*Mongabay Latam

El pasado 6 de agosto el expresidente Juan Manuel Santos quiso dejarle un regalo a Bogotá en su cumpleaños número 480. Un día antes de dejar la presidencia, designó 11 complejos de humedales de Bogotá con la categoría de protección Ramsar, la más importante a nivel internacional.

Entre esos ecosistemas protegidos se encuentran las 148 hectáreas del humedal Jaboque, en la localidad de Engativá, en el occidente de la capital colombiana.

Por más extraño que parezca, desde hace cuatro años la administración distrital denunció que una persona de nombre Jorge Enrique Cortés Rojas aseguraba ser la dueña del humedal y tenía en su poder una sentencia del Tribunal Administrativo de Cundinamarca en la que se condenaba a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) a pagarle 64.000 millones de pesos (poco más de 21 millones de dólares).

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El asunto empezó a levantar todo tipo de sospechas pues “el humedal Jaboque es un espacio público de los bogotanos que por su naturaleza es inembargable, imprescriptible e inalienable”, manifestó la directora de la Defensoría del Espacio Público, Nadime Yaver Licht.

Al parecer, Jorge Cortés es uno de los famosos “tierreros” -personas o grupos que a través de artimañas jurídicas se han ido apoderando de espacios públicos en grandes ciudades como Bogotá-. En los cuatro años que lleva el pleito, el valor de la presunta indemnización que habría que pagarle al hombre ya iba en 134.000 millones de pesos (cerca de 44 millones de dólares).

Plano de ubicación del humedal Jaboque. Imagen: DADEP.
Plano de ubicación del humedal Jaboque. Imagen: DADEP.

Tras una larga historia de idas y vueltas en los estrados judiciales, la Fiscalía colombiana consideró que existían pruebas suficientes para capturar a Jorge Cortés y a dos personas más por los delitos de concierto para delinquir, fraude procesal, enriquecimiento ilícito e invasión de área ecológica. Además de esto, se allanaron 3 viviendas en las que se encontraron 2.000 documentos falsos.

Yaver Licht asegura que desde hace muchos años venían tratando de robarse el humedal y que los delincuentes habrían falsificado documentos y creado un nuevo predio con el nombre de La Providencia desde 1996.

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“Hemos trabajado de la mano con la Fiscalía y pedimos que se trasladaran los procesos a la unidad de tierras de esa entidad, con lo cual finalmente logramos recuperar el humedal y darle captura a estas personas”. 

Por otro lado, en otros procesos, de 2010 y 2012, los jueces habían fallado en contra del Distrito y “ordenado el pago de una suma millonaria al Acueducto, para comprar nuevamente el humedal que es propiedad del Distrito capital”, afirma.

Años de trampas

En 2014 la EAAB fue condenada por no querer comprar un terreno, que en teoría, pertenece a Bogotá. Esta decisión en contra de la empresa se daba por, supuestamente, incumplir una orden del Consejo de Estado -uno de los altos tribunales de Colombia- cuando en el año 2001 le ordenó a la ciudad adquirir los predios necesarios para  proteger y conservar el humedal Jaboque, en la localidad de Engativá, “que a la fecha no hayan sido adquiridos, y que se encuentren dentro de las zonas de ronda y manejo y preservación ambiental”.

El humedal Jaboque se encuentra en el occidente de Bogotá, muy cerca al aeropuerto internacional El Dorado. Foto: DADEP.
El humedal Jaboque se encuentra en el occidente de Bogotá, muy cerca al aeropuerto internacional El Dorado. Foto: DADEP.

Este fallo fue el que le sirvió a Jorge Cortés para decirle a la administración de Bogotá que debía comprarle su finca La Providencia, alegando que era uno de los predios necesarios para cumplir con la orden judicial.

Sin embargo, la empresa de Acueducto argumentó que ese predio es un bien público que pertenece a Bogotá y se negó a hacerlo. En una escritura pública de 1963 dice claramente que dicho terreno pertenece a la capital colombiana.

Pero las irregularidades no pararon allí. Entre las pruebas aportadas por la Defensoría del Espacio Público de Bogotá se muestra que Jorge Cortés compró la finca la Providencia -que coincide con el área del humedal Jaboque- solo cuatro meses antes del fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca que ordenó la millonaria indemnización de 64.000 millones de pesos (21 millones de dólares) y pagó solo 60 millones de pesos (20 000 dólares)  por un predio de más de 1 millón de metros cuadrados.

Además, en la escritura dice que el inmueble “hace parte en su totalidad del humedal Jaboque, ubicado en la zona de Engativá”.

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Otro asunto que generó muchas dudas respecto al fallo del Tribunal es que este asegurara una astronómica suma de dinero a una persona.

“Para la señora Kelly Andrea Eslava Montes, en virtud de la cesión del 20 por ciento de los derechos litigiosos que se reconozcan como resultado de la presente controversia (…) la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá D.C., deberá pagarle la suma correspondiente a doce mil ochocientos cuarenta y tres millones ciento sesenta mil doscientos sesenta y seis pesos con siete centavos ($12.843.160.266,7) de conformidad con lo expuesto en la parte motiva de esta providencia”. Kelly Andrea Eslava fue auxiliar judicial ad honórem del magistrado ponente de la sentencia, Carlos Alberto Vargas Bautista, a principios de 2007. Kelly Eslava, de hecho, es una de las personas capturadas.

Jaboque es un lugar de paso para cientos de aves migratorias. Foto: DADEP.
Jaboque es un lugar de paso para cientos de aves migratorias. Foto: DADEP.
La salvación del humedal Jaboque

En medio de toda una cadena de actuaciones ilegales, que involucró entidades como notarías y oficinas de registro, todavía falta que se den decisiones respecto a estas últimas y saber qué pasará con el magistrado que pretendía que Bogotá le pagara una multimillonaria suma de dinero a un particular.

Mientras tanto, hoy la Defensoría del Espacio Público y en general la capital colombiana, celebra que un humedal Ramsar recién declarado no haya terminado en manos de los corruptos.

“El Jaboque es un ecosistema de gran riqueza en flora y fauna y de vital importancia para las aves migratorias que paran en él para luego seguir su viaje hacia otras partes del continente”, afirma Nadime Yaver Licht, directora de la Defensoría del Espacio Público.

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Si el humedal Jaboque hubiera terminado en manos de particulares, su conservación estaría en un peligro inminente.

Los complejos de humedales de Bogotá fueron designados como sitio Ramsar hace apenas dos meses precisamente por su valor ecológico urbano y por ser hábitat permanente y transitorio de tres especies de aves endémicas del altiplano cundiboyacense: la tingua bogotana (Rallus semiplumbeus), el cucarachero de pantano (Cistothorus apolinari) y el chamicero (Synallaxis subpudica). Y no solo esto, los 11 humedales de Bogotá son ecosistemas importantes para otro importante número de especies vegetales, 12 especies de mamíferos y 196 especies de aves -entre las que se encuentran las tres endémicas ya mencionadas, 41 acuáticas y 65 migratorias-.

Muchas aves migratorias tienen a los humedales urbanos de Bogotá como puntos estratégicos para recuperar energía y encontrar alimento, refugio y descanso.

Lo que acaba de suceder con el humedal Jaboque da esperanzas para la conservación de estos ecosistemas urbanos que se enfrentan a la contaminación y la destrucción.

Sin embargo, como lo reportó Mongabay Latam hace unos meses, si no se cumplen los planes de manejo para los humedales Ramsar de Bogotá, todo quedará consignado en un documento y nada pasará a la práctica.

“Es el riesgo que se corre, que se categoricen pero no se haga nada en lo real, en lo local”, dijo en ese momento Emmanuel Escobar, miembro de la Fundación Humedales de Bogotá.

Lea la nota original en Mongabay Latam

https://es.mongabay.com/2018/10/colombia-robo-humedal-jaboque-ramsar-en-bogota/