A la Ciénaga Grande de Santa Marta, el mayor complejo lagunar de Colombia con cerca de 500.000 hectáreas de extensión, de poco le ha servido contar con tantos títulos para su conservación, mecanismos que pareciera que solo sirven en el papel.

En su haber tiene la declaración de 23.000 hectáreas como Santuario de Flora y Fauna en 1977 y 56.000 hectáreas como Parque Isla de Salamanca en 1964; 400.000 hectáreas catalogadas como humedal Ramsar con importancia internacional en 1998; 493.000 hectáreas designadas como reserva de la biósfera por la Unesco en 2000; y área de importancia mundial para la conservación de las aves en 2001.

El blindaje jurídico de este ecosistema, conformado por nueve municipios del departamento del Magdalena, no ha evitado que afloren impactos negativos como la deforestación de sus bosques y manglares, desecación, contaminación, sedimentación, incendios forestales, aguas residuales contaminadas y cambios de uso del suelo, impulsados principalmente por actividades como la ganadería, agricultura y obras de infraestructura.

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En un debate de control político al seguimiento de las acciones de la recuperación de la Ciénaga, realizado en la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado de la República, el Senador Efraín Cepeda, destapó algunas cifras que constatan su agonía.

Según Cepeda, hace 20 años, justo cuando fue declarada como sitio Ramsar, la Ciénaga producía 20.000 toneladas de peces, cifra que hoy sólo llega a 7.000 “debido al deterioro ecosistémico y medioambiental sostenido que padece. Debido a esto, corregimientos como Bocas de Aracataca, donde habitaban más de 217 familias, ahora solo cuentan con una población entre 50 y 60 personas”.

El Senador mencionó que antes de la construcción de la vía Ciénaga-Barranquilla, el complejo lagunar tenía 52.000 hectáreas de mangle, de las cuales quedan no más de 21.000 hectáreas, lo que catalogó como una tragedia medioambiental sin precedentes e inadmisible en Colombia.

Complementó que de 216 interconexiones existentes en esa vía sólo funcionan cuatro, “de acuerdo a informes de la Universidad del Norte, lo que hace imposible el proceso que mantiene vivo el ecosistema: intercambio de agua salada y dulce”.

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También denunció que el río Aracataca hoy surte de agua a predios privados, lo que ha ocasionado que no descienda la cantidad necesaria para alimentar a la Ciénaga. “Esto genera la muerte de los mangles y por consiguiente la flora y fauna del territorio. Es ecosistema es tierra de nadie, duele cuando cada terrateniente desvía con talanqueras los cuerpos de agua para su propio beneficio”.

Por su parte, la Fiscalía General de la Nación presentó un informe de más de 30 condenas por el delito de secuestro de aguas e Invías aseguró que revisará la licencia ambiental y las recomendaciones Ramsar en el marco de la construcción de la doble calzada Barranquilla-Ciénaga para evitar una tragedia.

Cifras del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) constatan que en los últimos tres años, el Santuario de Flora y Fauna Ciénaga Grande perdió 96 hectáreas de bosque a causa de la deforestación, afectando áreas de suma importancia ecológica como bosques secos tropicales y riparios; cifra que en el parque Isla de Salamanca fue de 15 hectáreas.

Ante esto, el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible Ricardo Lozano, anunció en el debate que creará una comisión interinstitucional para la recuperación de la Ciénaga, que estará conformada por la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), Instituto Nacional de Vías, Ministerios de Transporte y Agricultura, Fiscalía y Contraloría; y la cual tendrá a MinAmbiente como rector y al Senado como órgano de seguimiento permanente.

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Dicha comisión será convocada con el fin de empezar a articular todos los esfuerzos y acciones de las entidades participantes.

En abril de este año, el Ministerio le impuso una medida preventiva a la sociedad Trupillos S.A.S por el relleno y nivelación de humedales para cultivos en la Ciénaga Grande, consistente en la suspensión de obras o actividades en el predio San Antonio (zona rural de Sitio Nuevo). En su momento, la cartera ambiental constató que la compactación y rellenos para el establecimiento de cultivos impedía la normal circulación de agua entre el complejo de ciénagas.

En los últimos tres años, el Santuario de Flora y Fauna de la Ciénaga Grande perdió 96 hectáreas de bosque a causa de la deforestación, afectando los bosques secos tropicales y riparios. Foto: IGAC

A estudiar la Ciénaga

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) decidió participar en la cruzada para proteger la Ciénaga Grande de Santa Marta.

José de Jesús Villamil Quiroz, Director Territorial del IGAC en Magdalena, aseguró que expertos de la entidad ya adelantan una serie de acciones en pro de su conservación. “Realizaremos un estudio multitemporal a escala 1:25.000, el cual evidenciará la frontera agropecuaria a partir de una comparación de imágenes y mapas en diferentes momentos; es decir su estado actual y las afectaciones”.

Sumando a esto, el Instituto elaborará un mapa de las coberturas actuales de la ciénaga, que arrojará información como las áreas destinadas a la agricultura y ganadería y las que aún presentan un buen estado ambiental; y otro de los conflictos de uso del suelo, como los terrenos sobreutilizados por el exceso de las actividades agropecuarias y aquellos que no son destinados a su verdadera vocación y capacidad.

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“Estos insumos técnicos, que tienden hacia la conservación de la Ciénaga Grande de Santa Marta, les servirán a las demás entidades del orden nacional para generar políticas públicas que preserven este importante ecosistema del Magdalena”, aseguró el director territorial.

El IGAC espera culminar estos estudios en marzo del año entrante, para luego entregárselos a entidades como la Gobernación del Magdalena y Corpamag. “Los estudios servirán como una carta de navegación para ejecutar el Plan de Ordenamiento Territorial Departamental, actualmente en construcción”, puntualizó Quiroz.

Con un estudio multitemporal, un análisis de las coberturas y la creación de una comisión interinstitucional, la Ciénaga Grande de Santa Marta contará con insumos para su recuperación. Foto: IGAC

Biodiversidad en riesgo

De acuerdo con Parques Nacionales Naturales, la Ciénaga Grande y sus más de 100 ciénagas fueron originadas como una bahía costera, cuyas características fueron modificadas por la acumulación progresiva de sedimentos aportados tanto por los brazos del río Magdalena y los cuerpos de agua que descienden del sector occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Sus dos áreas protegidas albergan especies de flora y fauna que viven ante la amenaza del accionar del hombre. El Santuario de Flora y Fauna cuenta con manglares salados, rojos y amarillos, que sirven de hogar a peces, crustáceos, moluscos y otros animales. En los playones inundables habitan plantas como helecho de mangle, enea, suán, palmiche, nolí y tanico.

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En este sitio existen relictos del bosque seco tropical y bosque ripario o de vega de hasta unos 400 metros de anchura, como suán, pivijay y cantagallos. También cuenta con fustes del macondo, palma de vino, palma amarga, teca, caoba, carreto, ceiba tolua, guayacán y cedro.

Su fauna es aún más numerosa. El Santuario le brinda refugio a mamíferos como el ponche, zorra manglera, zorra patona, mono aullador, mico maicero, ratón silvestre, manatí, nutria y murciélagos pescadores, nectarívoros, frugívoros e insectívoros; reptiles como la babilla, caimán aguja, iguana, boa, cascabel y tortuga icotea; aves como el pato cuervo, pato aguja, chavarria, gallito de ciénaga, gavilán indio viejo, garza morena, garza real y pisingo. 53 especies de peces hacen presencia en esta área protegida.

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La Isla de Salamanca, cubierta por bosques de manglar, semisecos tropicales y mixtos y montes espinosos, tiene formaciones pantanosas con especies flotantes como lechuga de agua, hierbas de agua dulce y bosque de pantano.

En su área viven 140 especies de peces, 35 de reptiles (boa constrictor, caimán aguja, iguana, lagarto, cascabel y tortugas cana y verde), 33 de mamíferos (gato de monte, hurón, manatí, mico de noche, mono colorado, nutria, ocelote y varios zorros) y 199 de aves.

*Este es un producto periodístico de la Gran Alianza contra la Deforestación. Una iniciativa de Semana, el MADS y el Gobierno de Noruega que promueve el interés y seguimiento de la opinión pública nacional y local sobre la problemática de la deforestación y las acciones para controlarla y disminuirla.