La pandemia del coronavirus parece haber despertado una profunda reflexión en torno a la relación del hombre con la naturaleza y sus componentes. 

Una muestra de ello es que de los 11.958 animales de fauna silvestre que han sido atendidos por las autoridades en lo corrido de este año, 7.794 han sido entregados voluntariamente por sus tenedores a las corporaciones autónomas regionales, a las alcaldías o a la Policía Ambiental.

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Los restantes 4.164 animales corresponden a decomisos, mediante operativos realizados por funcionarios de las CAR, junto con la Policía y las fuerzas militares. Estos, en la mayoría de casos, son trasladados a los Centros de Atención y Valoración de Fauna (CAV) con los que cuentan las autoridades ambientales dentro de su jurisdicción, para adelantar allí todo el proceso de rehabilitación de los individuos.

La lista de entregas voluntarias la lideran las tortugas (charapa, hicotea y terecay), mientras que el escalafón de los animales más decomisados lo encabezan por las aves (loros, currucutú común y caracara chimachima).

De acuerdo con la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (Asocars), en la costa caribe el listado es liderado por las tortugas hicoteas, iguanas y cangrejos, en tanto, las zarigüeyas son las más rescatadas por atropellamiento.


Los búhos currucutú común son una de las especies que más han incautado las autoriades este año. Foto: CAR Cundinamarca. 
 

La Corporación para el Desarrollo Sostenible de La Mojana y El San Jorge (Corpomojana), por ejemplo, ha decomisado 1.820 especies, de las cuales 1.644 fueron hicoteas. Entra tanto, la Corporación Autónoma Regional del Sur de Bolívar (CSB) ha recibido por decomiso 611 animales, de los cuales 609 son también hicoteas, que fueron devueltas a su hábitat.

Por su parte, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), reportó el ingreso de más de 23.300 unidades de huevos de iguana.


Las tortugas lideran la lista de entregas voluntarias. La mayoría de los animales decomisados o entregados voluntariamente son llevados a los Centros de Atención y Valoración de Fauna de las CAR para ser rehabilitados.  Foto: Instituto de Protección Animal de Bogotá. 


Una cifra alentadora tiene que ver con que, del total de la fauna entregada o decomisada, 6.974 animales han sido devueltos a su hábitat natural o reubicados, luego de un proceso de rehabilitación. En una menor proporción, algunos individuos han fallecido o permanecen en los CAV en proceso de recuperación. 

José Manuel Cortés, director de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), sostiene que este ha sido uno de los años que más especies de fauna silvestre han decomisado con apoyo de la Policía, Ejercito o CTI, así como recibido por entrega voluntaria.

“El valor fundamental del trabajo de la corporación frente al tráfico ilegal, es que se promueve la protección de la fauna amenazada o de las especies vulnerables a extinguirse. Al recuperarlas, rehabilitarlas y devolverlas a su hábitat natural, estamos promoviendo que se reproduzcan y, de esta forma, disminuir la probabilidad de que la especie se extinga”, afirmó.

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Cristina Buitrago, veterinaria del Hogar de Paso de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), recordó que la atención de fauna silvestre es muy compleja, porque además de las lesiones, el solo hecho de manipularla, genera en los animales mucho estrés.

"A esto hay que sumarle que la recuperación es bastante ardua, pues son ejemplares que no están acostumbrados a estar encerrados, que su reacción ante el dolor es lesionarse ellos mismos (pico, garras) y que muchos de ellos no comen en cautiverio, todo esto disminuyendo las probabilidades de mejora”, indicó. 


Mediante operativos conjuntos entre la Policía y las CAR se ha logrado el decomiso este año de 4.164 animales en todo el país. Foto: Cormacarena. 

Según Asocars este periodo de aislamiento obligatorio ha generado confianza en los animales, que llegan a lugares que normalmente frecuentaban las personas, como calles, escenarios deportivos, aeropuertos y hasta piscinas, a disfrutar de esos espacios, razón por la cual se recomienda no tocar o atacar, sino avisar a las autoridades ambientales, a los entes territoriales o a la fuerza pública para que procedan a su rescate.

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“Estas cifras demuestran que el trabajo de educación ambiental, por parte de las CAR, en articulación con la fuerza pública y entes territoriales, está dando frutos. La comunidad está devolviendo los animales que tenían como mascotas, porque se han concientizado de que eso no se debe hacer y, además, cuando los ven en sitios inapropiados, en manos de traficantes o los encuentran atropellados o heridos en las vías, ya saben a dónde informar. Tenemos que seguir trabajando para que el tráfico de fauna desaparezca y los culpables paguen por las afectaciones que han causado”, comentó Ramón Leal Leal, director ejecutivo de Asocars.

El coronavirus ha hecho que muchos humanos se reconcilien con la naturaleza. Sin embargo, el tráfico de fauna y el atropellamiento en vías persiste en el país, aunque en menor proporción.