Los vínculos entre los conflictos armados y hambre siguen siendo muy estrechos y en muchos casos letales, según advierte un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), luego de analizar la situación en los ocho lugares del mundo con el mayor número de personas que necesitan ayuda alimentaria de emergencia.

La situación en Afganistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Yemen empeoró en los últimos meses de 2018 en gran parte debido a los conflictos, mientras que en Somalia, Siria y la Cuenca del Lago Chad se han visto algunas mejoras producto de un aumento de la seguridad.

El informe señala que en total unos 56 millones de personas necesitan con urgencia ayuda alimentaria y para sus medios de subsistencia en las ocho zonas que padecen conflictos.

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“Este informe demuestra claramente el impacto de la violencia armada en las vidas y los medios de subsistencia de millones de hombres, mujeres, niños y niñas atrapados en un conflicto”, dice el director General de la FAO, José Graziano da Silva, en el prólogo al documento. “Les ruego encarecidamente que tengan en cuenta que detrás de estas estadísticas aparentemente frías hay personas reales, que padecen tasas de hambre que son simplemente inaceptables en el siglo XXI”.

Otro dato preocupante del estudio es que la violencia contra los trabajadores humanitarios está creciendo, obligando a las organizaciones a suspender sus operaciones y privar a las poblaciones vulnerables de tener acceso a la ayuda humanitaria. En 2018, los trabajadores y las instalaciones humanitarias resultaron atacados en todos los países incluidos en el informe.



“Este informe demuestra una vez más el vínculo trágico entre los conflictos y el hambre y cómo aún subsiste en gran parte del mundo. Necesitamos un acceso mejor y más rápido en todas las zonas de conflicto, para poder llegar a más civiles que necesitan nuestra ayuda. Pero lo que más necesita el mundo es el fin de las guerras”, afirma el director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley.

Destaca la FAO que la Resolución 2417 del Consejo de Seguridad de la ONU es una condena inequívoca de la inanición como arma de guerra. Esta resolución reconoce explícitamente el impacto de los conflictos armados en el hambre, debido al frecuente desplazamiento de gran número de personas desde las tierras cultivables, áreas de pastoreo y zonas de pesca, así como por la destrucción de reservas de alimentos y activos agrícolas y la interrupción de los mercados alimentarios.

A cumplir con el Derecho Internacional Humanitario

Graziano hace un llamado a todas las partes involucradas en los conflictos armados para que cumplan con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario con el objetivo de que se minimice el impacto de las operaciones militares en los civiles -incluida la producción y distribución de alimentos-, y para permitir el acceso humanitario de manera segura y oportuna a los civiles que necesitan una ayuda alimentaria, nutricional y médica de carácter vital.

“La cifra de millones de hombres, mujeres y niños que sufren hambre como resultado de un conflicto armado no se reducirá, mientras que no se sigan estos principios fundamentales”, asegura el informe.

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Para la FAO es claro que el creciente número de conflictos prolongados en el mundo está creando niveles de hambre sin precedentes e inaceptables.

El seguimiento de la seguridad alimentaria en países con situaciones de conflicto es el quinto informe elaborado por la FAO y el PMA para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desde junio de 2016.

El objetivo de estos análisis es proporcionar a los miembros del Consejo información actualizada sobre la inseguridad alimentaria y reforzar la necesidad urgente de centrar los esfuerzos hacia la resolución de conflictos para acabar con el hambre.