El Golfo de Tribugá se encuentra en el corazón del llamado Chocó Biogeográfico, uno de los 24 hotspots o puntos calientes de biodiversidad en el mundo, donde la exuberancia de la naturaleza se manifiesta con superlativos.

Teniendo en cuenta la importancia de este punto para Colombia y el mundo, la Procuraduría General de la Nación le pidió a la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) aplicar el principio de precaución frente al desarrollo de cualquier proyecto, obra y/o actividad en el Golfo de Tribugá, en Chocó.

El ente de control instó a la autoridad ambiental a evaluar la pertinencia de abstenerse de otorgar autorizaciones o permisos, hasta tanto se cuente con el rigor científico necesario para determinar los impactos que se puedan generar al ecosistema.

Alrededor del 80% de la población en Nuquí practica actividades pesqueras. Foto: MarViva

En un comunicado emitido por el Ministerio Público se lee que es muy importante “evaluar con precisión y rigurosidad científica los efectos que produciría el desarrollo de un puerto en una zona tan sensible ambientalmente”. Así mismo, recomendó realizar un análisis del desarrollo de la obra que identifique los riesgos que se podrían generar sobre las comunidades y los recursos naturales.

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De acuerdo a lo que ha presentado la Sociedad Arquímedes, encargada hasta ahora de la posible construcción del puerto, Tribugá cuenta con unas características biológicas que facilitan eventuales dragados sin limitaciones de acceso, fondeo y atraque. Esto conlleva, según la ONG MarViva a la construcción de muelles de hasta 3.600 metros de longitud con profundidades de entre 15 y 20 metros a tan solo 1,5 kilómetros de la playa, y con capacidad de recibir barcos de hasta 200.000 toneladas, como los Panamax y Post Panamax.

Teniendo en cuenta todo esto, la Procuraduría también le solicitó a la Anla y a la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó) remitir un reporte detallado que contenga las solicitudes de permisos para la construcción de vías de acceso al proyecto de terminal marítimo en Tribugá, y el estado actual en que se encuentran los trámites.

Hasta el momento, lo que el director de Codechocó, Teófilo Cuesta Costa, ha manifestado ha sido su apoyo al proyecto del puerto, así como a la terminación de vías de acceso. Así lo afirmó hace unos meses a este medio. “Creo que el proyecto sí es viable, a pesar de que está ubicado en un área protegida de carácter región, es decir, en el Distrito Regional de Manejo Integrado”, afirmó.

El director también hizo referencia a desarrollo vial. Manifestó que todavía hay una discusión frente al tema, que en últimas las carreteras serán lo que hará posible la construcción del puerto. “Mientras se resuelve lo pertinente a la vía al mar, Arquímedes también ha planteado la posibilidad de un desarrollo férreo entre Quibdó y Nuquí. Es una alternativa mientras se resuelve el tema de la licencia ambiental de la carretera que está paralizado porque no ha habido acuerdo con las comunidades en una zona que se llama Cupirijo”, dijo.

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Y agregó, “en todo caso creo que allá hay una gran oportunidad para el Chocó, siempre y cuando seamos capaces de generar los análisis para aprovechar lo que allí se viene. De lo contrario podríamos tener una segunda Buenaventura o un Tumaco en donde todos estos proyectos solo generan pobreza y miseria”.

Una delgada línea que las comunidades de Nuquí y sus alrededores quieren evitar que pase. Para Harry Mosquera, presidente y representante legal de la Asociación de Consejos Comunitarios General Los Riscales, si el proyecto avanza tienen que hacer una consulta previa. “Tienen que preguntar y concertar con nosotros, cómo lo queremos. Definir las medidas de compensación ambiental, algo que no es fácil porque cómo nos van a compensar si nosotros hemos sido los dueños históricos de estos territorios”, afirmó.

La Procuraduría fue más allá. También le pidió al Ministerio de Ambiente articularse con las carteras de Comercio, Industria y Turismo, así como con Transporte, para generar estrategias que permitan un verdadero desarrollo sostenible en la región.

El Golfo de Tribugá es la sala cuna de más de 1.000 ballenas jorobadas que van a tener a sus ballenatos en estas aguas. Foto: MarViva

Lo planteado con el Ministerio Público va en línea con lo que han manifestado por las comunidades, pues afirman que estas también tienen un Plan de Desarrollo para sus territorios colectivos en los cuales prima su bienestar. Y esto, hace parte de la autonomía respaldada por la Ley 70. Factores que deben ser tenidos en cuenta.

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El ente de control agregó en su comunicado que esta zona tiene especial importancia por la presencia de especies en peligro de extinción como los tiburones martillo y las tortugas marinas, así como por ser el paso y descanso de diversas aves migratorias, de más de 1.500 ballenas jorobada, y la casa de especies únicas del Pacífico oriental tropical.