Aunque la mole de cemento sepultó cerca del 98 por ciento de las zonas de humedales de Bogotá, los 15 ecosistemas sobrevivientes, que suman 726 hectáreas distribuidas en nueve localidades, son hervideros de biodiversidad gobernados por la belleza de las aves.

Según la Fundación Humedales Bogotá, en estas esponjas cachacas habitan por lo menos 205 especies de aves, la mayoría en los humedales de Córdoba, La Conejera, Jaboque, Salitre y Juan Amarillo. De este total, 76,9 por ciento corresponde a aves terrestres y 24 por ciento a acuáticas.

Esta cifra cambia frecuentemente debido a los constantes monitoreos de la ciudadanía, los voluntarios de Humedales Bogotá y los expertos de entidades como la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA). La semana pasada, ingresaron al listado dos especies que no habían sido registradas en estos ecosistemas: un carancho norteño y un aura sabanera en el humedal Meandro del Say, en Fontibón.

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Ayer, el equipo de monitoreo de biodiversidad de la SDA fue testigo de un espectáculo natural en el humedal La Conejera, cuerpo de agua ubicado en la localidad de Suba y catalogado como uno de los más biodiversos en la capital, donde hay registros de 144 especies de aves.

El pato turrio, una subespecie en peligro de extinción, hace presencia en varios humedales de la capital. Fotos: SDA y Fundación Humedales Bogotá. 

Un pato turrio (Oxyura jamaicensis andina), una subespecie endémica de las lagunas, lagos, humedales y embalses de la cordillera central y oriental de los Andes colombianos, fue grabado acicalándose en una de las orillas del cuerpo de agua, una zona repleta de juncos y vegetación típica de estos ecosistemas. En el video, el pato, también llamado andino, utiliza su llamativo pico de color azul para rascarse las plumas del vientre.

“¡Qué espectáculo! Por primera vez, un pato turrio se dejó ver por nuestro equipo de monitoreo. Según la Guía de Aves del Instituto Distrital de Turismo, es común verlo en parejas o grupos de su misma especie sobre los espejos de agua de humedales, estanques y lagunas”, citó la Secretaría de Ambiente en sus redes sociales.

En humedales como Córdoba y La Conejera, el pato turrio aparece con mayor frecuencia. Fotos: Fundación Humedales Bogotá.

Esta no es la primera vez que un pato turrio aparece en alguno de los ecosistemas bogotanos. Según Jorge Emmanuel Escobar, director de Humedales Bogotá, esta especie ha sido avistada en varios humedales como Córdoba, Santa María del Lago, Jaboque, Capellanía, El Burro, Meandro del Say, Guaymaral y Tibanica.

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“Las poblaciones de esta ave vienen mejorando en Córdoba, La Conejera y Santa María del Lago, ecosistemas donde es más fácil verlos. En los humedales tenemos varias especies de patos, pero sin duda una de las más llamativas es el pato turrio. El macho tiene unos colores llamativos que contrastan de una manera fascinante; su plumaje rojizo con su pico azul celeste, embellecen nuestros ecosistemas”, dijo Escobar.

A pesar de su belleza, esta subespecie andina está catalogada como en peligro de extinción, estampa causada por la destrucción de los humedales altoandinos, la cacería, la contaminación del agua y la deforestación.

El Plan de manejo y conservación del pato andino de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), afirma que su distribución está severamente fragmentada por la transformación y destrucción del hábitat. “Expertos estiman que la población es inferior a 2.500 individuos maduros, cifra que sigue en disminución”. 

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El pato turrio mide entre 35 y 48 centímetros. En Cundinamarca se ha registrado en humedales, lagos, lagunas y embalses de la sabana de Bogotá y valle de Ubaté. "La hembra usualmente pone 8 huevos, y en algunos casos los nidos pueden llegar a ser parasitados por otras especies. Los machos cortejan a otras hembras después de que su compañera haya iniciado el periodo de incubación, el cual data entre 23 y 26 días en condiciones naturales”, asegura la CAR.

En el Ecoparque Sabana en Tocancipá se han registrado varios patos turrios nadando en las dos zonas de humedales. Foto: Parque Jaime Duque.  

Los dos humedales del Ecoparque Sabana, un reservorio de 70 hectáreas ubicado en Tocancipá y que hace parte del Parque Jaime Duque, se han convertido en un nuevo refugio para esta ave. Apareció por primera vez en junio de 2017, un macho que al poco tiempo llamó a otros individuos. 

Ya sumamos más de ocho patos turrios en la zona. En 2018 registramos la primera reproducción de esta ave dentro del ecoparque, una pareja que apareció en la vegetación con varias crías”, mencionó Fernando Castro, curador de aves del Jaime Duque.

El pato turrio ya se está reproduciendo en el Ecoparque Sabana. Expertos han avistado varias crias en los cuerpos de agua. Foto: Parque Jaime Duque.

Nuevo registro en Jaboque

Un ibis pico de hoz (Plegadis falcinellus) fue registrado hace pocos días por un ciudadano en el humedal Jaboque, cuerpo de agua ubicado en la localidad de Engativá que ha padecido por varios impactos como vertimientos de aguas residuales, invasión de la ronda y escombros.

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Escobar indica que con este nuevo avistamiento, la cifra de especies de aves registradas en los humedales de Bogotá llega ahora a 205. “El humedal Jaboque ya cuenta con 129 especies de aves registradas en los últimos años”.

El ibis pico de hoz es la especie 129 en el humedal Jaboque. Foto: Facebook de Geovanny Alg.

Luego de anunciar la presencia de esta ibis en Jaboque, otro ciudadano le envió a Humedales Bogotá un hallazgo de la especie en 2019. “Una vez hicimos el reporte nos llegó una observación previa del 18 de octubre de 2019 en el humedal Juan Amarillo o Tibabuyes, registro del ciudadano Chris Bell”.

Según la revista Biota Colombiana, el ibis pico de hoz tiene una amplia distribución en humedales continentales del sudeste de África, Madagascar, sur de Europa, sudeste de Asia, Australia, las costas de América del Norte y el Caribe.

Ibis pico de hoz en el humedal Juan Amarillo y Tibabuyes. Foto: Chris Bell.

“En Colombia, la mayoría de los registros corresponde a tierras bajas entre los 300 y 2.500 metros sobre el nivel del mar, especialmente en la Orinoquia y el Caribe. Son pocos los registros en la sabana de Bogotá. En 2015 se hizo el primer registro de esta especie para la laguna de Fúquene”, afirma Biota Colombiana.

Es un ibis de tamaño medio, entre los 48 y 66 centímetros de largo. Cuando abre sus alas estas alcanzan a medir hasta y 105 centímetros. Los adultos tienen el plumaje pardo rojizo oscuro cuando están en época reproductiva.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana