Greta Thunberg vuelve a ser noticia. Esta vez por su gesto de solidaridad para combatir la pandemia mundial que azota al mundo. La joven activista sueca de 17 años informó que donará el premio de 100.000 dólares que le otorgó la organización internacional Human Act al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para luchar contra el coronavirus. 

“Afectará a todos los niños, ahora y a largo plazo, pero los grupos vulnerables serán los más afectados”, agregó Greta, quien afirmó que así como la crisis climática, el coronavirus es una crisis que pone en peligro los derechos de los niños. 

"Les pido a todos que den un paso al frente y se unan a mí para apoyar el trabajo vital de Unicef para salvar las vidas de los niños, proteger su salud y continuar con su educación", indicó la joven a través de ese organismo no gubernamental. 

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Inspirados en Greta, Human Act, organización no gubernamental danesa contra la pobreza que le otorgó el premio, informó que igualará su donación aportando otros 100.000 dólares. Y es que esta joven de menuda figura, logró ubicar el futuro del planeta en el centro del debate político mundial. 

En la plaza de Mynttorget, frente al edificio Riksdag, en pleno centro de Estocolmo, comenzó su lucha. Fue el 20 de agosto de 2018. Ese día esta adolescente de 16 años se paró al frente al Parlamento sueco exhibiendo una pancarta en la que se encontraban escritas tres palabras: “Skolstrejk for Klimatet” (huelga escolar por el clima), frase que, a la postre, se convirtió en su estandarte de batalla. 

Acababa de comenzar el noveno grado y mientras sus demás compañeros recibían clases, ella se sentaba frente al Riksdag en jornadas hasta de siete horas, exigiendo al gobierno sueco que adoptara medidas concretas en favor de la reducción de las emisiones de carbono y el cumplimiento del Acuerdo de París. 

Así lo hizo hasta el 9 de septiembre, día de las elecciones generales en Suecia. “¿De qué sirve estudiar para el futuro si ese futuro parece que no va a ser?", dijo en su momento la mayor de las dos hijas de la cantante de ópera Malena Ernman y el actor Svante Thunberg. 

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El ícono joven de la alerta climática decidió continuar su protesta tras el proceso político. Desde ese entonces todos los viernes acude al parlamento con su cartel de madera.

Greta, quien padece síndrome de Asperger, un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista y que afecta la interacción social, la comunicación y las habilidades sociales, jamás imaginó que su iniciativa fuera a tener un impacto mundial. 

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Inspirados en esta joven de mirada recia y largas trenzas de color castaño claro, a diciembre de 2018, más de 20.000 estudiantes ya habían realizado huelgas, en 270 ciudades de diferentes países, incluido Colombia

La redes sociales fueron determinantes en este proceso de convocatoria, pues los hashtags FridaysForFuture (viernes por el futuro) y #climatestrike (huelga por el clima) permitieron visibilizar su causa.

Pero fue la adversidad la que llevó a Greta a intervenir en estos asuntos. “Cuando tenía 11 años empecé a estar muy deprimida: dejé de comer, hablar e ir a la escuela. Esto tenía que ver mucho con el cambio climático: yo estaba muy preocupada. No sabía qué hacer”, indicó la joven. 

Svante Thunberg, su padre, explicó que por esa depresión dejó de comer y perdió 10 kilos. “Todo comenzó después de ver en el colegio unos vídeos sobre cambio climático. Para ella fue muy impactante", dijo Svante en el periódico El País. 

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Para ella uno de sus principales triunfos fue haber propiciado que, como ella, sus padres se hayan vuelto veganos y ya no viajen en avión para reducir su huella de carbono. 

La líder de una nueva generación de activistas verdes sigue dando la pelea, cantándole la tabla a los poderosos, firme en sus principios y convencida de que todo puede cambiar. En su rostro no hay amago de sonrisa, solo ímpetu de lucha. 

*Con información de AFP.