En una nueva polémica relacionada con la naturaleza se encuentra inmerso el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. 

La prohibición de la venta de maíz en el Plaza de Bolívar le ha generado otra lluvia de críticas al mandatario distrital, tras la controversia por la tala de árboles en la carrera novena.

Según el burgomaestre la sobrepoblación de palomas que existe en la actualidad no solo genera graves perjuicios a las edificaciones que se encuentran en el marco de la plaza, sino que también pueden ocasionar problemas de salud pública por las enfermedades que tienen y pueden transmitir. 

"El tema de las palomas es que tienen enfermedades complicadas y, al parecer, algunas de ellas transmisibles que generan problemas de salud, entonces ya hemos llegado a un exceso", apuntó Peñolosa. 

Entre tanto, Clara Lucía Sandoval, directora del Instituto de Protección y Bienestar Animal, afirmó que lo que se busca es que “los ciudadanos entiendan que en la medida que ellos les ofrezcan más y más alimentos (a las palomas) las están atrayendo hacia la plaza y afectando sus comportamientos naturales”, dijo.

La funcionaria agregó que tras un estudio se determinó que se debían tomar medidas urgentes con las palomas que existen en la Plaza.

"Primero vamos a trabajar la parte médica, donde vamos a hacer una intervención a las palomas, ya que más del 40% se encuentran enfermas, tienen parásitos internos y externos, viruela y otras afectaciones”, recalcó Sandoval, quien comentó que adicionalmente se está haciendo un trabajo de campo para sensibilizar a la gente sobre este tema. 

"Se han vuelto una plaga”, afirmó el alcalde, quien hizo énfasis en los graves daños a las estructuras que provocan estos animales. 

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"El costo del mantenimiento de las edificaciones históricas al edificio del Congreso de la República, a la Catedral, al Palacio de Justicia, son miles de millones de pesos por año porque los excrementos de las palomas son corrosivos”, informó el mandatario. 

La administración distrital basó su concepto en un estudio realizado por el Instituto de Protección y Bienestar Animal, que duró siete meses y que concluyó que la Plaza de Bolívar sufre graves perjuicios por las palomas que acuden al lugar en busca de alimento.

“Cuando alguien les proporciona el alimento, les obliga a renunciar a su comportamiento natural de buscar comida por instinto", mencionó el reporte. 

En el documento también se señaló que el hecho de alimentarlas les genera a estas aves graves consecuencias asociadas a sufrir enfermedades debido a la alimentación que reciben por cuenta de los humanos. 

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"Muchos les dan comida en descomposición, además su sobrepoblación puede generar enfermedades entre ellas”, recalcó el instituto. 

Adicionalmente el informe explicó que con el paso de los años se fue creando una cultura de explotación de estas aves para fomentar el turismo. 

"Poco a poco se volvió común alimentarlas para que se acercaran al humano sin miedo", dijo el documento. 

El estudio planteó además, que entre semana el número de palomas llega a aproximadamente a 1.300, mientras que los fines de semana la cifra llega hasta a 3.400 de estas aves. 

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"Sabemos que hay gente que vive de eso. Yo personalmente me reuní con ellos y les hemos organizado diversas alternativas, puestos de ventas, casetas oficiales de puestos de venta de dulces, diferentes actividades para que queden tranquilos", concluyó el Alcalde.

Son 14 personas que están vendiendo este maíz en la Plaza de Bolívar.

"A los que llevan mucho tiempo les estamos ayudando a encontrar otras alternativas que les den más ingresos”, indicó Peñalosa.

El mandatario expresó que los ambulantes han sido muy receptivos y están dispuestos aceptar las alternativas del Distrito para su reubicación. 

Con esta medida se busca que el número de palomas que llegan a la plaza sea menor y mucho más manejable.