Un nuevo intento por reforestar y restaurar ecológicamente las áreas estratégicas del país que han sido degradadas o destruidas se viene gestando en Colombia. 

Tras varios intentos parcial o totalmente fallidos como el Plan Nacional de Desarrollo Forestal en 1978; el Plan Verde, entre 1999 y 2002, y el Plan Nacional de Restauración de 2015, entre otros, ha vuelto a tomar fuerza la idea de crear un plan forestal a largo plazo que, a diferencia de las demás iniciativas que se han intentado establecer, contaría con recursos fijos para su ejecución. 

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El proyecto surgió luego de la Gran Conversación Nacional que se produjo en el marco del paro nacional ocurrido entre noviembre y diciembre de 2019.

"Desde el Foro Nacional Ambiental propusimos en ese entonces que se hiciera un plan de bosques a 10 años que coincidiera, además, con las fechas de seguimiento del Acuerdo de París y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030. Finalmente, el gobierno aceptó formular un plan nacional de bosques, sumando para tal fin la ambiciosa iniciativa que había planteado a cuatro años (sembrar 180 millones de árboles)", indicó Manuel Rodríguez, director del Foro Nacional Ambiental. 

 
Los bosques son claves para garantizar la estabilidad ecológica del planeta. Foto: Jhon Barros.  

Sobre el particular el también exministro de Medio Ambiente, informó que ya habían sostenido cuatro reuniones con funcionarios del ministerio de Ambiente, cartera que debe liderar este proyecto, y que estaban aguardando porque se vincularan al diseño y planificación de esta iniciativa los ministerios de Agricultura y Hacienda. 

"Hemos invitado a expertos que no son miembros del foro para sentar las bases de lo que será el plan y cuando ya haya un borrador del mismo, la idea sería someterlo al escrutinio público por parte del gobierno", manifestó Rodríguez. 

¿Qué incorporaría el plan nacional de bosques?

El proyecto plantea, además de la reforestación o siembra de árboles en lugares estratégicos y con especies nativas, la restauración de ecosistemas destruidos o muy deteriorados. 

"Lo que hay que hacer es, a través de diferentes tecnologías, tratar de devolverles a esos ecosistemas y bosques una condición similar a la original para que sean igual o más de biodiversos. Para eso hay que plantar árboles y adelantar otro tipo de estrategias complementarias", señaló Rodríguez, para quien la restauración es a lo que debe apostarle Colombia para proteger los suelos, las cuencas hidrográficas y los bosques que juegan un papel fundamental en la captura de carbono para mitigar el cambio climático.

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Otros dos factores que harían parte del plan son la reforestación comercial, que consiste en sembrar árboles maderables que cuando maduran son cortados con fines comerciales; y la implementación de sistemas silvopastoriles intensivos que integran árboles, forraje y el pastoreo de animales, principalmente de ganado vacuno. 


La mayor parte de la deforestación en Colombia es producida para habilitar terrenos para la cría de ganado. Foto: Rutas del Conflicto. 

"En Colombia hay 34 millones de hectáreas destinadas a la ganadería y las misma Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) plantea el establecimiento de este tipo de sistemas de manera intensiva, ya que con estos podrían liberar cerca de 14 millones de hectáreas de la actividad ganadera, una cifra considerable pues en el país hay, aproximadamente, media vaca por cada hectárea, que pastan en sitios que fueron básicamente deforestados", sostuvo el director del FNA. 

Rodríguez afirmó que los sistemas silvopastoriles implicaban, además, una mayor intensidad por hectárea de cabezas de ganado, enriquecer el suelo y la siembra de variedad de plantas y árboles. "Es una alternativa distinta", apuntó.  

Agregó que en reforestación comercial el país tenía un potencial muy grande, el cual podría constituirse en un renglón económico importante para el futuro. "Pero Colombia no se ha dado el lapo por eso", expresó. 

Nueva fuente de empleo 

Esta propuesta ha venido adquiriendo mayor vigencia por el hecho de que la reforestación y la restauración podrían convertirse en una nueva estrategia de generación de empleo en el proceso post covid-19. 

El Foro Nacional Ambiental basó esta iniciativa en el Cuerpo de Conservación Civil fundado por el presidente Franklin Roosevelt en 1933, tras la recesión económica generada por la Gran Depresión de 1929. 


La siembra de árboles podría constituirse en una alternativa de empleo tras la pandemia del coronavirus. Foto: Archivo/Semana. 

Con ese programa de reforestación masiva, proyectos de silvicultura y conservación de suelos que duró 10 años, el mandatario logró generar 3,4 millones de empleos, entre directos e indirectos, y sembrar 3.000 millones de árboles, que sirvieron para construir cientos de parques, varios de estos nacionales, así como refugios de vida silvestre en tierras públicas que estaban totalmente deforestadas.

"Se pudieron haber reforestado cerca de 4 millones de hectáreas de bosque, muchos de ellos en el este norteamericano, un área que fue muy degradada a principios del siglo pasado. De hecho, muchos de los parques nacionales hoy existentes fueron producto de estos procesos de restauración y reforestación", dijo Rodríguez.  

Cómo se financiaría 

La cantidad de árboles que se pretende sembrar dependerá de la capacidad financiera que tenga el Gobierno nacional. En tal sentido existe -según el exministro de Ambiente - un buen panorama. "El sector ambiental por primera vez en muchos años tiene unos recursos nuevos, frescos que aún no se han destinado", dijo Rodríguez. 

El director del FNA se refiere, por ejemplo, a los rubros provenientes del impuesto al carbono, los cuales hasta el momento el gobierno no ha girado al ministerio de Ambiente y que suman un promedio 400.000 millones de pesos.

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"Con la reforma a la ley de regalías que se generó a finales del año pasado, se determinó destinar el 5 por ciento para el medioambiente. Eso daría una cifra equivalente a los 800.000 millones o al 1 billón 200.000 millones de pesos, dependiendo del precio del petróleo, el gas y el carbón", manifestó.


Los recursos para la financiación del plan nacional de bosques podrían provenir de diferentes fuentes. Foto: archivo/Semana. 

Rodríguez también aseguró que había que tener en cuenta los aportes de la cooperación internacional que este año estaban por el orden de los 360 millones de dólares. "Esos rubros son para trabajar por la Amazonia en la reducción de la deforestación, pero esos programas también tienen previsto el tema de la restauración y de los sistemas silvopastoriles", manifestó. 

Añadió que, de los fondos por compensación de obras, igualmente es probable obtener recursos. "Le hemos dicho al Ministerio de Ambiente que esta es una oportunidad para tomar una parte de esos recursos y enfocarlos en estos cometidos. La idea, además, es tratar de evitar que esa plata se pierda o se embolate en 20 mil cosas y finalmente ni fu ni fa", expresó Rodríguez.  

Otras instituciones

Para el director del Foro Nacional Ambiental es fundamental que el ministerio de Agricultura se vincule en este proceso ya que es el directo responsable de la reforestación comercial y la ganadería, y este caso puntual de propender por la ampliación de los sistemas silvopastoriles extensivos. 

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"Si se trata de hacer una cosa ambiciosa, se requieren de unos recursos muy importantes, lo más interesante es que una gran parte de esos rubros ya están. En el pasado hubo muchos planes forestales, pero es una historia de procesos incumplidos parcial o totalmente. La razón fundamental de eso, fue la falta de recursos, por eso en este caso lo que estamos proponiendo es que el plan esté muy atado a unos presupuestos ya existentes", afirmó Rodríguez. 

El académico espera que en seis meses el plan ya esté completamente formulado. "Es una fecha razonable. Se hará a 10 o 15 años, porque el tema de los bosques es de largo plazo, no es un problema que se pueda resolver en un año", expuso.

¿En dónde se haría?

Teniendo en cuenta que se adelantarían diferentes tipos de reforestación se hará necesario determinar varias zonas para la ejecución idónea del plan nacional de bosques.

"Para la reforestación comercial existen muchas zonas que se pueden dedicar para tal fin como, por ejemplo, los Llanos Orientales, el Valle del Cauca, Quindío, las planicies del Caribe y algunas partes de la región Andina", dijo Rodríguez. 

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Según el exministro para la restauración ecológica será necesario escoger los sectores más prioritarios como, por ejemplo, la Amazonia y el macizo colombiano que "es la estrella hidrográfica de Colombia. Este alberga zonas muy deforestadas que habría que recuperar, a partir de una combinación de bosques protectores y productores", sostuvo.  


Una de las zonas donde se adelantaría la restauración de los ecosistemas sería la Amazonia. Foto: Rhett Butler/Mongabay Latam.

Rodríguez considera que también es necesario pensar en las ciudades, ya que muchas requieren restaurar sus estructuras ecológicas principales. "Los cerros orientales de Bogotá habrá que restaurarlos paulatinamente en el futuro, en la medida que maduren y envejezcan esos bosques de eucalipto que actualmente los dominan, ya que son una especie inadecuada para esa zona por muchas razones. La idea es irlos sustituyendo por especies nativas", puntualizó. 

Ahora solo resta esperar porque esta iniciativa logre concretarse en beneficio no solo de la riqueza natural del país, sino de la salud del planeta.