Altos índices de contaminación del aire se vienen reportando en los últimos días en Medellín y Bogotá. Este jueves, por ejemplo, la capital del país amaneció con tres de las 13 estaciones que conforman la Red de Monitoreo de Calidad del Aire en rojo y con paso de las horas esa cifra fue aumentando. Una situación similar ocurrió el miércoles, día en el que se registraron 8 estaciones en rojo (dañino para la salud), entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana.  

Este panorama llevó a la Secretaría de Ambiente Distrital a mantaner la alerta amarilla en el suroccidente de la ciudad, la cual había sido implementada desde el pasado 6 de febrero para el polígono que comprende algunas zonas de las localidades de Kennedy, Fontibón, Bosa, Puente Aranda y Ciudad Bolívar. 

“La alerta ha funcionado, sin embargo, no se ha mantenido la tendencia que quisiéramos tener para retirar las medidas", comentó Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente. 

Según la funcionaria factores externos siguen afectando la calidad del aire de la capital del país, como las quemas que se han venido presentando durante las últimas horas alrededor de la Sabana de Bogotá, más los incendios que se registran en los Llanos Orientales, así como la activación de puntos calientes en la Amazonía y Orinoquía. "Todo esto ha hecho que este material sea arrastrado hacia la ciudad, lo que afecta nuestra calidad de aire", comentó. 

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Urrutia también señaló que las condiciones climáticas han sido otro de los factores que han influido en la mala la calidad del aire. "El incremento de la temperatura en el día, las heladas en la madrugada y la baja presencia de nubosidad en la Sabana están generando fenómenos de inversión térmica de mayor intensidad", expresó la secretaria, quien informó que hasta que no se retorne a las condiciones normales en cuanto a los valores de referencia de concentración de material particulado, la alcaldía mantendrá esta medida en pro de la salud de los bogiotanos y continuará con los operativos a las fuentes móviles, vehículos de carga y empesas. 

Luis Belalcazar, profesor de la Universidad Nacional e investigador de calidad del aire, dio a conocer a través de su cuenta de Twitter un par de mapas satelitales del programa Copérnico, de la Agencia Espacial Europea y la Agencia Europea de Medio Ambiente, en los que se puede observar los focos de incendios que se vienen registrando en Colombia y Venezuela, y la manera como los contaminantes que generan estas conflagraciones en el país están traspasando la frontera afectando seriamente a Ecuador.

Las imágenes, que datan de este miércoles, son alarmantes. Según Belalcazar, los incendios son una de las principales causas que están afectando la calidad del aire no solo en Bogotá y Medellín, sino también en otras ciudades que no cuentan con redes de monitoreo, sobre todo en el sur del país.  

Para el experto, las autoridades deberían evaluar la opción de declarar alertas en otras poblaciones como Florencia (Caquetá), La Hormiga y Puerto Asís (Putumayo), y La Macarena (Meta) en las que se registran niveles elevados de material particulado disperso en la atmósfera, de un diámetro aerodinámico de 2,5 micras (1 micrómetro corresponde la milésima parte de 1 milímetro).

"En Putumayo y Caquetá viven cerca de 2 millones de personas que están siendo afectadas por la mala calidad del aire. Lastimosamente no existen mediciones científicas y en tiempo real. Hay información secundaria que ha sido recopilada esporádicamente, pero no estudios serios", señaló el investigador, quien llamó la atención por las altas concentraciones de ozono que también se vienen presentando en Puerto Asís y que podrían desencadenar enfermedades respiratorias para sus habitantes.  

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Belalcazar sostuvo que el Ministerio y las corporaciones autónomas regionales (CAR) deberían ser las encargadas de adelantar el monitoreo y recopilar las evidencias científicas sobre la calidad el aire en las ciudades y poblaciones pequeñas del país, diferentes a Medellín, Bogotá y Bucaramanga, que sí cuentan con este tipo de redes. "Un estudio adelantado por un grupo de profesores en Casanare dio cuenta sobre las altas concentraciones de material particulado que se registran en algunos municipios de ese departamento, producto, entre otras razones, de los incendios forestales", comentó el docente, quien señaló que pronto adelantarán investigaciones en ciudades como Villavicencio, que no cuentan con sistemas de monitoreo y control.  

Daniel Bernal, experto en calidad del aire, afirmó, por su parte, que en vista de las dificultades presupuestales que afrontan la mayoría de los municipios del país, las administraciones o los ciudadanos podrían adquirir sensores de bajo costo que permiten monitorear la calidad del aire en tiempo real y determinar sus tendencias. "Estamos perdiendo información valiosa", expresó Bernal, quien indicó que se pueden encontrar sensores confiables desde 400.000 pesos. 

"Una estación de tradicional cuesta entre 800 y 900 millones de pesos, y es poco probable que los municipios tengan ese presupuesto para medir cómo está el aire, si hay problemas o no, mientras que los sensores, por lo menos, dan señales", explicó. 


La inversión térmica permite observar la contaminación que produce la ciudad. Foto: Guillermo Torres/Semana. 

Omar Ramírez, investigador en temáticas ambientales, recalcó, a su turno y por sus redes sociales, que los sensores a bajo costo eran muy interesantes y daban información indicativa, pero sostuvo que era responsabilidad del Estado garantizar el monitoreo de la calidad del aire con equipos robustos y confiables.

Ante esta problemática, la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal) planteó la necesidad de integrar mecanismos ya existentes para encaminar a las autoridades locales y la comunidad hacia unas mejores prácticas ambientales de carácter estructural.

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Maryluz Mejía, presidente Ejecutiva de Acodal, afirmó que
“siendo este creciente fenómeno una consecuencia del cambio climático y que el país debe pasar ya a modo adaptación, es urgente adoptar medidas como las que han planteado organismos de control como la Procuraduría y extremar los controles a las emisiones de gases contaminantes, tanto por vehículos, como por las industrias y otras actividades”, dijo. 

De acuerdo con la dirigente gremial, los controles deben incluir medidas preventivas para evitar que la población de los grandes centros urbanos quede expuesta en forma recurrente a niveles máximos permisibles de contaminantes. Para el gremio, en Colombia existen ya herramientas como, por ejemplo, la norma sobre calidad del aire (Resolución 2254 de 2017), expedida por el Ministerio de Ambiente, orientada, precisamente, a proteger la salud pública. 

La presidenta de Acodal propuso, además, adoptar una estrategia consistente en “la gobernanza del aire”, que, en su concepto, ayudaría bastante en la urgente necesidad de trabajar en equipo por su mejoramiento.