El mundo está perdiendo especies a tasas nunca antes vistas en la historia de la humanidad, fue la conclusión más dramática de la más reciente evaluación científica de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) que reúne a 129 países.

Ante este panorama solo un nuevo acuerdo global sobre biodiversidad, que nos ayude a cambiar nuestra relación con el mundo natural, podrá evitar que un millón de especies se enfrenten a la extinción y que el bienestar humano se vea afectado por esa pérdida.

Cientos de científicos y líderes de todo el mundo se reunirán el próximo año en la ciudad china de Kunming para acordar una hoja de ruta para frenar ese desangre. Al frente de esa cumbre estará la colombiana Ana María Hernández, la jefa de asuntos internacionales del Instituto Alexander von Humboldt de Colombia que hace un par de semanas se convirtió en la primera mujer y la primera latinoamericana en liderar IPBES.

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Hablamos con ella sobre cómo frenar la pérdida de biodiversidad.

Los objetivos globales de Aichi, establecidos en el Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, acaban en un año. ¿Cuál será la hoja de ruta que permita salvar la biodiversidad global?

Ana María Hernández: Yo he estado en todos los procesos desde que establecimos la primera estrategia en 2002. En cada proceso se han establecido planes de trabajo muy puntuales para que los países puedan realizar acciones específicas para resolver los diferentes problemas de la biodiversidad.

El tema es que cuando hacemos el corte de los últimos 20 años -con todas sus estrategias globales, programas, llamados y indicadores- y miramos la evaluación global de la IPBES, nos damos cuenta que el trabajo multilateral no ha resuelto realmente la problemática de pérdida de biodiversidad y de los servicios ecosistémicos. Entonces hay que sentarse a pensar, ¿qué hacemos?

El Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD) hizo un llamado, desde la COP de Egipto el año pasado, a pensar diferente cómo abordar la biodiversidad. Si no adoptamos unos cambios transformativos -de pensamiento, de acciones, de paradigmas, de instituciones, de economías- vamos a continuar con el declive y con las tendencias de pérdida cada vez mayor de biodiversidad.

¿Hay que repensar entonces toda la estrategia?

AMH: Ya se demostró que es necesario. Si no nos repensamos, si no tenemos una mayor capacidad de evolucionar e innovar, enfrentaremos un panorama muy grave a mediano plazo para el ser humano.

Hablando con cierta generalidad, la naturaleza se acomoda y los ecosistemas se transforman. Pero el ser humano no tiene esa capacidad de adaptación tan rápida ni tan específica. Está enfrentando su propia extinción como especie en la medida en que, por pérdida de biodiversidad y por cambio climático, el planeta está siendo sometido a unos procesos de presión que han generado cambios muy acelerados. El último informe de IPBES mostró que últimos 100 años hemos ocasionado cambios que no se veían en los últimos 10.000 años.

No podemos seguir apuntándole a unas metas que no coinciden con la realidad ni podemos seguir gastando espacios de discusión, dejando que se ajusten a intereses políticos y económicos que buscan el mantenimiento del statu quo.

Si los problemas surgen de la sociedad, las soluciones también tienen que surgir de las relaciones sociales

¿Ve algún factor positivo?

AMH: Sí, en varios escenarios multilaterales, bilaterales y regionales estamos preguntándonos cuáles son los cuellos de botella que enfrentamos.

Un ejemplo superficial que suelo poner: antes, veíamos un millón de hectáreas deforestadas y decíamos ‘reforestemos’. No entrábamos a ver cuáles son las causas de esa deforestación: si el tráfico ilegal, la tala de maderas comerciales, la ampliación de la frontera agrícola. En lugar de resembrar una cantidad de árboles, hay que mirar cuáles son esas causas y empezar a resolverlas. Muchas no son ambientales, sino sociales, económicas, políticas, culturales.

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Es desde los territorios desde donde tenemos que pensar las soluciones a la pérdida de biodiversidad y de servicios ecosistémicos.

La COP sobre biodiversidad en China el próximo año tendrá la misión de encontrar una ruta efectiva para frenar la alarmante pérdida de especies. (imagen: Carlos José Salgado)

¿La solución para la pérdida de biodiversidad es conectar el problema a la vivencia de la gente?

AMH: El abordaje social es básico. Veamos cuáles son las cinco principales causas de pérdida de biodiversidad identificadas: son la transformación de los territorios, el cambio climático, la introducción de especies exóticas invasoras, la explotación de especies y la contaminación. ¿Cuál es la causa de esas cinco? El ser humano, no hay nada que hacer.

Si vemos que los problemas surgen de la sociedad, las soluciones también tienen que surgir de las relaciones sociales. Para que cualquier trabajo que hagamos sea efectivo, debe partir de la gente. No para entregarle cosas, sino para solucionarlo desde el trabajo conjunto, desde lo local hasta lo internacional.

¿Esta reflexión en qué modifica la nueva estrategia que reemplazará a Aichi?

AMH: Las metas de Aichi tuvieron una excelente intención, pero vemos que no se han cumplido en su totalidad. Ahora que estamos tratando de construir el marco global después de 2020, me preocupa que aún hay propuestas -porque en este momento son todas propuestas- que vuelven a repetir los objetivos con leves cambios. Que si pasamos del 17% de áreas protegidas al 40%. Yo creo que si no logramos la anterior, ¿cómo haremos con esta? ¿Al final qué mide uno? ¿Las hectáreas de las áreas protegidas o la efectividad en la protección?

Todavía hay una visión muy clásica de cómo abordar el problema, pero se está empezando a hablar y a reflexionar con las visiones más innovadoras. Por eso estoy segura que los países, en el marco del convenio y con los otros acuerdos acuerdos ambientales, sacaremos algo más innovador. Necesitamos una visión no solo desde la naturaleza, sino también desde la sociedad.

¿Eso significa que veremos soluciones basadas en la naturaleza pero otras más ligadas a temas sociales, como por ejemplo reducción de pobreza? ¿Habrá un diálogo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

AMH: Claro, esa es una de las prioridades de IPBES. En nuestro próximo programa de trabajo vamos a hacer dos grandes evaluaciones: una a cuatro años centrada en las relaciones de la biodiversidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente su vínculo en tres áreas (agua y salud, agricultura y cambio climático). Y la otra, a tres años, es sobre causas de pérdida de biodiversidad y cambios transformativos.

Los borradores de estas evaluaciones, en el proceso de IPBES, van saliendo para que la gente los lea y haga comentarios. Eso nutrirá todas nuestras discusiones.

Hasta un millón de especies podrían desaparecer, según la reciente evaluación de IPBES sobre pérdida de biodiversidad (imagen: Félix Uribe)

¿Cómo incorporar a sectores más amplios en la discusión de salvar la biodiversidad?

AMH: La primera persona que me escribió al ser nombrada me preguntó, ¿cómo piensa involucrar al sector privado? Y es una pregunta lógica porque -como dice una colega- nosotros los ambientalistas a veces damos misa para curas.

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Debemos sentarnos con los sectores del desarrollo y ver los aportes que ya están generando a procesos de conservación y utilización sostenible de biodiversidad, pero también cuáles son los impactos y cómo los están manejando. Es un reto que identificó ya como prioritario el Convenio de Diversidad Biológica. En busca de esos espacios de reflexión conjunta, también estaremos arrancando una evaluación más corta sobre impactos, negativos y positivos, de los negocios en la biodiversidad.

¿Cómo se cruza la pérdida de biodiversidad con el cambio climático?

AMH: Estamos avanzados en esa evaluación: estamos tratando de entender los impactos del cambio climático en la biodiversidad, pero también cómo unos ecosistemas sanos y una biodiversidad funcional pueden servir también para disminuir los efectos del cambio climático, en mitigación de gases de efecto invernadero, en adaptación a éste, en resiliencia de las comunidades. También queremos ver los retos específicamente asociados a la pérdida de biodiversidad en los diferentes escenarios de transformación debido a cambio climático.

Para mí analizar el tema de cambio climático es no solamente ver las contribuciones negativas sino también las positivas, como las soluciones basadas en la naturaleza. Se trata de ver todo el panorama completo.

¿Muchas soluciones son naturales pero otras son sociales entonces?

AMH: Claro, uno puede decir que una solución basada en la naturaleza es hacer restauración de un ecosistema para que recupere sus funciones. Pero si como seres humanos volvemos a hacer intervenciones en ese ecosistema y lo seguimos degradando, esa solución no sirve.

Por eso las soluciones tienen que ser socio-ecológicas. Nosotros desde el Instituto Humboldt hemos comenzado a hablar de transiciones socio-ecológicas para la sostenibilidad. Porque, después de un análisis muy juicioso de muchos investigadores, nos dimos cuenta que para entender los procesos de pérdida biodiversidad en Colombia tenemos que entender los de transformación.

¿Qué rol entonces para las comunidades locales?

AMH: Todo. Las comunidades locales son las que viven la biodiversidad y dependen directamente de los servicios ecosistémicos. Todos dependemos de ambos, claro, pero son ellos quienes tienen la sensibilidad ante cualquier cambio.

A nosotros en las ciudades no nos afecta tanto si deja de llegar x especie de pescado. Pero al pescador artesanal cuya vida y ingresos dependen de una especie que se deja de ver -ya sea por cambio climático, por especies exóticas invasoras, por contaminación o por sobreexplotación- le afecta su supervivencia. No solo tienen autoridad para hablar, sino muchas soluciones de su experiencia y su relación directa con esos ecosistemas que les dan el sustento. No escucharlos es el primer error.

Para evitar la pérdida de biodiversidad necesitamos diálogo y acuerdos sociales desde el territorio.

¿Las soluciones vendrán de ese diálogo?

AMH: Esas diferentes visiones del mundo tiene que hablarse y respetarse mutuamente. Aprender a dialogar es, por ejemplo, difícil en un país como Colombia que viene de décadas de violencia, pero -para evitar la pérdida de biodiversidad y alcanzar un desarrollo sostenible- necesitamos diálogo y acuerdos sociales desde el territorio. Eso aplica para todos los contextos.¿Hemos avanzado en que sectores más amplios entiendan la relación entre biodiversidad y bienestar humano?

AMH: Sí, los jóvenes están generando una masa crítica impresionante que creo forma parte de una revolución social y cultural hacia la sostenibilidad. Sí sentimos el cambio y el impulso. A medida que ellos toman más conciencia y exigen más, los patrones de comportamiento tienden a modificarse. No será una transición de un día para otro, pero me consuela que estas generaciones mejor formadas y más conscientes serán tomadores de decisiones pronto.

¿Cómo persuadir a los países a adoptar metas para frenar la pérdida de biodiversidad si no son vinculantes?

AMH: Si uno agarra todos los informes de biodiversidad de los países uno dice “se están haciendo maravillas”, pero cuando uno mira los reportes de pérdida de biodiversidad uno se pregunta ¿por qué estamos tan mal? La capacidad que tienen los países de mirarse hacia dentro y hacer autocrítica debe ser más auténtica.

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Parte de generar diálogos constructivos es que los críticos se sienten con los que toman las decisiones para que, en lugar de apalearse y de jugar a la ofensiva y la defensiva, digan este es el problema. Y digan cuáles son las soluciones viables, posibles y realizables.

¿Qué rol cree que China jugará en la discusión?

AMH: China es al tiempo un país megadiverso y uno que ha sido criticado -si es con o sin razón yo no juzgo- por manejos que impactan negativamente la biodiversidad. Ahora como nuevo presidente de la CDB, yo esperaría que a partir de su desarrollo tecnológico, inversión en innovación y capacidad financiera China haga aportes claros a las prioridades de biodiversidad. Esperamos de ellos un rol de liderazgo.

*Este artículo hace parte de una alianza estratégica entre GK y Diálogo Chino.