* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

Cada día, los más de ocho millones de habitantes de Bogotá generan en promedio 7.000 toneladas de residuos sólidos, cifra equivalente al peso de 1.000 elefantes y la cantidad necesaria para crear una montaña como Monserrate en 12 años.

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Muchos de estos desechos son retirados de los 254 cuerpos de agua que alberga la capital del país, un sistema hídrico conformado por 15 humedales, el río Bogotá, cuatro afluentes urbanos, más de 100 quebradas y diversos canales, los cuales lucen cada vez más colmatados e impactados por la falta de conciencia de los bogotanos.

Las basuras de menor tamaño, como pañales, pañitos, preservativos y botellas plásticas, provienen de las viviendas de los ciudadanos o de las calles capitalinas, para luego ingresar a los 8.000 kilómetros de tuberías que conforman la red de alcantarillado pluvial y terminar en los cuerpos hídricos.

Un mueble en el humedal Jaboque demuestra la falta de cultura ambiental de los bogotanos. Foto: EAAB. 

Sin embargo, a estos cuerpos de agua también llegan desechos de grandes proporciones, como muebles, colchones, llantas y partes de vehículos, residuos que son depositados por la población capitalina al no querer comunicarse con las entidades encargadas de realizar su recolección y disposición final.

En lo corrido de este año, los 800 operarios de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) que realizan labores de limpieza han retirado más de 160.000 toneladas de desechos de la infraestructura de alcantarillado, canales, quebradas, ríos y humedales.

Las basuras siguen agobiando a los cuerpos hídricos de la capital del país. Foto: EAAB.

“Este trabajo incluye la limpieza de 460 kilómetros lineales de canales, quebradas y ríos y de los 80.000 sumideros de los principales corredores viales de la ciudad. En estas labores de mantenimiento preventivo, invertimos más de 16.000 millones de pesos”, dijo Cristina Arango, gerente de la EAAB.

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En los últimos días, justo cuando Bogotá empieza a retomar su ritmo habitual luego de cinco meses de la cuarentena obligatoria por el coronavirus, la EAAB ha evidenciado impactos más significativos en los cuerpos hídricos por la cantidad de basuras de gran tamaño.

Las tinguas habitan en medio de la basura de los ciudadanos. Foto: EAAB. 

Hemos evidenciado colchones, salas, llantas, plásticos y grasas en los humedales, ríos y canales. Esta problemática podría cambiar con un poco de cultura ciudadana y pequeños cambios en los comportamientos de los bogotanos”, precisó Arango.

La gerente de la EAAB le hace un llamado a la ciudadanía para que cambien sus hábitos contaminantes. “Pese a todo el esfuerzo de los operativos de mantenimiento, sigue la falta de cultura ciudadana por el cuidado del agua y el medioambiente. Los sofás, colchones, llantas y residuos deben ser arrojados en los cuerpos de agua”. 

Los colchones viejos terminan en los cuerpos hídricos de la ciudad. Foto: EAAB.

Uno de los residuos que más pulula en las actividades de limpieza son los pañitos húmedos. “Cada vez que un ciudadano arroja un pañito húmedo al sanitario, contribuye al taponamiento de la red de alcantarillado. Los pañitos crean una capa indestructible y en época de lluvias aumentan el riesgo de inundaciones”, informó Arango.

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La EAAB le recomienda a la ciudadanía aplicar recomendaciones sencillas para evitar la degradación de los ecosistemas urbanos, empezando por no arrojar basuras a las calles ni taponando los sumideros con escombros u objetos que impidan recolectar normalmente el agua lluvia.

Los pañitos húmedos son arrojados por las cisternas y colapsan en sistema de alcatarillado. Foto: EAAB.

Al barrer el frente de su casa, recoja la tierra y la basura en bolsas bien cerradas. No las deposite en los sumideros. Hay que cumplir con los horarios indicados por el consorcio de aseo para sacar la basura y no arrojar grasas o aceites a los sumideros. Los preservativos, toallas higiénicas o pañales no deben ser arrojados al sanitario”. 

¿Cuándo entenderán algunos ciudadanos que nuestros cuerpos de agua no son lugares para disponer sofás, llantas y otros residuos? Son espacios llenos de vida que debemos cuidar y aunque hacemos operativos de limpieza a diario, necesitamos de la ayuda de todos”, concluyó Arango.

Jaboque es uno de los humedales más afectados por las basuras. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

La biodiversidad en riesgo

El último censo de la Fundación Humedales Bogotá arrojó en los 15 humedales de la capital hay 208 especies de aves, entre acuáticas, terrestres, residentes y migratorias. Córdoba, La Conejera y Jaboque son los más biodiversos en alados.

Sin embargo, la organización ha evidenciado que algunos de estos ecosistemas están gobernados por las basuras y desechos que son arrojados por la ciudadanía. Imágenes de tinguas nadando en aguas repletas de botellas, aves anidando en muebles, curíes en medio de plásticos y una alta proliferación de residuos, así lo demuestran.

Las tinguas del humedal Juan Amarillo conviven con la basura. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

En Juan Amarillo, el humedal más grande de Bogotá con 222,5 hectáreas, la fundación encontró un foco de contaminación por parte del canal Bolivia. “Este canal es una fuente constante de residuos sólidos. La reja que cumplía la función de represar las basuras está en malas condiciones y la disposición de los desechos por parte de la ciudadanía no mejora”, dijo Jorge Escobar, director de Humedales Bogotá.

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En la chucua de los curíes, sector ubicado en el tercio medio de Juan Amarillo, Escobar evidenció varias tinguas nadando en medio de las basuras que le llegan al ecosistema por el canal Bolivia, que recoge aguas residuales de barrios como Bochica y Bolivia en Engativá, al igual que curíes rodeados por los desechos.

La avifauna de Juan Amarillo peligra por la cantidad de basura arrojada por la ciudadanía. Fotos: Fundación Humedales Bogotá.

Este canal está lleno de residuos como plásticos, botellas e icopor. Vimos algunas tinguas habitando en unos sillones viejos que algún ciudadano decidió dejar en el humedal. Esto indica un empobrecimiento ambiental alarmante”, anota el experto.

La fundación también encontró llantas de carros y una alta proliferación de plantas invasoras en el espejo de agua de Juan Amarillo, lo que ha causado una disminución de las aves acuáticas. “Algunos ciudadanos aseguraron que la presencia de habitantes de calle y cambuches ha aumentado en el humedal”.

Los curíes tampoco escapan de las basuras en Juan Amarillo. Fotos: Fundación Humedales Bogotá.

Jaboque, ubicado en la localidad de Engativá, es otro de los humedales más afectados por las basuras y vertimientos. “Los residuos sólidos llegan por los canales Los Ángeles y El Carmelo. A pesar que hay una reja para retener las basuras de estos canales y la labor de los trabajadores de Aguas de Bogotá, la cultura de la basura permea. Las aves conviven con los desechos”.

El tercio bajo de Jaboque, que limita con el río Bogotá y el sector del humedal La Florida, presenta alta acumulación de residuos orgánicos y buchón de agua. “El ecosistema ha perdido la regulación del ciclo hídrico, un endurecimiento que propicia la eutroficación o acumulación de residuos orgánicos del cuerpo de agua y la proliferación de especies oportunistas”, indicó Escobar.

Las aves de Jaboque peligran por los vertimientos contaminantes y las basuras. Fotos: Fundación Humedales Bogotá.

El recorrido más reciente de la fundación fue en Córdoba, humedal que hace unos meses estuvo en el ojo del huracán por el inicio de las obras por parte de la EAAB para la construcción de senderos en el sector tres, sin la autorización de la comunidad y de la Secretaría de Ambiente.

Aunque las intervenciones están suspendidas, Escobar denunció que el contratista no retiró el material del humedal. “Siguen presentes algunos costales y huecos, producto de las obras suspendidas en el tercer sector del humedal, algunas afectando al ecosistema y otras trampas para los transeúntes”.

El material de construcción no ha sido retirado del humedal Córdoba. Fotos: Fundación Humedales Bogotá.

En Media Luna o Tingua Azul, uno de los humedales no reconocidos en la capital ubicado en la en barrio Timiza de la localidad de Kennedy, la ciudadanía ha denunciado que cerca del río Tunjuelo hay un botadero de escombros.

"El humedal tingua Azul hace parte de la antigua zona natural de inundación del río Tunjuelo. Está bastante afectado por el paso de la avenida Villavicencio que lo partió en dos sectores, con su consecuente elevado nivel de ruido y contaminación de aire y basuras que tanto afectan a estos ecosistemas", anotó la Fundación Humedales Bogotá.


Los escombros abundan en el humedal Tingua Azul de Kennedy. Foto: Stephanie Cubides.