La alcaldesa de Bogotá Claudia López se convirtió en la primera mandataria en participar en una Mesa Distrital de Humedales, un espacio donde los ciudadanos, grupos ambientalistas y funcionarios de la administración debaten sobre las acciones y actividades que requieren estos ecosistemas para no continuar su ruta hacia la desaparición.

En una sesión extraordinaria de esta mesa que duró más de cuatro horas, López escuchó las peticiones e inquietudes comunitarias sobre las obras en algunos de los 15 humedales declarados en la ciudad, como el puente elevado en concreto en Juan Amarillo, los senderos en Jaboque y las intevenciones en los sectores tres y uno de Córdoba.

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En cuanto a Juan Amarillo y Jaboque, las intervenciones más polémicas, la alcadesa dijo que actualmente evalúa dos caminos para dar solución al avance de las obras, que iniciaron en la pasada administración de Enrique Peñalosa, cuando el Decreto 565 de 2017 modificó la Política de Humedales y dio luz verde a la construcción de infraestructura, ciclorutas, senderos, alamedas, plazoletas y adoquinados.

Así lucía la construcción del puente elevado en el sector sur del humedal Juan Amarillo. Hoy el avance en algunos tramos es del 70 por ciento. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz. 

Estamos avanzando en dos caminos jurídicos: un proceso sancionatorio y una aclaración del fallo del juez cuarto que declaró la nulidad del Decreto 565. Compartimos la nueva decisión judicial que determinó la nulidad y falsa motivación de la modificación de la Política de Humedales de la pasada administración. Son las obras las que se tienen que ajustarse a la política y no al contrario. Todas las intervenciones que inicie esta administración se harán respetando la estructura ecológica principal y la nueva política”, enfatizó la alcaldesa.

López aseguró que las obras que actualmente están en estudios o diseños pero no han arrancado su ejecución, serán ajustadas a la Política de Humedales. “También le pedimos a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) entregar un informe detallado del cumplimiento de los fallos judiciales activos, que han ordenado inversiones por parte de la entidad para adelantar acciones como cierre de conexiones erradas para proteger los humedales”.

¿Y el freno a las obras?

Luego de conocer los anuncios de la alcaldesa, a Jorge Emmanuel Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, organización que lleva más de 10 años trabajando por la conservación de las esponjas cachacas, le quedó un sinsabor respecto al futuro de estos ecosistemas en la capital del país.

El requerimiento en común de los ciudadanos y grupos ambientalistas que participaron en la mesa de humedales fue la suspensión total de las obras en concrento en Juan Amarillo y Jaboque, que según estimaciones de la misma Alcaldía presentan avances hasta del 70 por ciento en algunos de sus tramos.

Ahí es donde está el sinsabor, porque toda la situación ahora queda a la interpretación de los abogados. Entendemos que algunos funcionarios toman con la mayor cautela cualquier tipo de decisiones, porque pueden incurrir en investigaciones y sanciones. La nulidad del Decreto 565 ya prohibió este tipo de obras en los humedales, pero siento a la alcaldesa y secretaria de Ambiente algo temerosas de ejecutar esta decisión por futuras represalias”.

Las obras en Jaboque y Juan Amarillo no han sido suspendidas por trámites judiciales. Foto: Jhon Barros.

La concejal Susana Muhamad no ocultó su indignación ante las acciones tomadas por la Alcaldía respecto al avance de estas obras. “La actual administración recibió obras de endurecimiento en estos dos humedales con un cinco y 15 por ciento de avance, pero hoy hay tramos con 75 por ciento. Esto no es solo una herencia del exalcalde Peñalosa y se pueden frenar antes de que los daños sean irreparables”.

Para Muhamad, el principal objetivo de la mesa de humedales era lograr el compromiso de suspender las obras que dejó Peñaosa en Juan Amarillo y Jaboque. “A eso se había comprometido Claudia López cuando firmó el compromiso ambiental por Bogotá. Sin embargo, la decisión de la alcaldesa es que van a seguir un camino jurídico largo a través de sancionatorios ambientales con base en los permisos que dio la Secretaría de Ambiente”.

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La concejal informó que la Secretaría de Ambiente tiene la capacidad como autoridad ambiental de poner una medida preventiva de suspensión de actividades en las obras, con el argumento del fallo judicial que dejó sin ningún efecto jurídico la política de humedales de Peñalosa, la que sostiene las obras y los contratos. “La alcaldesa no se quiso comprometer con esto. Lo que se ha construido en estos ocho meses en Juan Amarillo y Jaboque no tiene nombre y es bajo el mandato, ojos y visión de la Alcaldía”.

El humedal Córdoba tiene varias intervenciones proyectadas en sus sectores uno y tres. Foto: Mauricio Castaño. 

Escobar está en parte de acuerdo con las denuncias de Muhamad. “La concejal, que fue secretaria de Ambiente en el periodo de Gustavo Petro, propuso figuras de medidas de precaución o preventivas para suspender las obras. Además, es evidente que la mayoría del avance de las obras se ha dado en esta Alcaldía. Como ambientalistas y ciudadanos quedamos con un sinsabor porque ahora todo queda en manos de abogados y jueces. El futuro de Juan Amarillo y Jaboque aún es incierto”.

Un parte de tranquilidad fue dado hace pocos días por la Secretaría de Ambiente, al imponer medidas preventivas de suspensión de actividades en algunos de los tramos del puente elevado en Juan Amarillo por no contar con las autorizaciones ambientales otorgadas por la autoridad ambiental. "Es un avance pero no suficiente. ¿En los otros puntos seguirán las obras? Falta el humedal Jaboque", dijo la concejal.

Aunque comprende la delicada situación en la que está la actual Alcaldía por la herencia de las obras de Peñalosa, el director de la fundación considera que debería hacer más y no dejar todo en la parte judicial. “Me gustaría que la Alcaldía fuera más allá y no solo esperar a que todo sea aclarado por las medidas judiciales. De la reunión queda la incertidumbre sobre lo que es correcto y hasta dónde se puede llegar en este tema tan complejo”.

El humedal Tibanica está en riesgo por la construcción de un puente. La Alcaldía dijo que esta obra debe cambiar su diseño. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

El experto considera que es un buen momento para tomar riesgos y plantear alternativas que eviten nuevas afectaciones a largo plazo. “Primero hay que poner el espejo retrovisor y mirar quiénes fueron los que tomaron estas decisiones y ponerles sanciones ejemplarizantes para que esto no vuelva a suceder. Si definitivamente no se pueden frenar las obras, que es lo más probable, la Alcaldía debe tomar decisiones compensatorias por el daño ambiental y procesos sancionatorios que marquen un antecedente grande”.

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Una estrategia urgente para Escobar es lograr consolidar un plan a mediano y largo plazo que contenga lo que se debe hacer en los humedales de Bogotá, para así evitar que cualquier mandatario llegue con visiones opuestas y ocasione impactos en los ecosistemas.

“La misma Política de Humedales puede servir como base y priorizar ciertas acciones, como que todos los humedales tengan un canal ecológico y la descontaminación de las aguas. Una hoja de ruta para los próximos 10 o 20 años que rija las decisiones de los futuros alcaldes”.

Las obras del puente elevado en Juan Amarillo continúan a pesar de la decisión de un juez que prohibe este tipo de intervenciones. Foto: SDA.

Lo bueno

Escobar destacó la presencia de la alcaldesa en la Mesa de Humedales, algo que ningún mandatario había hecho antes y demuestra su interés por hacer las cosas de la mano con la comunidad. "Además, más de 1.000 personas se conectaron a través de las diferentes plataformas virtuales, algo sin precedentes en este tipo de encuentros que ratifica el incremento de los ciudadanos que queremos salvar estos ecosistemas”.

Uno de los compromisos más importantes de la alcaldesa fue la revisión de los fallos en contra del Acueducto de Bogotá que no se han cumplido durante los últimos años. “Si estas medidas hubieran sido acatadas a tiempo, hoy en día tendríamos varios humedales con aguas en mejores condiciones, como es el caso de Córdoba, donde ya se ordenó descontaminar los canales Molinos, Córdoba y Callejas. Ojalá empiecen a destinar recursos para solucionar las conexiones erradas al sistema de alcantarillado”.

Los humedales no reconocidos en la capital también fueron abordados por la mandataria. “Bogotá cuenta con 15 sitios declarados como parques distritales de humedales, pero la ciudad alberga más de 70 cuerpos de agua que también necesitan de acciones para su conservación. López propuso trabajar a través del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) o del Concejo en esta tarea. Esperemos que se incluyan nuevos espacios de agua a la ciudad, que hoy están a la deriva de las constructoras”.

Senderos y ciclorrutas en Jaboque han causado la indignación ciudadana y el rechazo de los ambientalistas. Foto: Fundación Humedales Bogotá. 

El mayor anuncio de López fue que todas las obras que estén en etapa de factibilidad o de diseños van a tener que regirse a la Política de Humedales. “Si eso se cumple es una muy buena noticia para humedales como Tibanica y Capellanía, que están en el limbo por grandes vías como la Avenida Ciudad de Cali y la ALO. La alcaldesa dijo que hay que cambiar los diseños y revisar los trazados para no afectar los ecosistemas”.

Según el director de la fundación, los funcionarios de pasadas administraciones que emitieron decretos y medidas que perjudicaron a los humedales, serán investigados. “En la reunión se habló de investigaciones por parte de la Procuraduría y procesos sancionatorios. Hay que sentar un precedente porque luego puede llegar otro alcalde con otra visión distinta y causar estragos, como siempre ha pasado”.

Educación ambiental

Para Escobar, todo el dinero invertido en las obras de Juan Amarillo y Jaboque debió ser destinado en otros requerimientos urgentes que necesitan los humedales de la capital, como la descontaminación de las aguas y la educación ambiental.

“Hay muchas cosas que les hacen falta a los humedales, como que tengan caudal ecológico, subsanar las conexiones erradas al sistema de alcantarillado y poner en marcha obras de reconformación hidrogeomorfológica, acciones que pudieron hacerse con el dinero destinado a los senderos y puentes en Juan Amarillo y Jaboque. No estamos hablando de pequeñas cuantías, pero las necesidades prioritarias no son atendidas”.

El humedal Córdoba es defendido desde hace más de dos décadas por los vecinos del ecosistema. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

Escobar destacó el compromiso de la Alcaldía en fortalecer los procesos de educación ambiental en los humedales. “Este aspecto es fundamental, ya que la educación ambiental ha desmejorado bastante en los últimos años. Antes, cada humedal contaba con 10 profesionales para el trabajo social y ambiental, y hoy solo hay un administrador y un intérprete por ecosistema. Esta es una inversión para evitar futuros impactos”.

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El líder ambiental propone trabajar en sembrar futuras semillas en la ciudadanía, un cambio generacional que debe partir de las organizaciones y personas que llevan décadas defendiendo estos ecosistemas. “Esto se ha dado de manera espontánea en humedales como La Vaca y Tibanica, donde las líderes han formado grupos para niños y jóvenes que hoy en día defienden los recursos naturales. Hay que crear espacios de semilleros para transmitir estos conocimientos y formar nuevos talentos”.

El humedal Córdoba es el que más alberga especies de aves en la ciudad, tanto migratorias como residentes. Foto: Mauricio Castaño.

10 humedales en riesgo

La Fundación Humedales Bogotá elaboró el listado de los 10 humedales más vulnerables por las obras, intervenciones o falta de acciones, algunas heredadas por las administraciones pasadas y otras que han revivido en la Alcaldía de Claudia López. 

1. Juan Amarillo

Las recientes intervenciones en Juan Amarillo avanzan en su sector sur con la construcción de un puente elevado de 1,2 kilómetros para conectar el barrio Lisboa con El Cortijo, obra con un valor de 78.912 millones de pesos que también incluye senderos en cemento y miradores.

Es evidente que las obras siguen avanzando a pesar de la sentencia del juez cuarto administrativo sobre la ilegalidad de las obras de endurecimiento en estos ecosistemas. No hay medidas preventivas para frenarlo”, dijo la organización.

El puente elevado en Juan Amarillo es la obra que más ha indigando a la ciudadania. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

2. Jaboque 

Humedal de Engativá en donde la pasada Alcaldía dio inicio a la construcción de un sendero elevado de 5,5 kilómetros en su zona de manejo, pilotes en cemento que han deteriorado el bosque de Las Lechuzas, uno de los sitios mejor conservados del ecosistema.

Se están ejecutando obras de alto impacto, excavaciones, senderos en cemento y ciclorrutas que perjudican al ecosistema. A pesar de que son ilegales por la decisión del juez, las obras siguen y no hay una medida que blinde la integridad del Jaboque”, revela la fundación.

Así luce el bosque de Las Lechuzas en el humedal Jaboque. Fotos: Cealdes.

3. Córdoba

Humedal de Suba que registra la mayor cantidad de especies de aves (154 en total). La polémica es por un proyecto de paisajismo con senderos contemplado en los sectores uno y tres del ecosistema, obras que la Empresa de Acueducto empezó sin el aval de la comunidad a pesar que una acción popular del año 2000 la obliga a hacerlo.

Esto hizo que se perdiera el ejercicio de confianza que se estaba tratando de recuperar con el Distrito. El Acueducto inició obras sin los permisos pertinentes y sin el aval de la comunidad. Sumado a esto, los problemas de seguridad y afectación al ecosistema continúan en el primer sector, y no han solucionado la problemática de conexiones erradas que deterioran la calidad hídrica”, indicó Escobar.

La Empresa de Acueducto inició obras en Córdoba sin el aval de la ciudadanía. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

4. Tibanica

Este humedal, ubicado entre Bosa y Soacha, es uno de los que más ha sufrido durante los últimos años por incendios forestales y obras mal planeadas. “Por el contrario de ver acciones que le permitan nuevamente ser uno de los mejores ecosistemas de la ciudad, aparece la intención de pasar la Avenida Ciudad de Cali a pocos metros”, denuncia la fundación.

En la Mesa de Humedales, la alcaldesa de Bogotá dijo que los diseños proyectados para la construcción de un puente cerca de Tibanica deben cambiar y ajustarse a la nueva política de estos ecosistemas, “porque Tibanica se debe proteger”.

La construcción de un puente cerca de Tibanica debe cambiar su diseño. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

5. Capellanía

En los últimos ocho años, el humedal Capellanía, ubicado en Fontibón, se ha venido recuperando considerablemente debido a varias obras de restauración que despejaron sus cuerpos de agua.

“Es el humedal que más aumentó el registro de especies de aves en los últimos cinco años, pero hoy revive la posibilidad de pasar la avenida ALO y condenarlo nuevamente a un retroceso”, menciona Escobar.

La ALO vuelve a poner en riesgo al humedal Capellanía. Imágen: Fundación Humedales Bogotá.

6. Torca-Guaymaral

Humedal que fue fragmentado en tres sectores por el paso de la Autopista Norte: Torca en Usaquén, que luce un espejo de agua diminuto; Guaymaral en Suba, afectado por escombros y ganadería; y una franja en el medio de la vía. 

“Es oportuno aclarar, socializar y concertar cómo el humedal Torca-Guaymaral y la Reserva Thomas van der Hammen, podrían verse afectados por la posible intervención del proyecto Lagos de Torca”, considera Escobar.

Torca-Guaymaral está en riesgo ante posibles desarrollos urbanísticos. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

7. La Conejera

Humedal de la localidad de Suba catalogado como el más biodiverso de la ciudad. Es el único sitio en el mundo que registra la margarita de pantano y fue el epicentro del nacimiento del movimiento ambientalista por los humedales en los años 90.

“Desde hace varios años, La Conejera viene padeciendo problemas de seguridad, ingresos de personas y mascotas no autorizadas que han venido mermando y afectando la biodiversidad. Urge un cerramiento de las áreas más vulnerables”.

La Conejera pide a gritos intervenciones para evitar su deterioro. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

8. El Salitre

A pesar de ser el humedal más pequeño de la capital, es el cuarto con mayor registro de aves. Presenta la mejor calidad de agua de todos los humedales y fue declarado como parque distrital en 2011.

Este humedal se afectó con la pista de BMX que construyó Peñalosa a pocos metros. Lamentablemente, sigue la posibilidad de la construcción del proyecto de la Alameda de la calle 64, que afectaría nuevamente al ecosistema”.

Una pista BMX es el mayor verdugo del humedal El Salitre. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

9. Meandro del Say

Humedal ubicado entre la localidad de Fontibón y el municipio de Mosquera. Antes era un meandro del río Bogotá, pero las obras lo separaron del ecosistema. Es uno de los que más padece por sedimentación, basuras y escombros.

Recientemente pudimos evidenciar que el humedal Meandro del Say está afectado por la ganadería e invasiones de parqueaderos y canchas de fútbol”, menciona la fundación.


Las vacas pastean con tranquilidad por el humedal Meandro del Say. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

10. El Burrito

Es uno de los 70 cuerpos de agua que no cuentan con el título de humedal en Bogotá. Tiene un área de aproximadamente 12 hectáreas (tres de cuerpo de agua) y está ubicado cerca del humedal El Burro, en Kennedy.

“En el humedal El Burrito se repite la historia de las urbanizaciones. Un acuerdo con la constructora Marval, nuevamente intenta acabar con este ecosistema de la localidad de Kennedy”, afirma Humedales Bogotá.


El Burrito está a la deriva de las constructoras. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.