Los ríos transportan una cantidad de sedimentos y el Cauca no es la excepción. De ahí su color amarillento y su aspecto turbio, que confunde el ojo de muchos, quienes se atreven a afirmar que está “sucio o contaminado”. Pero, como dice Juliana Delgado, directora de ciencias para el norte de los Andes y sur de Centroamérica de The Nature Conservancy (TNC), lo que el río en realidad está es “feliz”, al igual que los peces, hongos, bacterias, plántulas y demás seres vivos que lo habitan.

La sequía por la que ha atravesado el río Cauca los últimos días, a causa del cierre de la compuerta 1 del proyecto Hidroituango y que ha ocasionado la muerte de más de 40 mil peces, ha dejado ver un hilo de agua cristalina que corre lento, manso e inofensivo. De ‘el Mono’, como lo llaman los pescadores, poco queda.

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Este efecto de claridad y transparencia es lo que sucede con las aguas de un río cuando llegan a un embalse. Cuando una presa las detiene y corta su flujo hidráulico normal. Al quedarse estáticas los sedimentos se asientan, y como si pasaran por un filtro salen sin esta carga natural, que es lo que permite que mucha de la diversidad biológica que la habita exista.

Ese tipo de agua es la que se espera se empiece a verter hoy al río Cauca. ‘Aguas hambrientas,’ como técnicamente se llaman. Agua “más limpia” que tiende a buscar, recoger y transportar los sedimentos que le fueron quitados.

Esta condición de ‘agua hambrienta’ puede producir grandes problemas de erosión en las laderas aguas abajo afectando viviendas, puentes, vías. En general buena parte de la infraestructura. El agua va a tomar sedimentos de dónde los tenga. El Bajo Cauca se va a transformar e incluso este cambio puede extenderse mucho más allá, porque el agua del río sale con mucha carga y va a ir cogiendo sedimentos hasta que llegue al balance”, afirma Delgado.  

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Técnicamente, y según estudios desarrollados a partir de otras represas, la cantidad de erosión suele ser, en buena parte, igual a la cantidad de sedimento retenida en el embalse. Pero, los cambios no solo serán en las riberas. Aguas adentro peces, hongos, bacterias, algas y cualquier ser viviente será impactado.  

Los peces y todos los bichos estaban acostumbrados a aguas donde no se ve nada. Allí ellos se protegían de los depredadores, estaban adaptados para cazar. Ahora no van a tener como ni donde refugiarse. Si le modificas los patrones de sedimentos, estos peces no van a sentir los cambios en los sistemas y se pierden muchos procesos de tipo reproductivo, por ejemplo, y de estos procesos también dependen las personas de la zona”, agregó Delgado.

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Empresas Públicas de Medellín, entonces, tiene nuevos retos. Recuperar 145 mil peces y salvarlos de morir, tal vez es el comienzo de la tarea frente a una alteración en el ambiente que solo podrá ser evaluada con el paso del tiempo.