Quieto observa a lo lejos. Luego de olfatear, emprende la huida por entre los adoquines que conforman el sendero y rápidamente se adentra en el bosque. La imagen de este zorro perro, científicamente conocido como Cerdocyon thous, propio de los Andes colombianos, fue captada hace un par de meses en el sector norte de los cerros orientales de Bogotá por unos deportistas.

La activista ambiental Claudia Calao se encargó de difundirla por redes sociales y traer nuevamente a colación el debate sobre la coveniencia de ejecutar o no el proyecto propuesto por la Alcaldía Distrital denominado "Sendero de las Mariposas", que uniría a Chía con Usme por medio de una red de caminos distribuidos a lo largo de cerca de 102 kilómetros en los cerros orientales. 

En otro de sus trinos, Calao aseguró que esta especie de mamíferos ya estaba bajando a la zona donde iniciaban las construcciones en los cerros, razón por la cual se preguntó: ¿se imaginan si metemos allí otras zonas duras? ¿Para dónde irán estas especies?

Y es que para Calao la iniciativa que promueve el alcalde Enrique Peñalosa es inconveniente, pues en esa zona de reserva habitan importantes especies que deben ser protegidas. "Es un absurdo que sigamos expandiéndolos con la excusa de un sendero que llevaría más actividad y ahuyentamiento de nuestra fauna silvestre", apuntó a través de Twitter.

Una vez más es Claudia Calao la encargada de prender las alarmas en redes sociales sobre la orden que le dio el presidente, Iván Duque al ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, y a la Anla de otorgar la licencia ambiental para el proyecto, afirmando que es de gran impacto para los bogotanos. 

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La opinión pública no ha tardado en reaccionar. Manuel Rodríguez, exministro de Medio Ambiente y otros ambientalistas y comunidad en general reprochan la iniciativa. 

Calao aseguró que dicho proyecto no está armonizado con el Plan de Manejo Ambiental de la Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá ni contaba con un concepto de favorabilidad por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, razón por la cual era incogruente. "Esta es una zona de recreación pasiva y lo que se está planteando es construir áreas duras en concreto, por lo que van a tener que despejar y levantar un pedazos de la reserva, al igual que de páramos como el Cruz Verde. Se pretende, además, construir zonas para el comercio que requerirían de servicios públicos, lo que daría pie a la urbanización, tras la expansión de las redes. Esta situación generaría un fuerte impacto ambiental", manifestó Calao. 

La líder agregó que en la actualidad el proceso de licenciamiento ambiental estaba estancado en la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, debido a la falta de información y estudios por parte de la alcaldía. "Organismos como la Fundación Cerros de Bogotá y Amigos de la Montaña han dado a conocer todas las falencias que rodean este proyecto", explicó Calao, quien considera que los senderos existentes se pueden adapatar sin necesidad de intervenirlos con áreas duras. 

"Se debe, por ejemplo, mejorar la seguridad y determinar la capacidad de carga de cada sendero para poder mantenerlos en buen estado de conservación", recalcó. 

Los veedores temen que con el cambio de uso del suelo que se registre, la urbanización incremente sobre los cerros orientales. Foto: archivo/Semana.

Catalina García Barón, integrante de la Veeduría Ciudadana para la Protección de los Cerros Orientales, aseguró que entre las peticiones que le viene realizando a la administración distrital está el cumplimiento de la sentencia que el Consejo de Estado profirió en noviembre de 2013, en la que ordena, entre otras cosas, rehabilitar y habilitar las redes de senderos preexistentes en los cerros. "Más no construir otros", dijo. 

En el fallo también establecía la legalización de los 64 asentamientos populares que se encontraban ubicados en las más de 900 hectáreas que conforman la franja de adecuación de la reserva. "Faltaban por legalizar 26, de los cuales ocho ya cumplieron el trámite y a diez se les ha negado. Otros cuatro, que están al interior del área protegida, la CAR será la encargda de adelantar su proceso de normalización", recalcó. 

García afirmó que el Distrito ha venido efectuando una serie de reuniones en las que da a conocer los render de cómo quedaría el sendero, pero no presenta los estudios y diseños técnicos, así como la investigación sobre el impacto ambiental que traería esta obra. Según ella, tampoco se ha implementado el plan de manejo ambiental que fue construido con la participación de las comunidades.

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"El trazado está planteado para el área oriental de la reserva, lo que equivaldría a que se tendría que sustraer e intervenir esa zona", comentó la veedora, quien advirtió que el proceso de licenciamiento ambiental que se viene adelantando ante la Anla tiene, al parecer, muchas irreguraridades. 

"El megaproyecto de turismo depredador que planea el alcalde Peñalosa y que plantea además, la construcción de un cable aéreo y la intervención y explotación del embalse San Rafael, incluye el cambio del uso del suelo, situación que solo ayudará a enriquecer a los propietarios de algunos predios", recalcó. 

Mafe Rojas, concejal de Bogotá, entre tanto, aseveró que este proyecto turístico, que le acarrearía un costo cercano a la ciudad de 220.000 millones de pesos, no será una medida de mitigación contra el cambio climático sino, por el contrario, podría aumentar el riesgo de incendios y la vulnerabilidad de los elementos que componen el ecosistema de los cerros orientales. 

“Llamar el proyecto Sendero de las Mariposas es efectivo en términos publicitarios, pero impreciso en términos reales. Según los diseños que hasta ahora se conocen, correrá de manera más o menos paralela a la franja de adecuación a lo largo de 64,6 kilómetros, más otros 27,5 kilómetros adicionales en los veinte accesos al sendero. En ese recorrido contará con 24 módulos de bienvenida, 23 puntos logísticos (algo así como plazoletas de comidas y comercio), 54 aulas, 78 miradores y un número hasta ahora indeterminado de puentes. Con todo este despliegue de infraestructura, por tanto, es difícil pensar que será un sendero contemplativo que atravesará los bosques tranquilos y más bien viene a la mente todo una andamiaje turístico y operativo”, manifestó Rojas.

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Para la cabildante del Partido Alianza Verde esta inciativa producirá una alteración en las características y condiciones del recurso hídrico, pues la infraestructura que se tiene prevista, intervendrá alrededor de 59 de las fuentes hídricas que recorren los cerros, desde su cumbre hasta los ríos Fucha, San Francisco, Salitre y Tunjuelo, afluentes, a su vez, del río Bogotá.

"Además de la calidad del agua, también se verán alterados los suelos y la cobertura vegetal, produciendo cambios en los elementos del paisaje, modificación en las características fisicoquímicas y biológicas del suelo, y la remoción de un número hasta ahora indeterminado de individuos vegetales de las distintas especies que se encuentran en los cerros, desde arbustos hasta árboles", apuntó la concejal. 

Sin embargo, lo más preocupante, según Rojas, es la obstrucción de la conectividad de los ecosistemas y la perturbación del hábitat de la fauna silvestre. "Se han identificado impactos de distinto tipo, siendo los más significativos los siguientes: 452 hectáreas con impactos graves dentro de la reserva forestal y casi 16 hectáreas adicionales dentro de la franja de adecuación. En estas, los estudios de impacto ambiental detectaron cuatro especies de anfibios, cinco de reptiles, 75 de aves (19 de ellas en la lista Cites de extinción) y 12 de mamíferos (una de estas en Cites) que en algún momento tendrán vecinos invasores nuevo, los humanos", recalcó.


La comunidad solicita que los senderos existentes no sean intervenidos con áreas duras en concreto. Alcaldía asegura que nunca se ha contemplado esa opción. Foto: archivo/Semana.

La concejal destacó, además, el hecho de que las principales causas de deterioro en los cerros orientales, las cuales incluyen los incendios forestales, son antrópicas, es decir, producidas por los humanos. "Experiencias como las ocurridas en el sendero de la quebrada La Vieja, cerrado preventivamente desde 2017, nos han enseñado que el uso de los cerros debe ser de baja intensidad, responsable y, de ninguna manera, masivo, como lo plantea el alcalde Peñalosa", expresó. 

Rojas expresó que los estudios técnicos y arquitectónicos definitivos aún no se conocen. A pesar de eso, la licencia ambiental ya está en trámite y deberá conocerse la respuesta en las próximas semanas. “Resulta difícil pensar que los profesionales de la Anla, que en este momento estudian los diseños previos, puedan darle viabilidad a semejante costo ambiental y presupuestal para un proyecto cuya necesidad ni siquiera está demostrada. La ciudad sí requiere espacio público de calidad, pero no a costillas de la estructura ecológica principal, ni del presupuesto de mitigación del cambio climático”, comentó la cabildante. 

Tras un derecho de petición que la concejal tramitó ante la Empresa de Acueducto de Bogotá (EAAB), el consultor del proyecto, Consorcio de las Mariposas 2017, señaló que la capacidad de manejo real de todo el proyecto estaría cercana a los 9.000 visitantes diarios, lo que significa que permitiría un máximo anual de casi 3 millones de visitantes.

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"El 29 % del área de los cerros es considerada de amenaza alta, el 26,8 % media y el 42 % baja. Datos aportados por el Distrito en el derecho de petición, indican que durante 2015 el Cuerpo de Bomberos atendió 545 quemas, 138 conatos y 14 incendios forestales, afectando un total de 46,5 hectáreas. Con el cambio climático, este tipo de eventos se pueden volver más frecuentes y, eventualmente, devastadores", aseguró. 

Finalmente la concejal cuestionó el hecho de que sea la Empresa de Acueducto de Bogotá la que esté impulsando este proyecto y no el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, IDRD. La cabildante afirmó que ahora esa empresa se ha dedicado a realizar obras duras en lugares como los humedales de la ciudad, desconociendo su misión como entidad y los lineamientos de la política distrital de humedales.

"La empresa de acueducto se dedicó a hacer ciclorrutas y obras de endurecimiento en los humedales, en lugar de trabajar en mejorar la calidad del agua en Bogotá”, puntualizó Rojas. 

La empresa respondió


Así sería el trazado del Sendero de las Mariposas que plantea la alcaldía. Foto: Secretaría de Planeación de Bogotá. 

Ante los cuestionamientos la Empresa de Acueducto de Bogotá, EAAB, señaló que para el desarrollo de este proyecto el Consorcio Sendero Las Mariposas 2017 elaboró el Estudio de Impacto Ambiental, mediante el cual se evaluaron las características de los medios físicos, bióticos y socioeconómicos de la zona de influencia. El documento también identificó y evaluó los impactos potenciales que esta iniciativa podría ejercer sobre el medio y formuló, a su vez, las medidas de manejo, seguimiento y monitoreo adecuadas para favorecer la prevención, mitigación, restauración o compensación de dichos efectos durante la fase de construcción.

La EAAB explicó, además, que actualmente existían senderos con dimensiones entre los 5 y 1,5 metros de ancho que permitían, en algunos casos, el paso de vehículos y los nuevos senderos propuestos, únicamente contarán con el ancho permitido, es decir, de 1.5 metros y se destinarán únicamente al tránsito peatonal

"Es pertinente aclarar que el 84 % del trazado del proyecto corresponde a la adecuación de senderos existentes, los cuales limitarán los recorridos evitando la construcción de caminos alternos en las zonas aferentes afectando las coberturas vegetales. En cuanto a los tramos nuevos, estos son necesarios para conectar los senderos actuales desde Usme hasta Usaquén, conformando un corredor que permita el acceso de los bomberos a los cerros para la atención de los incendios y el disfrute de estos espacios naturales, a través de actividades de recreación pasiva y educación ambiental", informó la empresa. 

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Así mismo, se señaló que gran parte de los senderos nuevos y los módulos de bienvenida serán elevados del suelo para permitir la escorrentía superficial y mitigar la fragmentación de los ecosistemas. "Además, todos los referentes paisajísticos propuestos cumplen con las áreas permitidas en el Plan de Manejo Ambiental de la CAR, adoptado por el Ministerio de Ambiente, mediante la Resolución 1766 de 2016", recalcaron.  

De igual manera, se especificó que dentro de los materiales selecionados por sus características de durabilidad y permeabilidad, no se encuentra el concreto. De hecho, se aclaró que el proyecto no plantea el endurecimiento de áreas, en vista de que su trazado se encuentra soportado en los senderos existentes. 

En cuanto a la atención de incendios fue seleccionado -según la empresa- un sistema mínimamente invasivo, que en ningún momento contempla el ingreso de vehículos de bomberos. Este se soportaría en la utilización de los pozos profundos existentes de agua subterránea, ubicados en la parte baja de los cerros. 

"En ningún momento se permitirá la construcción o desarrollo de urbanizaciones. Lo único que se va a construir son las estructuras mínimas para la recreación pasiva", recalcó la EAAB. 


Desde la Alcaldía aseguran que no se permitirá la construcción de urbanizaciones con la ejecución de este proyecto. Foto: archivo/Semana.

Leidy Johana Ospina, directora encargada de la EAAB, señaló que hasta el momento el proyecto no ha sido adjudicado y que actualmente se estaban  culminando los diseños técnicos de detalle. "Es importante señalar que la ejecución del proyecto está a cargo de la Secretaría Distrital de Ambiente", expresó. 

La funcionaria mencionó que la inversión actual en el proyecto es de 16.500 millones de pesos, recursos que se están invirtiendo en la elaboración de los diseños del sendero y los estudios del sistema contra incendios, incluyendo plan de control de retamo y sustitución de plantaciones. "Una vez se cuente con la licencia ambiental y los diseños de detalle, se podrá determinar el costo final. La fecha para iniciar y terminar las obras depende de la fecha de expedición de la licencia por parte de la Anla. El presupuesto apropiado por la Secretaría Distrital de Ambiente para la construcción de estas obras es de 223.438.064.000 pesos", dijo Ospina. 

La directora encargada agregó que para esta iniciativa se desarrolló un Plan de Acción Social con el objetivo de construir los diseños con el aporte de las comunidades y de los diversos actores sociales, así como un proceso de consulta con los residentes del Distrito en el marco del Estudio de Impacto Ambiental, diseñando e implementando medios de socialización y estrategias de participación, acordes con la dimensión de los grupos sociales e institucionales involucrados en el proyecto.

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"Se realizó un trabajo de campo para el levantamiento de información, así como estrategias para promover la participación ciudadana en la formulación de los diseños. También se detallaron los instrumentos de verificación, ajustándose a las recomendaciones de la EAAB, así como a los lineamientos del proceso de gestión social para corredores ambientales establecido por la empresa", afirmó.

Adicionalmente, se construyeron procesos de información, divulgación, consulta, participación y retroalimentación con los actores sociales del área de influencia del proyecto. "En este sentido, se desarrollaron varias etapas, entre ellas, las de contextualización, que correspondieron al espacio para la identificación de las características del proyecto, la recolección y revisión de la información secundaria, así como el trabajo cartográfico preliminar, que sirvió como apoyo al proceso de aproximación a la información técnica del proyecto y de los contextos socioeconómicos e institucionales en los que se enmarcan", comentó Ospina.

Así sería el proyecto

Desde la administración distrital se ha informado por diferentes medios, que ya se cuentan con los estudios y diseños técnicos, al igual que con los recursos necesarios para adelantar las obras, las cuales incluyen la construcción de puente peatonal de 300 metros entre Monserrate y Guadalupe, y 19 unidades de paisaje, cada una con circuitos provistos de acceso y salida. 

"Lo que se va a desarrollar allí es algo revolucionario. Este va a ser, tal vez, el principal atractivo turístico posiblemente de Colombia (...). En las rocas existentes, casi que verticales en el centro de Bogotá, este sendero va a ir casi como un balcón colgado, será un gran centro de integración social", expresó el alcalde Peñalosa en una de sus intervenciones.  

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Con esta iniciativa se pretende unir los 86 kilómetros de senderos ya existentes con 16 kilómetros nuevos, los cuales se podrán recorrer en promedio en seis horas. 

El sendero atravesará las localidades de Santa Fe, San Cristóbal, Usme, La Candelaria, Chapinero y Usaquén, conectando la ciudad con la montaña. Podrá ampliarse, además, a futuro gracias al número de accesos y recorridos ya existentes. 

"Este también será un corredor que facilite la atención de incendios forestales que suelen ocurrir en esta parte de la ciudad", recalcó el mandatario. 

La administración resaltó que para su construcción serán utilizados materiales amigables con el ambiente, que respetarán los ecosistemas y causarán un impacto mínimo.

El sendero contará con tres componentes principales: sistema contra incendios, proceso de reforestación y restauración ecológica, y sendero panorámico.