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AFP

Un petrolero con pabellón griego es "el principal sospechoso" de la marea negra que contamina el litoral noreste de Brasil, con impactos "inconmensurables" en la fauna y la economía local. 

La investigación se centró en la observación de imágenes satelitales de 30 navíos y llegó a la conclusión de que ese buque era el "principal sospechoso" del desastre, indicó un comunicado del ministerio de Defensa, la Armada y la Policía Federal (PF).

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Las autoridades se abstuvieron de comunicar el nombre del navío, que tenía una capacidad de carga de 80.000 toneladas de crudo, e indicaron que aún buscan determinar si el derrame fue "accidental o intencional".

La PF allanó por la mañana de este viernes los despachos de representantes de una empresa de Rio de Janeiro "vinculados a los dueños" del buque, indicó la institución.


Comunidades de Brasil adelantan desde hace varios días jornadas de limpieza de crudo. Foto: MATEUS MORBECK / AFP

La primera mancha fue identificada el 29 de julio a unos 700 kilómetros de las costas de Paraíba, en tanto que los primeros masacotes de petróleo llegando a tierra se detectaron el 30 de agosto. Desde entonces, fueron apareciendo a lo largo de más de 2.000 kilómetros del litoral.

El buque se había abastecido en la terminal petrolera venezolana de Jose y zarpado con destino a Singapur; luego "regresó a Sudáfrica, desde allí a Nigeria y actualmente se halla frente a la costa africana esperando flete", señaló el comisario de la PF Agostinho Cascardo en una rueda de prensa en Natal (capital del estado de Rio Grande do Norte).

Daños "inconmensurables"

Según la Fiscalía, el daño de esta marea negra es de "proporciones inconmensurables" y alcanzó "estuarios, manglares y desembocaduras de ríos en todo el nordeste brasileño".

Hasta el 29 de octubre, las manchas aparecieron en 264 localidades de los nueve estados de esa región. Miles de voluntarios se movilizaron para limpiar las playas, de las que retiraron miles de toneladas del hidrocarburo.

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"Dejé de hacer mis cosas, mis obligaciones para venir a limpiar. Amo este lugar. No voy a quedarme de brazos cruzados. Si hay voluntarios que quieran venir a ayudarnos a seguir limpiando la playa, que vengan. Y que vuelvan los turistas, eso es lo que queremos", dijo Gláucia Dias de Lima, una vendedora de coco en la playa de Itapuama, unos 30 km al sur de Recife, la capital de Pernambuco.


Más de 150 playas de Brasil están en alerta ambiental por el derrame del crudo. Foto: MATEUS MORBECK / AFP

El empresario Eduardo de Oliveira, de 28 años, expresa cierto alivio por la identificación del origen de las misteriosas manchas y espera ahora respuestas rápidas para limitar los perjuicios del siniestro antes de las fiestas de fin de año, en pleno verano austral.

"Claro que es importante saber de dónde vienen las manchas, por todo el problema que nos ocasionan, no solo en Pernambuco sino en todo el nordeste, en el país. Porque la gente del sur y el sureste viene aquí para pasar vacaciones, y esto afecta mucho a la economía", apunta Oliveira en la pausa de un partido de voleibol en la playa pernambucana de Boa Viagem, con una temperatura de 30 grados.

El pez, "un bicho inteligente"

La ONU expresó el martes su "profunda preocupación" por esta marea negra que provoca "daños incalculables en los ecosistemas marítimos y terrestres y en la vida de las poblaciones locales".

Esos balances contrastan con las evaluaciones del gobierno del presidente Jair Bolsonaro, acusado por expertos y oenegés de haber reaccionado tardíamente y de minimizar la importancia del desastre.

El secretario de Acuicultura y Pesca, Jorge Seif Júnior, descartó el jueves, en una emisión en vivo por Facebook junto a Bolsonaro, que los peces puedan verse afectados, alegando que son "bichos inteligentes".

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"El pez es un bicho inteligente. Cuando ve una capa de petróleo, huye, tiene miedo. Entonces, obviamente, usted puede consumir su pececillo sin ningún problema: langosta, camarón todo perfectamente sano, capitán", dijo Seif Júnior dirigiéndose a Bolsonaro, un excapitán del Ejército.

Un argumento que no convence a pescadores ni consumidores. "Los pescadores no están saliendo al mar porque la población no quiere comprar. Hubo artículos de prensa que decían que el producto estaba contaminado, pero todavía no tenemos la respuesta concreta de algún científico", dijo Sandra Lima, presidenta de una colonia de pescadores de 1.500 adherentes de un barrio de Recife.