Al lado del asta que sostenía la bandera de Guyana se encontraba parado Elisio Zafiama Moreno. Los rayos del inclemente sol que hacía al medio día en Leticia, caían sobre su rostro y su torso desnudo. Las diferentes figuras que tenía pintadas en sus mejillas, propias de la cultura Murui Muina, a la que pertenece, comenzaron a desvanecerse lentamente.  

Junto a él se situaban otros ocho indígenas descalzos y vestidos con el traje típico de su cultura. Ellos hicieron parte de la comisión que fue llamada a hablar, pero sobre todo a escuchar, a los representantes de los gobiernos de Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil, Surinam y Guyana que firmaron el Pacto de Leticia por la Amazonia hace unos días. 

"No nos tuvieron en cuenta para firmar este pacto, aunque mencionaron nuestro nombre. Eso hizo falta, para mí sería mejor que escucharan la voz de los indígenas antes de tomar decisiones", dijo Elisio Zafiama Moreno. 

Tras la protocolización del convenio, conformado por 16 puntos, los aborígenes realizaron una demostración de sus danzas y rituales tradicionales durante el almuerzo de los presidentes y altos dignatarios que se dieron cita en las instalaciones de la Universidad Nacional de la capital del Amazonas. 

"A eso se resumió su participación en el pacto", afirmó indignada Nelly Kuiru, integrante de la comunidad Murui Muina y comisionada nacional de comunicación de los Pueblos Indígenas de la Macroamazonia.  

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"Mis compañeros estuvieron parados como la bandera y luego los llevaron al almuerzo para que hicieran el show de entretenimiento para los invitados. Me parece una falta de respeto que como autoridades, que como pueblos, nos traten de esa manera. Trajeron a varios abuelos para hacerles protocolo de los presidentes, pero nunca les pidieron que tomaran la palabra. Tampoco les explicaron de qué se trataba cada punto del acuerdo", aseguró Kuiru.

La líder indígena sostuvo que en Colombia se firmaban muchos pactos, que muchas veces no se cumplían y quedaban en el papel. "Para la muestra un botón con el proceso de paz, que ya no sabemos ni qué va a pasar", dijo y agregó que "para mí el Pacto de Leticia es muy abstracto, debe tener más profundidad, pues la selva amazónica no es solamente lo verde que se ve. Ahí, desde años inmemorables, viven indígenas como pueblos ya no nómadas, pero también comunidades que voluntariamente siguen aislados, por eso para hacer un convenio de esta índole se debe realizar un análisis y un diagnóstico más concienzudo de lo que es el Amazonas, para que su impacto sea positivo y realmente se pueda llevar a cabo", comentó. 


Nelly Kuiru, integrante de la comunidad Murui Muina y comisionada nacional de comunicación de los Pueblos Indígenas de la Macroamazonia. 

Pese a que el pacto contempla en sus puntos 11 y 12, impulsar acciones conjuntas orientadas al empoderamiento de las mujeres que habitan la región amazónica para fortalecer su participación activa en la conservación y desarrollo sostenible de la Amazonia, así como fortalecer las capacidades y la participación de los pueblos indígenas y tribales y de las comunidades locales en el desarrollo sostenible de la Amazonia, reconociendo su papel fundamental en la conservación de la región, su aplicabilidad, hasta ahora, ha sido nula. "Desde la formulación del mismo se evindenció", recalcó Kuiru

Sin embargo, en vista de que ya fue firmado, con o sin el consentimiento de los cerca de las 400 pueblos indígenas de habitan el bosque tropical más extenso del mundo, el proceso debe continuar, según lcomisionada nacional de comunicación de los Pueblos Indígenas de la Macroamazonia. "Que haya existido la voluntad de firmarlo es un avance, pero ahora se deben analizar muy bien los proyectos que se quieran implementar en el territorio para que no sean simplemente unos programas asistencialistas que en vez de fortalecer a los pueblos amazónicos, los debiliten más", mencionó. 

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Kuiru afirmó que no solo la deforestación y la presión de los grupos armados que quieren apoderarse del territorio son los problemas que los amenazan. "Según la Procuraduría somos uno de los departamentos que estamos en alertas tempranas de violencia sexual y de género, pero también nos aqueja el tema del alcoholismo y la aculturación, que es bastante fuerte. Se están perdiendo nuestras tradiciones", resaltó la líder, quien añadió que "si no vamos a proteger a las comunidades indígenas y solo pensamos en proteger el territiorio, creo que no estamos haciendo nada", expresó. 


Los presidentes de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, junto a los respresentantes de los gobiernos de Brasil, Surinam y Guyana firmaron hace unas semanas el Pacto de Leticia por la Amazonia.

Para ella, al igual que para algunos expertos como el exministro de Medio Ambiente, Manuel Rodríguez, el Pacto de Leticia por la Amazonia son solo "un saludo a la bandera". 

"Se requiere mucho más que unos pañitos de agua tibia, como es el Pacto de Leticia. ¿Estarán los líderes políticos y empresariales de los países amazónicos listos para renunciar a una parte de sus proyectos mineros, petroleros, hidroeléctricos, viales, de apertura de la frontera agrícola, etc., que son las principales causas de la destrucción de la selva? No nos engañemos: si no lo hacen, la suerte de la Amazonia está echada. ¿Acaso estos líderes no entienden que con ello podrían estar haciendo grave daño al futuro de sus países y, de paso, podrían estar arruinando sus propios intereses?", señaló Rodríguez en una columna escrita para el periódico El Tiempo. 

Para el docente universitario en este pacto "no hay nada nuevo en relación con lo acordado en el Tratado de Cooperación Amazónica firmado hace 40 años y sus posteriores desarrollos, que poco se han cumplido", indicó. 

Opinión que compartió el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ) que en su editorial del 9 de septiembre de 2019, títulado "La letra muerta del pacto para el Amazonas”, aseguró que las condiciones políticas para un trabajo conjunto, más allá de las fronteras, no son ideales en este momento. 

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"La integración regional en Sudamérica es débil desde siempre. Además, actualmente hay profundas grietas ideológicas que recorren el subcontinente. Uno de los puntos del Pacto de Leticia se refiere a la lucha contra la minería ilegal en la región del Amazonas. Más del 75 por ciento de todas las minas ilegales se hallan, sin embargo, en Venezuela. El presidente de izquierda de Bolivia, Evo Morales, propuso superar las diferencias ideológicas e incluir al presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el pacto. Pero los otros países de la región ya no reconocen a Maduro como presidente legítimo. La inclusión del líder opositor venezolano Juan Guaidó tampoco sería efectiva, ya que, a pesar de contar con un amplio reconocimiento internacional como presidente interino, no tiene ningún poder", afirmaba el editorial. 

El escrito sostiene también, que el éxito de una estrategia conjunta para la protección y el desarrollo de Amazonia depende, además, en gran medida de Brasil, sobre cuyo territorio se extiende cerca de un 60 por ciento de la selva amazónica. "Si bien Brasil firmó el Pacto de Leticia, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que no estuvo presente porque tuvo que someterse a una operación, subrayó una vez más su ya conocida postura: ‘La soberanía de un país no es negociable‘, dijo. Cada país debe elaborar la mejor política posible para la región amazónica y tiene que poder cuidar sus riquezas. Él no permitirá ‘que esa política sea decidida por otros países‘", resaltaba el texto.

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Adicionalmente, si se tiene en cuenta que este pacto no es vinculante, es decir, que no existe ninguna obligación de cumplir con lo acordado, es muy difícil que se lleguen a acciones concretas.  

Pese a esto, esta será una de las dos iniciativas que expondrá el presidente Iván Duque en el marco de la Cumbre sobre la Acción Climática, que comenzará el próximo 23 de septiembre, en Nueva York. La otra será el convenio regional que estableció junto a Chile, Costa Rica y Honduras para implementar en un 70% el uso de energías renovables no convencionales, en un lapso de 10 años.

A la actividad, organizada por secretario general de Naciones Unidas, ONU, António Guterres, fueron convocados más de 1.500 jóvenes del mundo, líderes de la economía mundial y alrededor de 60 jefes de Estado, quienes expondrán las acciones aplicadas hasta ahora en sus países para reducir las emisiones de gases efecto invernadero