Está ubicado entre los 1.000 y 2.000 metros sobre el nivel del mar. Las bromelias, orquídeas, musgos y helechos cubren la mayoría de los troncos y ramas de sus árboles, que a su vez son pequeños jardines botánicos con decenas de especies asociadas que almacenan las gotas de agua de la espesa neblina. Es un ecosistema crucial para nutrir los ríos y quebradas que nacen en los páramos.

Se trata del bosque andino, una amalgama verdosa conformada por árboles con más de 12 metros de altura de especies como chilco, nogal, yarumo negro, sietecueros, palma boba, aliso, roble, mano de oso y sangregado, que le brinda refugio y alimento a diversos animales como colibrí, cucarachero, ardilla, chucha, borugo, ranas y sapos.

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Sin embargo, es uno de los ecosistemas más transformados y afectados por actividades como la deforestación, agricultura y ganadería. Según la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), en Colombia solo sobrevive un cuatro por ciento del bosque andino, una de las mayores pérdidas ecosistémicas en el territorio nacional.

El cedro (Cedrela montana) es una de las especies más representativas del bosque andino. Foto: Reporte Bio 2019.

Según el Reporte Bio 2019 del Instituto Alexander von Humboldt, documento más reciente sobre el estado y tendencias de la biodiversidad colombiana, los bosques andinos cuentan con una elevada tasa de transformación, pero el norte de la cordillera de los Andes en Colombia es considerado uno de los lugares más biodiversos del mundo. 

“En Colombia, la región Andina es la más poblada y con mayor intensidad de actividades económicas, lo que ha reducido sus bosques a fragmentos que representan 20 por ciento de la cobertura natural inicial. Siete de las 10 ciudades más grandes del país se encuentran en la cordillera, convirtiendo a los bosques de las áreas de influencia de las urbes en elementos claves para la conectividad y la integridad de los paisajes urbano-regionales”.

El bosque andino es uno de los ecosistemas más transformados en Colombia. Foto: Jhon Barros.  

Hervidero sabanero

En la cuenca del río Bogotá, que abarca más de 580.000 hectáreas del departamento de Cundinamarca, el bosque andino hace presencia en sitios puntuales como la sabana de Bogotá, los cerros orientales, la laguna de Pedro Palo, el nacimiento del río Subachoque, los embalses del Neusa, Sisga y San Rafael, el cerro Manjuí y la cuchilla de Peñas Blancas.

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“Aunque los bosques andinos están altamente transformados, en la sabana de Bogotá cada fragmento de bosque resguarda especies únicas que incluyen algunas endémicas y amenazadas, por lo que se debe propender por su conservación”, cita Bio 2019.

El té de Bogotá (Symplocos theiformis) es una de las especies más representativas de la sabana de Bogotá. Foto: Mateo Hernández (publicada en Naturalist).

Así lo concluyó el Humboldt a través de una red de parcelas de monitoreo ubicadas en predios asociados a la Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil, en terrenos privados y una estación biológica. “En cada uno de los seis sitios evaluados se analizaron los árboles, arbustos, hierbas, lianas, helechos arborescentes y palmas como adultos y plántulas”.

A pesar del alto nivel de transformación de la sabana de Bogotá, los expertos evidenciaron un alto número de especies arbóreas del bosque andino, 281 pertenecientes a 80 familias y 161 géneros, de las cuales 24 especies son endémicas, es decir que no habitan en ninguna otra parte del planeta, una en peligro de extinción y tres categorizadas como vulnerables.

281 especies de plantas fueron identificadas en la sabana de Bogotá. Fotos: reporte Bio 2019.

Entre este ramillete están el té de Bogotá (Symplocos theiformis), especie con la que el sabio José Celestino Mutis experimentó para hacer bebidas con la idea de comercializarla; y el mulato (Ilex kunthiana), que aunque hoy cuenta con poblaciones restringidas, fue posiblemente una de las especies más representativas de la sabana de Bogotá. 

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Otras especies de interés en la sabana son el cedro (Cedrela montana), roble (Quercus humboldtii), pino colombiano (Prumnopitys montana), uché (Prunus buxifola) y variedades de lauráceas en los bosques más conservados.

24 especies de plantas en la sabana de Bogotá son endémicas. Fotos: reporte Bio 2019.

“Un hallazgo muy relevante para la conservación y gestión integral del paisaje que caracteriza la sabana es que la composición florística es única para cada sitio. Por ejemplo, más del 50 por ciento de las especies de adultos y plántulas tuvo registro en solo uno de los seis sitios muestreados”, afirma Bio 2019.

Por su parte, solo cuatro especies arbóreas mostraron una amplia distribución: la uva camarona (Macleania rupestris), mano de oso (Oreopanax incisus), raque (Vallea stipularis) y cucharo (Myrsine coriacea). “Dada su singular composición florística, ninguno de los fragmentos de bosque alrededor de las ciudades es prescindible y todos requieren de importantes esfuerzos para asegurar su preservación en el paisaje”. 

El bosque andino sucumbe por la deforestación y las actividades pecuarias. Foto: reporte Bio 2019.

Para el Humboldt, estos hallazgos son fundamentales para las estrategias de conectividad en los entornos transformados. “Además de asegurar su permanencia, es necesario que las estrategias de conservación a gran escala incluyan estos fragmentos de bosque como elementos de gran importancia ecológica en cada uno de los municipios, lo que implica que las autoridades ambientales promuevan su estudio y conservación para poder considerar estos y otros fragmentos de bosques dentro de los planes de conectividad previstos”.

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En un relicto de bosque andino en Soacha, Bio 2019 evidenció un total de 63 especies de plantas, de las cuales la palma Geonoma undata y el arbusto Solanum humboldtianum están en peligro de extinción.

Viaje por la biodiversidad

Bio 2019 es un viaje narrativo a través de 23 fichas con temáticas ambientales con información de la flora y fauna colombiana que año tras año se actualiza en el Sistema de Información sobre Biodiversidad en Colombia (SIB). 

El reporte, que cuenta con una edición impresa y otra virtual, contó con la participación de 129 autores y 41 instituciones, quienes aportaron los insumos científicos para elaborar mapas explicativos, infografías, ilustraciones científicas, gráficas, podcast y videos.

La sabana de Bogotá es protagonista en el más reciente reporte de la biodiversidad de Colombia. Foto: reporte Bio 2019.

Bio se ha posicionado como el principal producto de síntesis del conocimiento sobre biodiversidad en el país, donde en los últimos seis años hemos generado 169 fichas síntesis con la participación de 507 autores y 148 entidades de distintos sectores. Este es un gran avance para hacer disponible en un lenguaje sencillo y directo los resultados de investigaciones en biodiversidad a lo largo de todo el territorio nacional”, dijo Hernando García, director del Instituto Humboldt. 

Para García, Bio 2019 es un insumo fundamental para trabajar en la adecuada gestión de la biodiversidad del país. “Esperamos que con este reporte, la sociedad en general siga accediendo a un conocimiento robusto de base científica, comunicado con lenguajes que buscan incidir y transformar”.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.