Ana María Hernández sueña con un país en términos medioambientales y de biodiversidad de menos palabras, promesas y críticas. Sueña con un país de más acciones comprometidas y concretas. "Una sociedad menos fragmentada y agresiva, y más colaborativa y emprendedora", señala.  

Esta bogotana, que trabajó en el Ministerio de Ambiente, en la Fundación Natura y el Instituto von Humboldt, y en algún momento anheló ser modelo, es hoy la voz de la biodiversidad en Colombia. Hablar de ese tema la emociona, ya que asegura que siempre quiso trabajar con y por la naturaleza. Por esa razón, sostiene que le llamaban la atención la ecología y la geología, al igual que la biólogía marina, pero finalmente terminó estudiando relaciones internacionales. 


Ana María ha laborado a lo largo de carrera profesional en el Ministerio de Ambiente, en la Fundación Natura y el Instituto von Humboldt. Foto: Instituto Humboldt.

Esta sencilla y carismática mujer, madre de Juan Lucas y Mariana, fue designada en mayo de 2019 como presidenta de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), órgano intergubernamental independiente cuyo objetivo es establecer un puente entre la ciencia y la formulación de las políticas públicas, de tal suerte que los tomadores de decisiones cuenten con elementos científicos que contribuyan a que la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad sean considerados e incluidos dentro de su ordenamiento jurídico.  

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Este viernes, cuando se conmemora el Día Nacional de la Biodiversidad, Semana Sostenible rememora la entrevista que le realizó  con Ana María Hernández sobre diferentes temas, entre los cuales se encuentran los cambios transformativos, el Acuerdo de París, la Evaluación Nacional de Biodiversidad, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el papel de los pueblos indígenas en la conservación, el cambio climático y hasta del coronavirus. 

- Semana Sostenible: ¿Hasta ahora qué balance le deja la presidencia del Ipbes?


Ana María Hernández (ANM): La Presidencia de la IPBES es de enorme responsabilidad. Gran cantidad de trabajo y satisfacción, aprendiendo cada día más sobre el trabajo en equipo con expertos de todo el mundo; sirviendo a 136 países miembros, discutiendo los principales temas y conceptos alrededor de la biodiversidad y las contribuciones de la naturaleza a las personas. En un año ha quedado ampliamente demostrado para mí que más que un cargo honorífico para el país, la presidencia es un trabajo fantástico que exige muchísima dedicación y esfuerzo.

- ¿Qué ha significado para Colombia su nombramiento en ese cargo?

AMH: Para Colombia creo que significa tres cosas: posicionamiento, reconocimiento y la confianza de toda la comunidad internacional de biodiversidad.

- ¿En qué proyectos o estudios puntuales viene trabajando la Ipbes en la actualidad y cuándo se entregarían los resultados?

AMH: En este momento estamos trabajando en completar tres evaluaciones a nivel mundial: una evaluación temática sobre especies exóticas invasoras; otra evaluación temática sobre uso sostenible de especies silvestres y otra evaluación metodológica sobre múltiples valores de la biodiversidad. Estas tres evaluaciones deberán ser aprobadas por la plenaria (reunión de los países miembros) en el 2022. 

Durante este año, si la situación de contingencia sanitaria lo permite, estaríamos revisando un documento técnico sobre biodiversidad y cambio climático e igualmente haremos un taller global de expertos sobre salud y biodiversidad enfocado en pandemias.



El hipopótamo es una de las 229 especies de animales reportados por Colombia como invasoras. El Ipbes viene trabajando en una evaluación temática sobre especies exóticas invasoras a nivel mundial. Foto: Pixabay. 


- Usted ha hablado de cambios transformativos. ¿En qué consisten y cómo aplicarlos?

AMH: 
La Evaluación Global de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de la IPBES (mayo de 2019) señaló que los cambios transformativos se pueden considerar como “una reorganización fundamental de todo el sistema que abarque los factores tecnológicos, económicos y sociales, incluidos paradigmas, objetivos y valores”. 

Significa detenerse a pensar sobre el impacto de las transformaciones que todos los días llevamos a cabo en nuestro entorno, atreverse a salir de la comodidad del status quo (seguir haciendo lo mismo) y cambiar comportamientos destructivos para tornarlos en procesos positivos de cambio, o transiciones socioecológicas hacia la sostenibilidad. Pero hay que tener claro que más allá de la teoría o la filosofía, la realidad es que los cambios son enormemente diversos y varían en intensidad según las culturas, las sociedades y las circunstancias. Son posibles dependiendo de las herramientas económicas, políticas, científicas, tecnológicas o legales que se desarrollen o ajusten. Es un ejercicio de “aterrizaje” que cada país, cada región, cada municipio y cada persona debe hacer en un proceso de educación para el cambio.


Implementar políticas eficaces de reciclaje hacen parte de los cambios transformativos que se deben dar a futuro para generar verdaderos impactos positivos. Foto: archivo/Semana.

- ¿Qué se necesita para que los tomadores de decisión utilicen la información que ustedes producen?

AMH: Una adecuada formulación de preguntas por parte de los tomadores de decisiones; un lenguaje claro y enfocado por parte de los científicos, unas opciones de escenarios futuros que den señas claras hacia donde sería deseable moverse y, sobre todo, unos resultados con mensajes cortos, contundentes y evidentes sobre qué está pasando con la biodiversidad. Pero por sobre todas las cosas, voluntad de basar las decisiones en evidencia científica sólida.

- ¿En qué consiste la Evaluación Nacional de Biodiversidad de Colombia ante la Ipbes y cómo se haría?

AMH: Las evaluaciones nacionales son el resultado de un ejercicio de creación de capacidad que se brindan a los países miembros de la IPBES y que actualmente se está desarrollando en siete países, incluyendo a Colombia. El PNUMA-WCMC coordina a nivel global esta iniciativa con apoyo financiero del gobierno de Alemania.

El objetivo en Colombia es presentar un documento que muestre, además del estado y las tendencias de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, las amenazas y los posibles escenarios para que los tomadores de decisiones en el país puedan entender y utilizar mejor toda la información. Todo esto se está haciendo bajo el marco conceptual y la metodología de la IPBES. Contamos con el maravilloso trabajo ad honorem de 60 expertos de diferentes disciplinas del conocimiento, incluyendo conocimientos indígenas y locales. Esta evaluación ya está en su etapa final de revisión.


60 expertos de diferentes disciplinas del conocimiento vienen trabajando gratuitamente en la Evaluación Nacional de Biodiversidad de Colombia. Foto: archivo/Semana. 

- En su más reciente informe, la Ipbes advirtió sobre la masiva extinción de especies que se podría generar a mediano plazo, así como la declinación sin precedentes que viene experimentando la naturaleza. ¿Aún es posible revertir ese proceso y qué se debería hacer para evitarlo?

AMH: Hay pérdidas particulares de especies y ecosistemas que son muy difíciles de revertir, si no imposible. Sin embrago, a nivel general creo que sí es posible revertir la curva de pérdida de biodiversidad y tornar positivas las trayectorias de cambio. Esto exige un cambio radical en la forma en que el hombre vive de y convive con el entorno natural, incluyendo dejar de sobreexplotar las especies, disminuir enormemente la contaminación, aplicar cada vez más tecnologías limpias, cambiar las realidades de producción y consumo para establecer patrones más inteligentes y sostenibles; reducir la generación de desechos, tener hábitos alimentarios más saludables y, preferiblemente, basados en biodiversidad local, entre otros.

Hay una relación totalmente estrecha e indisoluble entre el ser humano y la biodiversidad, pues ambos somos naturaleza y le apuesto a que, como seres inteligentes, somos responsables y entendemos que nuestra supervivencia depende del buen estado de la biodiversidad.


Para poder revertir la curva de pérdida de biodiversidad es necesario adelantar acciones como, por ejemplo, frenar el tráfico de fauna silvestre y dejar de sobreexplotar las especies. Foto: archivo/Semana. 


- El informe también destaca la importancia de los pueblos indígenas en la conservación de los territorios. Sin embargo, muchas de estas comunidades se encuentran hoy amenazadas por diferentes factores. ¿Por qué los gobernantes deben propender por su salvaguarda?


AMH: Primero por un respeto primordial a los pobladores originarios de estos territorios. Segundo porque la protección de la vida es una obligación, no es un asunto optativo o que se dé preferencialmente a un grupo humano sobre otro. Tercero, porque los conocimientos y prácticas de los pueblos indígenas y comunidades locales, en una experiencia acumulada de cientos o miles de años, tienen asociada una sabiduría que entrelaza un entendimiento profundo de la naturaleza en su forma material y su trascendencia para la espiritualidad, esa conexión vital que los “occidentales” hemos perdido y tal vez, por la cual, hemos generado estas separaciones artificiales que nos desligan de reconocernos parte de la naturaleza para, con ceguera, poder explotarla a nuestro antojo.



Los pueblos indígenas son esenciales para la conservación de la biodiversidad, ya que tienen asociada una sabiduría que entrelaza el cnocimiento de la naturaleza con la espiritualidad. Foto: Esteban Vega/Semana. 

- En este aspecto, ¿qué papel juega la gobernanza y cuál es su importancia en la protección de la biodiversidad?

AMH: Una buena gobernanza, eficaz en guiar las acciones de los gobernantes hacia la comunidad para solucionar problemas y generar bienestar, claramente debe incluir herramientas de conservación y uso sostenible de biodiversidad y servicios ecosistémicos, por lo tanto, es indispensable. Una gobernanza que no incluye aspectos ambientales y específicamente asociados a la biodiversidad y servicios ecosistémicos, no es responsable con los gobernados ni con los territorios donde se ejerce.

- ¿El informe Ipbes ha sido aplicado en Colombia?

AMH: En general diría que se ha considerado, discutido y tenido en cuenta en ciertos sectores de Colombia, pero no un solo informe, nosotros tenemos varios productos que han sido utilizados en discusiones nacionales. Lo he visto en varios frentes, no solo en la evaluación nacional sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos que se está llevando a cabo, sino en la aplicación de la metodología y marco conceptual para entregar insumos científicos a la Sentencia T-445 de 2016; en el uso de nuestra metodología para correr modelos y escenarios en el desarrollo de indicadores de biodiversidad a nivel nacional y regional, en acciones basadas en nuestros reportes de polinizadores y restauración, entre otros.

Creo firmemente que Colombia, desde diferentes niveles de toma de decisiones, sí están utilizando los diferentes resultados de la plataforma.  

- ¿Cuál cree usted que es el mensaje que le está enviando la naturaleza al mundo con el coronavirus?

AMH: Creo que estamos sufriendo un efecto rebote. Recibimos según damos. No es cuestión de castigos o advertencias apocalípticas. Se trata de entender que hacemos parte de la naturaleza y que en las interacciones que tenemos con la vida silvestre (y ella con nosotros) hay un impacto.

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Hemos tenido diversidad de enfermedades zoonóticas y tendremos más. Creo que el mensaje de este coronavirus, más que de la naturaleza viene de nosotros mismos: una enfermedad local se convirtió en epidemia y luego en pandemia porque todavía, en tantos miles de años de historia humana (o quizás porque es un resultado de la modernidad), no hemos aprendido a ser responsables de nuestra propia salud. Antes del covid-19 no importaba tener tos, estornudo o fiebre, pero debíamos o nos exigían ir a trabajar o estudiar, nos automedicábamos, no éramos conscientes que nuestro actuar generaba contagios en otros y habían medidas mínimas de bioseguridad. Espero que ahora esta lección haya sido aprendida. De todas maneras, es un asunto de prioridades humanas.


Para Ana María Hernández una de las lecciones que deja esta pandemia ha sido aprender a ser más responsables con nustra salud y la de los demás, a partir de la adopción de medidas mínimas de bioseguridad.Foto: GETTY IMAGES

- ¿Qué lecciones a nivel de biodiversidad le deberían quedar al mundo una vez termine la pandemia?

AMH: Los mensajes continúan claros: la transformación de los territorios, incluyendo la deforestación, el uso irresponsable e indiscriminado de la biodiversidad, la introducción de especies exóticas invasoras, entre otros, generan enormes impactos a todos los niveles de la biodiversidad, lo cual puede exacerbar cambios que redundan directamente en una disminución de nuestro bienestar.

Hay muchos ejemplos de enfermedades cuyos patrones han cambiado debido a alternaciones de la biodivesidad o cambio climático que llevan a los vectores a modificar su comportamiento o distribución. Aunque el ser humano se considere el amo de la naturaleza, la realidad es que hacemos parte de ella y nuestras acciones generarán siempre reacciones. La lección principal es dejar de ser soberbios y reconocer la conexión vital que nos une a la biodiversidad para actuar en consecuencia.



Uno de los aspectos por atacar y cambiar una vez termine la pandemia es la deforestación y el uso indiscriminado de la biodiversidad. Foto: Greenpeace. 

- ¿Cuál cree usted que es la relación entre cambio climático y biodiversidad?

AMH: De acuerdo con los expertos globales, y estoy segura que los nacionales también, el cambio climático es un fenómeno que es causa principal o directa de pérdida de biodiversidad, pero a su vez una biodiversidad en buen estado, a través de sus varios servicios ecosistémicos, puede ayudar a disminuir los efectos del cambio climático, a través de procesos como absorción y retención de gases de efecto invernadero en especies forestales, algas, entre otras.

Alteraciones mínimas en los patrones del clima, como el aumento de la temperatura, pueden generar disturbios complejos en el comportamiento y distribución de las especies y funciones de los ecosistemas, que a su vez generan afectaciones en el bienestar humano. Los dos temas están íntimamente relacionados.


El aumento de la temperatura afecta directamente la biodiversidad. Foto: archivo/Semana. 

-  ¿Cree que Colombia alcanzará a cumplir las metas propuestas en el Acuerdo de París?

AMH: Alcanzar las metas requieren un compromiso de todos, voluntad política, social, económica y cultural. No es algo que dependa únicamente de un sector del país. En este caso, la pregunta sería ¿cuántas personas y sectores conocen el Acuerdo de París? Y de ellos,¿cuántos están dispuestos a trabajar en cumplir las metas?


La reducción de los gases de efecto invernadero es uno de los compromisos adquiridos por Colombia en el Acuerdo de París. Foto: Getty Images.  

- Frente al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que tienen que ver directamente con el hombre y su relación con la naturaleza. ¿Cómo cree que va el país?

AMH: Más que sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en general, a nivel global no se están cumpliendo los objetivos trazados por las Metas Aichi sobre biodiversidad. Si no se alcanzan estas, creo que automáticamente no se están alcanzando los ODS asociados. A nivel nacional, creo que tenemos un mejor entendimiento y cumplimiento de las Metas Aichi y de los ODS que otros países, pero sobre estos últimos creo que es todavía temprano para evaluar la efectividad total en su cumplimiento.

- ¿Qué piensa sobre los movimientos ambientalistas juveniles que se han ido creando en el mundo para exigir a los gobiernos acciones concretas para mitigar el cambio climático?

ANM: Tanto en cambio climático como en biodiversidad tenemos grupos de jóvenes que por un lado exigen, pero por otro lado alientan y forman conciencia sobre estos temas. Pararse a exigir sin más, es una semilla que cae en campo vacío. Por el contrario, me encanta, por ejemplo, que GYBN (Global youth biodiversity network), tanto a nivel internacional como en sus capítulos nacionales, ha sacado material muy importante, hace jornadas de reflexión, capacitación y concientización, genera ideas y herrramientas de trabajo innovadoras y abre espacios con lenguajes cercanos al entendimiento de todos.

Los jóvenes, tanto en sus iniciativas individuales como colectivas, son una fuerza viva y un gran apoyo, y creo que su libre expresión y participación es fundamental para encaminar decisiones adecuadas.


La activista sueca Greta Thunberg se ha convertido en un símbolo para los jóvenes que luchan  para que los gobiernos adopten acciones concretas contra el cambio climático. Foto: AFP

- ¿Qué tipo de cambios en la educación, en la participación ciudadana o en la toma de decisiones cree que puede tomar el país para que los ciudadanos de a pie se apropien o sean más conscientes de la riqueza de biodiversidad y pongan de su parte para protegerla?

ANM: El primer cambio es dejar de considerar al medioambiente como un sector, es un derecho fundamental para todos los seres humanos. El segundo cambio es abrirse a modelos educativos más conscientes del significado integral del cuidado de la biodiversidad, más allá de la información puramente académica, y de eso he visto ejemplos maravillosos en algunos colegios y universidades. El tercer cambio es la participación más activa para proponer y menos para juzgar, es decir, una participación colaborativa con interlocutores que tengan capacidad de escucha y conciliación. Y el último cambio es que los tomadores de decisiones a diferente nivel (familias, comunidades, empresas, academia, organizaciones, gobierno, etc) ajusten sus herramientas de decisión para conservar y usar sosteniblemente la biodiversidad.


Es necesario abrir modelos educativos más conscientes del significado integral del cuidado de la biodiversidad. Foto: Diana Rey/Semana.