Hacia 1950, Bogotá contaba con al menos 50.000 hectáreas ocupadas por humedales, lagos y sus zonas de amortiguación, esponjas y reservorios de agua encargados de controlar y prevenir inundaciones, retener nutrientes, recargar los acuíferos y producir oxígeno.

Con la llegada de la mole de cemento para dar paso a zonas urbanizadas, conjuntos residenciales y avenidas, los humedales quedaron reducidos a su máxima expresión. Hoy en día sólo sobreviven 726 hectáreas de estos ecosistemas, es decir que 98 por ciento quedó sepultado bajo concreto.

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Las áreas que sobrevivieron al boom constructivo están distribuidas en nueve localidades capitalinas y agrupadas en 15 parques distritales de humedal: Juan Amarillo, Jaboque, Torca-Guaymaral, La Conejera, Córdoba, El Tunjo, Tibanica, Capellanía, El Burro, Meandro del Say, Techo, Santa María del Lago, La Vaca, La Isla y Salitre.

Bogotá perdió 98 por ciento de sus zonas de humedales en los últimos 70 años. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Aunque las esponjas cachacas siguen vulnerables a los impactos humanos como la proliferación de basuras y escombros, vertimientos de aguas residuales ilegales, tala de árboles e invasión de sus rondas, son hervideros biodiversos que le brindan hogar y refugio a diversas especies de animales y plantas, algunas únicas de esta parte del planeta.

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Las aves, tanto residentes como migratorias, son los animales insignias de estas esponjas. Algunas nadan con tranquilidad sobre los cuerpos de agua y otras permanecen ocultas entre los juncos, perchan en lo más alto de los árboles o sobrevuelan con cautela en busca de alimento. Su canto es un pentagrama musical que se apodera de los 15 humedales durante todo el día.

Los 15 humedales bogotanos son pequeñas esponjas que sirven de hogar a diversas especies de aves. Foto: EAAB.

La Fundación Humedales Bogotá, organización sin ánimo de lucro que lleva casi una década defendiendo y estudiando estos ecosistemas de la cuenca media del río Bogotá, se dió a la tarea de actualizar el inventario de las aves que hacen presencia en estos ecosistemas.

“Una de las preguntas más frecuentes que nos hacen los ciudadanos es cuántas aves se han registrado en los humedales de Bogotá, un interrogante que por mucho tiempo no pudimos responder con certeza. Durante el confinamiento por la pandemia de la covid-19, conformamos un grupo de investigación con el fin de actualizar el registro de aves en cada uno de los 15 humedales de Bogotá”, dijo Jorge Emmanuel Escobar, director de la fundación.

La tingua bogotana es una especie endémica de la sabana que aún sobrevive en los humedales de Bogotá. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Punto de partida

En 2015, una publicación de la Asociación Bogotana de Ornitología (ABO) reveló que los humedales de la capital albergaban 188 especies de aves, un dato que hace parte de un trabajo de monitoreo de más de 30 años.

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Aves de los humedales de Bogotá: aportes para su conservación es una compilación que nos permitió conocer los resultados de tantos años de conteos de aves en 14 humedales de Bogotá. En esa época no habían sido declarados El Tunjo y La Isla y los expertos analizaron por separado a Torca-Guaymaral”, menciona Escobar.

De las 188 especies de aves identificadas por la ABO, la mayoría estuvo concentrada en los humedales de Córdoba (148), La Conejera (138), Jaboque (122) y El Salitre (102). Este último, aunque aún no estaba declarado como parque ecológico de humedal, venía siendo monitoreado desde hace varios años.

El humedal Córdoba en Suba es el ecosistema con mayor registro de aves en la ciudad. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

“En los últimos cinco años ha aumentado considerablemente la cantidad de personas interesadas en monitorear aves, mientras que las plataformas de ciencia participativa como lo eBird y Naturalista incrementaron los registros, datos e información sobre estos animales”, aseguró el experto.

Para establecer la cantidad actual de especies de aves, la Fundación Humedales Bogotá recopiló los registros verificados y de observadores con experiencia en ambas plataformas, al igual que los reportes realizados por los miembros de la organización y de las entidades del Distrito como la Secretaría Distrital de Ambiente y Aguas de Bogotá.

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El equipo de investigación estuvo conformado por Escobar, la bióloga Laura Pirateque, la estudiante de licenciatura en biología Rocío Soler, la ingeniera ambiental Samanta Sánchez y el intérprete ambiental Hugo Plazas.

“También tuvimos como invitados a Juan Carlos Caicedo, ecólogo del Grupo Ecomunitario, Sergio Chaparro, biólogo del grupo de ecología y evolución de vertebrados de la Universidad de Antioquia, Oswaldo Cortés, biólogo de Bogotá Birding, y Pedro Camargo, biólogo de la ABO”, informó Escobar.

Aunque es uno de los humedales de menor tamaño, El Salitre registra una gran cantidad de especies de aves. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Suben los registros

La investigación adelantada durante los días de la cuarentena arrojó como resultado parcial que en los 15 humedales de la ciudad hay registros de 202 especies de aves. Es decir que entre 2015 y 2020, la avifauna en estos ecosistemas presentó un incremento de 7,4 por ciento.

El humedal Córdoba, 40,5 hectáreas ubicadas en la localidad de Suba, sigue como líder en aves en la ciudad con 152 especies. Le siguen La Conejera (144), Jaboque (128), El Salitre (115), Juan Amarillo (112), Torca-Guaymaral (107), Meandro del Say (99), El Burro (97), La Vaca (82), Santa María del Lago (82), Tibanica (78), Techo (78), Capellanía (77), El Tunjo (57) y La Isla (42). 

Incremento de las especies de aves en los humedales durante los últimos cinco años. Fuente: Fundación Humedales Bogotá.

Córdoba es uno de los humedales más conservados y monitoreados de la ciudad, lo que permite el aprovechamiento de recursos como alimento y lugares de percha y anidación para una gran cantidad de aves que viven o visitan el lugar cada año”, dijo Escobar. 

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Todos los humedales registraron incrementos en la cantidad de especies. El que más subió fue Capellanía, al pasar de 39 a 77, lo que puede estar relacionado con los procesos de restauración, adecuación del área y monitoreo llevados a cabo en los últimos años.

Capellanía, La Vaca o Meandro del Say registraron 38, 28 y 26 especies de aves que no habían hecho presencia en el pasado. “Otro dato importante es que humedales como El Salitre y La Vaca, a pesar de su pequeño tamaño (3,42 y 7,98 hectáreas, respectivamente), son increíblemente biodiversos y albergan más especies que otros ecosistemas con mayor extensión como Techo (11,67 hectáreas) o El Tunjo (33,2 hectáreas)”, complementó el experto.

Tinguas como la pico rojo abundan en la mayoría de humedales capitalinos. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Los investigadores determinaron la presencia de 14 especies nuevas en los humedales reconocidos de Bogotá, dentro de las que se encuentran aves acuáticas, terrestres, algunas de tierras bajas y otras exóticas.

Fue muy satisfactorio ver todas las aves que hacen parte de la ciudad, además de la diversidad y multiplicidad de colores de las diferentes familias de avifauna. Este inventario parcial le servirá a los investigadores y tomadores de decisiones para que se haga un mejor manejo en la conservación de las aves y los ecosistemas”, anota Escobar.

A pesar de las obras en concreto, el humedal Juan Amarillo es uno de los que más alberga aves en la ciudad. Foto: EAAB.

Residentes y migratorias

De las 202 especies de aves reportadas en el nuevo inventario de la Fundación Humedales Bogotá, 153 son terrestres (75,7 por ciento) y 49 acuáticas (24,2 por ciento). 

Entre los humedales con mayor cantidad de aves acuáticas están Córdoba (37), Jaboque (34), La Conejera (33) y Juan Amarillo (32), mientras que La Isla que el de menor registro, con tan sólo seis especies. 

Capellanía fue el humedal que más incrementó la cantidad de especies de aves. Fuente: Fundación Humedales Bogotá.

En cuanto a las aves terrestres, Córdoba (114), La Conejera (109), Jaboque (94) y El Salitre (86) fueron los que mostraron mayores registros. La Isla vuelve a estar en la parte inferior del listado con 34 especies.

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El cucarachero de pantano, un ave endémica de los humedales de la ciudad, no ha vuelto a aparecer desde hace seis años. “Posiblemente desapareció de los humedales de Bogotá. La última vez que lo vimos fue en 2014 en el humedal Tibanica, pero debido a los cinco incendios presentados en el ecosistema, el más grave en febrero de este año, la pareja de cucaracheros avistada puede que ya no esté con vida”, asegura Escobar.

Diversas especies de búhos hacen presencia en los humedales capitalinos. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

En los 15 parques ecológicos se registraron 65 especies de aves migratorias, tanto boreales como australes, cifra que representa 41,1 por ciento del total de migratorias que visitan el país (158 según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia).

60 especies de aves migratorias boreales sobrevuelan los humedales de la capital, de las cuales cuatro están casi amenazadas y una en la categoría de vulnerable según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Los humedales con mayor cantidad de estas especies fueron Córdoba, La Conejera y Jaboque”, dijo el experto.

En cuanto a las aves migratorias australes, el análisis arrojó sólo cinco especies, la mayoría en los humedales El Burro, Jaboque y El Salitre.

Las aves rapaces perchan en lo más alto de los árboles de los humedales. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Con los resultados recopilados en la investigación de las aves de los humedales bogotanos, la fundación construyó una guía digital gratuita que puede ser consultada por toda la ciudadanía en el el siguiente enlace: Guía de aves de los humedales de Bogotá.

“Estos resultados parciales los publicamos de manera gratuita y están sujetos a actualizaciones. Más adelante publicaremos informes de cada uno de los 15 humedales con mayores detalles de las especies de aves”, concluye Escobar.


Aves como el pato turrio habitan en las esponjas bogotanas. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.