Pasión y amor, pero también rabia e impotencia se logra percibir en la voz de Diana Muñoz cuando habla de los elefantes. Esos enormes mamíferos que un día le robaron el corazón y por los que viene luchando con todo su ímpetu desde hace siete años.

Esta bogotana, criada en Nueva York y residente en California, Estados Unidos, considera que la pandemia del coronavirus ha sido para muchos activistas, como Lek Chailert, una bendición en su propósito de desmantelar las redes de explotación de animales.

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En su caso puntual: el préstamo de elefantes para satisfacer la industria del turismo en Tailandia. El pasado 24 de junio la organización internacional World Animal Protect publicó un video en el que se puede observar cómo ocho crías de elefantes fueron apartados de sus madres a la fuerza y luego atados a unas estructuras de madera, con sus pies encadenados. De esta manera, los trabajadores de este sector los entrenan para que los visitantes puedan montarlos, alimentarlos, bañarlos o realizar shows como pararse en dos patas, pintar, jugar con balones, etcétera.  

En el material audiovisual también se pueden observar cómo sus domesticadores los golpean y utilizan elementos como ganchos o aguijones de metal para punzar a los elefantes con el fin de que se muevan. La meta es que estos gigantes mamíferos adquieran comportamientos sumisos para que puedan interactuar pasivamente con los turistas.

Ante la parálisis del sector por cuenta de las restricciones a los viajes para prevenir el contagio del coronavirus, esta organización se dio a la tarea de poner en conocimiento público esta situación con el fin de que se adopten medidas urgentes antes de que se reanude de nuevo el turismo en Tailandia y en otros lugares donde son explotados estos animales.

World Animal Protect también puso en evidencia que alrededor de 85 campamentos de elefantes en ese país tuvieron que cerrar, razón por la cual muchos de los animales que los habitaban allí han sido observados deambulando en las calles en busca de comida, mientras que otros han sido llevados a brindar sus servicios como cargueros para la industria de la madera.

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Desde esa organización pidieron que se prohíba la cría en cautiverio de elefantes. Y a los turistas les solicitaron, no utilizar ese tipo de servicios para poder acabar con esa práctica en la que, según World Animal Protect, están inmersos cerca de 2.800 elefantes cautivos en ese país.


Varios de los elefantes que fueron llevados a su hábitat natural por sus cuidadores y que duermen en el bosque, detrás de las casas o en cultivos, son los que protege la organización Gentle Giants. Foto: Gentle Giants.

A esta situación hay que sumarle que durante las dos primeras semanas de junio se reportaron numerosas migraciones de elefantes en Tailandia, debido a que los animales que se encontraban en el centro de Chian Mai, empezaron a ser trasladados a su región de nacimiento, Huay Pakoot, en el norte del país.

Sus criadores, conocidos como ‘mahouts’, decidieron llevarlos a este lugar para dejarlos en su hábitat natural y por eso esa sección del país pasó de tener 10 elefantes a más de noventa en menos de una semana.

De ese grupo hacen parte 11 elefantes que caminaron junto a sus criadores por más 100 millas hasta llegar a sus aldeas. A esa travesía decició unirse Lek Chailert, fundadora Save Elephant Foundation, quien lleva más de 25 años trabajando en pro detener la crueldad de los elefantes.

Chailert, a quien Diana denomina como la matriarca de las matriarcas de los elefantes, decidió entonces fundar, junto a Colby Steiner y Muñoz, hace un poco más de un mes la organización sin ánimo de lucro Gentle Giants (Gigantes Gentiles), a través de la cual buscan padrinos para los elefantes.

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"En mi empeño por ayudar de alguna manera a los elefantes hice público mi perfil de Facebook y me empecé a contactar con organizaciones y grupos que ayudaran a los elefantes. Allí empecé a hacer contacto con Lek, quien vive en Tailandia y tiene su propio santuario, y comenzamos una amistad por interntet. Entonces cada vez que veía un elefante que necesitara ayuda en el sector en el que ella vivía, le decía y hacíamos campañas o peticiones para ayudar a liberar a estos animalistos que son muy inteligentes y sensibles", comentó.

Desde entonces, Diana comenzó a viajar una vez al año a Tailandia porque a su iniciativa y especielmente a la de Lek, se iban uniendo cada vez más proyectos denominados "Donde se les quita la silla". "La idea es que los turistas entiendan que puede tener una buena experiencia con los elefantes sin tener que montarlos o pagar por verlos hacer trucos, proque todo esto causa una gran tristeza en estos seres sintientes y un gran sufrimiento, ya que para que los visitantes lleguen a ver eso, las torturas a las que son sometidos estos animales son impresionantes", explicó.  

Muñoz mencionó, por ejemplo, que solo el 60 por ciento de los elefantes bebé que son sometidos a adiestramiento sobreviven. "Ellos mismos (bebés) intentan suicidarse pisándose la trompa ante el estrés y maltrato al que son sometidos, y por eso es que a muchos les agarran la tropa", contó.  


Diana Muñoz y Colby Steiner son las fundadores de Gentle Giants. Foto: Diana Muñoz/archivo particular. 

Muñoz explicó que con el dinero que donan los patrocinadores, a los cuidadores o dueños de los elefantes se les paga un salario fijo mensual para que cuiden a los animales y no los alquilen o los maltraten. Adicionalmente, se les capacita y se les da un rubro adicional para la compra de comida.

“Nosotros estamos trabajando con los agricultores de la región. A ellos les compramos las frutas y las verduras con el objetivo de generar un círculo económico completo y que los humanos se beneficien cuidando a los animales”, dijo esta colombiana, que comenzó su lucha luego de viajar a Tailandia y conocer de primero mano los abusos a los que son sometidos los elefantes en pro de satisfacer la demanda de los turistas. 

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Actualmente, Gentle Giants ha logrado apadrinar a 23 elefantes. A sus cuidadores les pagan 200 dólares al mes y se le dan otros 200 dólares adicionales para la compra de alimentos del animal. “Esta se ha convertido en una alternativa económica para los habitantes de esa región tras la pandemia del coronavirus, ya que en el sector turístico les pagaban solo 100 dólares al mes por el préstamo de los elefantes” sostuvo.


Los elefantes que hacen parte de esta iniciativa reciben alimento y protección por parte de sus cuidadores. Foto: Gentle Giants. 

La guardiana colombiana de los elefantes dijo que la iniciativa ha tenido tanta acogida que ya tienen 1.700 solicitudes más por parte de propietarios de elefantes que quieren unirse al proyecto.

Afirmó que las personas pueden apadrinar un elefante desde 50 dólares al año, pero también pueden hacer donaciones desde dos dólares. Informó que existen, por ejemplo, planes corporativos para apadrinar manadas que cuestan 1.500 dólares o matriarcas que valen 500 dólares anuales. “Quienes lo hagan recibirán un certificado, una foto del elefante que quieran patrocinar y una insignia personalizada", afirmó.


Los cuiddores de los elefantes reciben un ingreso mensual y adicional un monto para la compra de comida de los animales. Foto: Gentle Giants.

“Hay muchas maneras de colaborar y todas son muy accesibles. Se pueden vincular desde personas hasta empresas, no importa si es con poco o mucho, lo importante es ayudar a asegurar que estos gigantes gentiles puedan permanecer en sus hábitats con su rebaño y sus cuidadores velen por protegerlos al ganar salarios justos”, apuntó. 

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A pesar de que ha sido víctima de amenazas por intentar proteger a los elefantes, Diana continúa para que no les sigan “rompiendo el espíritu" a estos animales. Ella sabe que detrás de cada foto que los turistas se sacan con uno estos gigantes, hay meses de torturas, mafias ilegales, pero, sobre todo, una cultura que debe cambiar. 

Los interesados en donar u obtener mayor información pueden ingresar al siguiente link: https://thegentlegiants.org/