 especies de págalos, gaviotas y gaviotines visitan el territorio nacional durante el invierno boreal, provenientes de Canadá y Estados Unidos. 

Deforestación, cacería y contaminación tienen en peligro a varias las aves migratorias. Foto: CAR.

Según la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), hacia el mes de octubre se presenta la migración de diferentes especies de aves desde Norteamérica hacia los trópicos, debido a la llegada de la estación invernal en algunas partes del hemisferio norte y consigo la escasez de alimento.

“Por esta razón, las aves emprenden un viaje de más de 13.000 kilómetros, llegando a Colombia y especialmente a Cundinamarca por las rutas del Pacífico, Caribe y Centroamérica, en busca de climas más amables, alimento y refugio”. 

Estas especies migratorias, de acuerdo con la CAR, ayudan con la regeneración de bosques por la dispersión de semillas, y con ello a la disponibilidad de agua. “Además, son controladoras de poblaciones como roedores y polinizadoras de flores para la cosecha de frutos”.