*Anadolu Agencia

Bogotá vivió una emergencia ambiental entre el pasado 15 y 19 de febrero debido a la calidad del aire que obligó a la Alcaldía a declarar la alerta amarilla en toda la ciudad y la alerta naranja hacia el suroccidente. El fenómeno reivindicó estudios que en los últimos años han expuesto la condición del aire que respiran los residentes de la capital colombiana.

La emergencia puso en el debate alternativas para afrontar un asunto al que los expertos le encuentran sus causas más profundas en el impacto del polvo de vías sin pavimentar (resuspensión de polvo), el diésel que mueve a flotas de camiones y buses del transporte público; la quema de basura; los incendios forestales; las obras de construcción; las canteras y las emisiones propiciadas por empresas, evidentes en el suroccidente bogotano, la zona industrial y sitios reconocidos por sus residentes como la Sevillana.

Uno de los investigadores que vaticinó con sus estudios la emergencia ambiental que se decantaba en Bogotá fue Omar Ramírez, investigador de la Universidad de la Costa y de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, ambas en Colombia.

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Ramírez le explicó a la Agencia Anadolu que para reducir la contaminación de la ciudad se necesita darles prioridad a políticas para mejorar la calidad del aire y comprender su importancia para la salud de los ciudadanos.

“Esta atención debe mantenerse durante todo el año y no debe expresarse únicamente en períodos de emergencia ambiental, ya que el nivel de actuación queda limitado a la implementación de medidas correctivas”, aseguró Ramírez.

Para el experto hace falta más voluntad ciudadana, que incluya al sector público y privado, para que las recomendaciones técnicas que dan los especialistas y que han sido probadas con éxito en otras ciudades del mundo, sean aplicadas en Bogotá. “Se requiere, sin duda, un trabajo interinstitucional que incluya no solo a la autoridad ambiental, sino también a la autoridad de salud, movilidad, planeación distrital, entre otras”, afirmó.

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El investigador además de reclamar un mayor compromiso ciudadano por el medio ambiente destacó que la ciudad necesita renovar su flota de buses y camiones que operan a diésel y que carecen de sistemas de control de sus emisiones.

Otra de las medidas propuestas por Ramírez es aumentar los controles de las emisiones industriales, especialmente las de compañías que utilizan carbón y combustibles fósiles líquidos en sus procesos productivos.

Expertos aseguran que urge la flota de transporte público de Bogotá, incluyendo la del SITP provisional, el SITP y el Transmilenio. Foto: archivo/Semana.  

Ramírez propone revisar si es pertinente mantener las industrias dentro del casco urbano y crear estrategias para identificar industrias informales. Considera, además, que un aspecto clave para mejorar la calidad del aire de la capital colombiana es evitar que el polvo vial impacte el ambiente, con carreteras en buenas condiciones de aseo y pavimentadas. Para el investigador también se debe mejorar el almacenamiento y transporte de materiales de construcción.

El experto resaltó que la problemática ambiental en Bogotá tiene varios años y resalta que no se expresa de igual forma en toda la ciudad y varía temporalmente, lo que genera que el tema pierda vigencia durante buena parte del año.

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“La reciente emergencia ambiental es resultado de las altas emisiones de contaminantes a nivel urbano, esto es claro, pero durante esta época del año, las concentraciones se vieron agravadas por las condiciones meteorológicas adversas y el aporte de material particulado proveniente de eventos puntuales como incendios forestales locales y regionales”, sostuvo el investigador.

Ramírez explicó que el suroccidente de Bogotá donde se declaró la alerta naranja es la zona más contaminada de la ciudad debido a que tiene vías de acceso por las que transitan camiones y buses intermunicipales que operan a diésel, y por ser sede de áreas industriales. “De igual forma hay vías destapadas y transitan vehículos de carga pesada, lo que genera resuspensión de polvo y mayor desgaste de frenos, neumáticos y pavimento”, aseveró.

Otro de los expertos que se pronunciaron ante la emergencia en Bogotá fue Néstor Rojas, profesor asociado del departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia. El investigador aseguró que para tener una mejor calidad del aire se deben reducir las emisiones de diferentes fuentes de contaminación.

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“Cuando se tiene claro cuáles son las principales fuentes de esa contaminación, hay que empezar a hacer acciones estratégicas para incentivar a las fuentes a reducir sus emisiones”, aseguró Rojas a la Agencia Anadolu.

Rojas propone que se incentive la renovación tecnológica y la instalación de sistemas de control de emisiones a industrias. Resalta, además, que hay que renovar la flota de buses y camiones, y poner controles a carros camperos y motocicletas que se mueven con diésel.

“Hay que hacer una renovación urgente especialmente de camiones, que tienen una flota muy vieja, con muchas emisiones y por supuesto también de la flota de transporte público incluyendo la del SITP provisional, el SITP y el Transmilenio que transporta mucha gente y por sus altas emisiones, en los buses más viejos, exponen a la gente a mucha contaminación”, aseveró Rojas.

Para Rojas, la capital colombiana puede aprender de medidas impulsadas por urbes como Santiago de Chile y Ciudad de México para reducir la contaminación. “Podemos ver ciudades que antes tenían más contaminación y que han logrado reducirla. (…) La receta es prácticamente la misma: tener mejor tecnología, hacer renovación de esa tecnología, mejorar los combustibles y hacer las inversiones estratégicas para reducir las emisiones”, sostuvo.

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Al referirse a las medidas adoptadas por la Alcaldía de Bogotá para enfrentar la contaminación, Rojas indicó que la decisión sobre el pico y placa a automóviles particulares le pareció acelerada porque se aplica principalmente para vehículos a gasolina que tienen un impacto inferior al de buses, camiones, camperos y motocicletas que se mueven con diésel.

“Se habría podido declarar un pico y placa para camperos y motocicletas que son fuentes importantes, pero no para el resto de los vehículos particulares”, sostuvo.

La restricción a la movilidad de camiones de carga al occidente de la ciudad me pareció una medida más acertada al estar enfocada en una de las fuentes de emisiones más importantes”, añadió el experto, quien también destacó que se hayan sancionado a algunas empresas contaminantes.

Rojas aseguró que mejorar la calidad del aire es una urgencia en Bogotá debido a la relación que existe entre los niveles de contaminación y enfermedades. “Es claro que hay una relación entre aumento de concentraciones de contaminantes y una enorme variedad de enfermedades respiratorias, cardiopulmonares, e incluso con la mortalidad prematura”, sostuvo.

La emergencia ambiental que vivió Bogotá se convirtió en un llamado urgente a mejorar la calidad de su aire y a lo que desde años atrás investigadores como Ramírez y Rojas han pedido respuestas.