Es tan difícil de estudiar que hay investigadores que por años apenas han logrado ver heces y huellas.

La nutria neotropical, prima pequeña y solitaria de la carismática nutria gigante que se ve en el Orinoco cuya existencia está catalogada como vulnerable para Colombia, pasó de especie enigma a sorpresa: existe en Cundinamarca. Más concretamente, muy cerca de donde el río Bogotá descarga sus aguas al Magdalena.

La nutria neotropical es más pequeña y solitaria que la carismática nutria gigante que se puede observar en el Orinoco. Foto: Carlos Velandia Barragán/Fundación Omacha.

Las mismas cámaras trampa que permitieron conocer las dantas y los jaguares de Chiribiquete (uno de los lugares más inexplorados del planeta, en la Amazonía colombiana), lograron registrar la nutria neotropical (Lontra longicaudis), también conocida como lobito de río, que mide poco más de un metro.

Este pequeño carnívoro también ha sido reportado en La Guajira, de acuerdo con Fernando Trujillo, director de la Fundación Omacha, que desde hace 7 meses adelanta los estudios para saber más de la especie, en convenio con la CAR de Cundinamarca, autoridad ambiental del territorio.

El primer avistamiento en cámara se trata de un par de segundos que alimentaron la esperanza de los científicos al ver en la grabación a un pequeño ejemplar entrando a una madriguera.

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Las cámaras fueron estratégicamente ubicadas en lugares donde investigaciones previas de Omacha y la CAR permitieron suponer que estaban estos mamíferos que suelen dejar valiosos rastros para los científicos.

Estas pistas en realidad son marcaciones de territorio que ellas hacen con sus heces en rocas o troncos altos a manera de señales de su presencia.

Los expertos han recolectado ya más de 130 muestras en por lo menos 250 kilómetros que han recorrido en la cuenca baja del río Magdalena.

Puerto Salgar es un punto clave para las investigaciones porque en algunas veredas se hallaron rastros recientes. Allí, incluso, se habla de presencia de nutrias dentro de la base de la FAC, por cual ya se adelanta trabajo interinstitucional. También hubo señales en Guataquí. Ricaurte y en Beltrán.

Labor clave en la naturaleza

La nutria neotropical (Lontra longicaudis), también conocida como lobito de río, mide un poco más de un metro. Carlos Velandia Barragán/Fundación Omacha.

En la naturaleza las nutrias contribuyen a acelerar el reciclaje de nutrientes al cazar animales en el agua (peces, cangrejos, camarones, caracoles, entre otros) y realizar sus deposiciones fuera de ella, lo cual sirve de alimento a otros animales.

Esas heces contienen, por ejemplo, nitrógeno y fósforo de los peces de río y, en tierra, sirve para que algunas aves, entre otros, se nutran.

De acuerdo con el Minambiente, desde los años 50 se cazaron nutrias en el país, dado el alto valor de sus pieles. Eso las exterminó de varias regiones. Desde los años 70 está prohibida su caza y comercialización, pero la tala y quema de bosques, que destruyen y fragmentan su hábitat las tienen amenazadas de muerte.

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Cultivos y obras cerca de las orillas de los ríos también deterioran los espacios donde las nutrias desarrollan sus actividades diarias,al igual que la ganadería y la minería.

Actualmente se analizan las heces para saber qué comen, se evalúan las “letrinas” (como se conocen los espacios donde ellas permanecen en tierra) para identificar su estado y, de acuerdo con Federico Mosquera, coordinador del proyecto por parte de Omacha, se trabaja en un plan de educación ambiental en las zonas donde las nutrias pudieran estar consideradas por los pescadores como una amenaza a su actividad porque o les ahuyentan el pescado o les rompen los arcos de pesca. A veces, también, se meten a los estanques piscícolas.

Las nutrias contribuyen a acelerar el reciclaje de nutrientes al cazar animales en el agua (peces, cangrejos, camarones, caracoles, entre otros). Foto: Carlos Velandia Barragán/Fundación Omacha.

Andrés Mauricio Cortés, del Grupo de Biodiversidad de Recursos Naturales de la CAR, dijo que si bien en jurisdicción de la Corporación se han registrado al menos 40 especies de peces que pueden ser parte de la dieta de las nutrias, estas últimas son especialmente sensibles a los cambio del agua por cuenta de la carga contaminante. Y ahí se abre un círculo: si hay contaminación, baja la oferta de peces y las nutrias no tienen qué comer.

Cortés también llamó la atención sobre la presencia de búfalos de ganaderías vecinas a la cuenca baja del Magdalena.

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De la misma manera dijo que la idea del convenio con Omacha es unir esfuerzos no solo para diagnosticar el estado de la especie sino para hacer un plan de manejo y acciones precisas de conservación en la jurisdicción de la CAR.

*Este es un producto periodístico de la Gran Alianza contra la Deforestación. Una iniciativa de Semana, el MADS y el Gobierno de Noruega que promueve el interés y seguimiento de la opinión pública nacional y local sobre la problemática de la deforestación y las acciones para controlarla y disminuirla.