Conservar y al mismo tiempo aprovechar el potencial que tiene el bosque en sus frutos, maderas, aceites, fibras y belleza paisajística, es posible. Varias comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas de Colombia ya están aprendiendo cómo hacerlo a través de la forestería comunitaria, una iniciativa que permite reducir la deforestación, fortalecer las capacidades locales y generar modelos productivos innovadores.

El primer piloto de forestería comunitaria o manejo forestal comunitario en el país es impulsado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Unión Europea. Desde septiembre de 2018, estas entidades trabajan con comunidades de cuatro núcleos: Antioquia (Segovia y Remedios), Cauca (Piamonte), Valle del Cauca (Buenaventura) y Tolima (Chaparral y San Antonio).

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En el cierre de la primera etapa de esta estrategia, realizado hace pocos días en Medellín, el Ministerio de Ambiente presentó los primeros resultados y aseguró que busca mejorar la calidad de vida y economía local de los habitantes de los bosques y hacer un uso sostenible de los bienes y servicios presentes en estos ecosistemas.

Durante seis meses, el piloto consolidó cuatro iniciativas de forestería comunitaria con enfoque diferencial y equidad de género, las cuales hoy en día cuentan con 7.762 hectáreas de bosque natural bajo un modelo de manejo forestal comunitario.

Estas comunidades de Antioquia, Cauca, Valle del Cauca y Tolima, con asesoría de los expertos, desarrollaron 16 acciones sobre gestión del bosque, formularon un plan de negocios y avanzaron en una propuesta de reglamento para el negocio forestal basados en el acompañamiento técnico y los procesos de formación en análisis y desarrollo de mercados. También organizaron la producción de la autorización de aprovechamiento vigente.

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Según la FAO, la meta es llegar a 14 iniciativas locales y que en 2030 cerca de cinco millones de hectáreas de bosque cuenten con un manejo forestal comunitario. El programa contempla arreglos institucionales, instrumentos de gobernanza forestal, fortalecimiento de capital social comunitario, asistencia técnica a las organizaciones de productores, acceso a mercados e investigación y formación.

“El desarrollo de este proceso de forestería comunitaria ha generado que las comunidades comprendan que el oficio que tradicionalmente han realizado puede convertirse en un modelo de empresa forestal basado en la asociatividad y la cadena de valor. Hoy en día están convencidos de que la madera legal es un negocio rentable y sostenible, y que tiene impacto no solo en mejorar sus medios de vida, sino en la conservación y uso sostenible del bosque, ecosistema que para ellos es vida”, informó el Ministerio de Ambiente.

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Este pilotaje nació como una iniciativa para consolidar en manejo forestal sostenible e impulsar la economía forestal, y hace parte de la Estrategia Integral de Control a la Deforestación y Gestión de Bosques, orientada en reducir la deforestación y la degradación de los bosques y reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

“El modelo de manejo forestal sostenible contempla el desarrollo de condiciones para que las comunidades incorporen técnicas forestales adecuadas y así mejoren los rendimientos de aprovechamiento de la madera y los recursos no maderables que brinda el bosque. También busca superar las barreras legales, financieras y de relacionamiento institucional que tienen esos procesos”, complementó la entidad.

*Este es un producto periodístico de la Gran Alianza contra la Deforestación. Una iniciativa de Semana, el MADS y el Gobierno de Noruega que promueve el interés y seguimiento de la opinión pública nacional y local sobre la problemática de la deforestación y las acciones para controlarla y disminuirla.