Los densos bosques y selvas tropicales de 18 países de América Latina son su refugio. Entre la espesa vegetación camufla su piel llena de manchas negras y amarillas, mientras sus penetrantes ojos esperan la presencia de una presa para clavar sus filosos colmillos. Sus movimientos son meticulosos y silenciosos, y tiene la habilidad de escalar altos árboles y atravesar caudalosos ríos.

Se trata del jaguar (Panthera onca), el tercer felino más grande del planeta, el de mayor tamaño en el continente americano y el principal depredador en toda la Amazonia. Es un animal robusto de hasta 96 kilos y con tamaños que pueden llegan a 1,8 metros de largo. Es sigiloso, con gran habilidad para la caza y clave para controlar la población de otros animales de los bosques. En Colombia habita en la Amazonia, Pacífico, Orinoquia y en la Sierra Nevada de Santa Marta.

A pesar de su belleza, de su rol como depredador y de ser adorado por diversos grupos indígenas del continente, el jaguar disminuye día a día su población debido a la nefasta mano del hombre. La pérdida de su hábitat por la deforestación, la caza ilegal para comercializar sus exóticos pelajes, patas y dientes y los disparos que recibe por parte de campesinos cuando ataca a alguna de sus vacas, lo tienen en peligro. 

El jaguar es el mayor depredador en la Amazonia. Además de sus habilidades para cazar, es un experto nadador. Foto: cortesía ISA.

Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el jaguar es una especie casi amenazada, debido al acelerado declive de su población. Sin embargo, en Colombia se encuentra en la lista roja de especies amenazadas bajo la categoría de vulnerable a extinción.

Por su parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) asegura que en los últimos 100 años ha perdido más del 50 por ciento de su rango de distribución, en especial en la cuenca del Amazonas. 

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De poco le ha servido tener unas mandíbulas y dientes tan fuertes que pueden morder fácilmente a través de un cráneo de cocodrilo o una concha de tortuga. No ha podido competir con la eliminación de sus hogares boscosos y las balas del ser humano. “Cuando cazan o desplazan sus presas naturales, los jaguares buscan otras fuentes de alimento, como el ganado. Por eso los campesinos los atacan”, cita la WWF.

Hay registros de más de 85 especies presa en la dieta del jaguar, como pecaríes, chigüiros y caimanes. Generalmente escoge sitios apartados para consumir sus presas, como cerca de los arroyos. Sus partes favoritas son los músculos del pecho, ancas y porciones anteriores de las patas.

El jaguar es cazado para comercializar en el mercado negro sus pieles, dientes y extremidades. Foto: cortesía ISA.

Un día para honrarlo

El 29 de noviembre de 2018, el mundo celebró el primer día internacional del jaguar, una iniciativa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), WWF, Wildlife Conservation Society (WCS) y Panthera. 

“Es una fecha para celebrar la existencia de esta especie icónica de las Américas y el importante rol que desempeña al contribuir a mantener con el equilibrio de los ecosistemas. El día fue concebido para generar conciencia sobre las amenazas que el jaguar enfrenta, los esfuerzos de conservación que garantizan su supervivencia y su papel como una especie indicadora de un ecosistema saludable”, informó WWF.

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Esta conmemoración forma parte del Plan Jaguar 2030, un compromiso global que pretende salvar a este mamífero misterioso. “Este plan busca fortalecer el llamado corredor jaguar, el cual se extiende desde México hasta Argentina, y que propone asegurar 30 paisajes prioritarios para la conservación de la especie”, complementó el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Sus habilidades como cazador no le han permitido escapar de la nefasta mano del hombre. El jaguar hoy en día está en peligro. Foto: Pixabay.

Esta iniciativa con enfoque regional abrirá un nuevo camino para fortalecer la cooperación internacional y la concientización sobre su protección, incluyendo aquellas que mitigan el conflicto con humanos, conectan y protegen los hábitats del felino y estimulan oportunidades de desarrollo sustentable, como el ecoturismo.

“El plan le da nueva vida a la conservación de este felino, aportando una verdadera visión y soluciones reales para que el mundo proteja a esta especie icónica y ecológicamente esencial, mientras crea oportunidades económicas y un futuro sustentable para todos”, dijo Howard Quigley, director ejecutivo de ciencias de la conservación de Panthera.

Un mes para celebrar a un ícono

Interconexión Eléctrica S.A. (ISA) dedicó todo el mes de noviembre a homenajear la cultura del jaguar, especie catalogada como un ícono en América Latina. Cali, Bogotá, Medellín, Yopal, San Vicente del Caguán y Barrancabermeja fueron escenarios de exhibiciones fotográficas, talleres, charlas con expertos e incluso eventos turísticos.

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Estas actividades hacen parte de Conexión Jaguar, el programa de sostenibilidad del Grupo ISA que cuenta con apoyo de la organización Panthera, y alianzas con Fundación Herencia Ambiental Caribe, Proyecto Jaguara, Parques Nacionales y el Instituto Humboldt.

El mes del jaguar fue una oportunidad para divulgar la importancia de la existencia y conservación del felino en una sociedad que se encuentra alejada de los bosques. Aunque el jaguar habita los bosques de tierras bajas y andinos, se quiere reconocer el vínculo que existe entre sus ecosistemas asociados con el bienestar del hombre. La disminución o desaparición de poblaciones de estos grandes carnívoros repercute directamente en el incremento de sus especies presa, lo que puede alterar la productividad de algunos ecosistemas”, anotó Esteban Payán Garrido, director regional de Panthera en Suramérica.

En los últimos 100 años el jaguar ha perdido más del 50 por ciento de su rango de distribución. Foto: cortesía ISA. 

Además de desempeñar un papel fundamental en el equilibrio ecosistémico, el jaguar garantiza la supervivencia de especies menores y protege el agua y los bosques. “Entendiendo su importancia, el Programa Conexión Jaguar se ha trazado metas específicas en hectáreas de conservación y reducción de toneladas de CO2. Para 2030, buscamos conservar 400.000 hectáreas de bosque del corredor del jaguar en Latinoamérica y reducir 9.000.000 de toneladas de CO2 en las zonas estratégicas, que coinciden con los territorios donde la compañía tiene presencia”, indicó María Adelaida Correa, directora de sostenibilidad de ISA.

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La coexistencia entre jaguares y ganaderos es posible. Panthera Colombia tiene 55 ranchos modelo antipredatorios donde muestran como tener sistemas pecuarios en convivencia con el jaguar. “Los jaguares nunca deben ser trasladados y reubicados, ya que la mayoría de los individuos regresan a su hogar anterior, así deban caminar cientos de kilómetros”, asegura ISA.

Un corredor en el Cerrejón

Siete jaguares de gran tamaño han sido identificados en un corredor boscoso de 25.000 hectáreas en La Guajira, en predios que hacen parte de la mina del Cerrejón y que conectan con los bosques secos tropicales de la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta. 

“Los hemos avistado desde 2016, algo que no ocurría desde 1976, diez años antes de que la minería existiera en el departamento. La presencia de jaguares demuestra un buen estado y salud de los bosques que han sido reforestados por la compañía con la siembra de millones de árboles de especies nativas de la región”, dijo la empresa.

Uno de los siete jaguares captados por las cámaras trampa en Cerrejón. Foto: Cerrejón.

Según Luis Madriñán, superintendente de rehabilitación de tierras y biodiversidad del Cerrejón, el jaguar estaba casi extinto en el valle del río Ranchería. “Gracias a los cuidados que se han llevado a cabo en la empresa con los procesos de rehabilitación de tierras y de compensaciones ambientales que buscan conectar ecosistemas estratégicos de la región, el jaguar regresó desde 2016. Estos animales son guardianes de los cuerpos de agua y protectores de los bosques que han regresado para quedarse”.

El jaguar, que solo es superado en tamaño por el tigre y el león, es considerado una especie sombrilla, es decir que su presencia indica ecosistemas bien conservados y múltiples y abundantes presas para sobrevivir. 

Luz de esperanza

Un reciente estudio de monitoreo de WWF en el corredor Napo-Putumayo, que comunica selvas entre Colombia, Perú y Ecuador, arrojó que en el área podrían habitar más de 2.000 jaguares.

Así lo revelaron las más de 64.700 fotos captadas por las 129 cámaras trampa instaladas en tres áreas del corredor, en una cobertura de 540 kilómetros cuadrados. “Aparecieron en promedio 1,5 jaguares por cada 100 kilómetros cuadrados”, dijo WWF.

Los jaguares escogen sitios alejados para cazar, como los arroyos de los ríos. Foto: cortesía ISA.  

Es la primera vez que Colombia, Ecuador y Perú se unen para trabajar alrededor del monitoreo y conocimiento del jaguar. Es un nuevo proceso de conservación transfronteriza para proteger las poblaciones de este gran felino y la biodiversidad asociada”, dijo Joaquín Carrizosa, coordinador Amazonia de WWF en Colombia.

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Casi 90 por ciento de la población del jaguar en toda América Latina está en la cuenca del Amazonas, por lo cual es considerado como un protector y símbolo de poder para muchos pueblos indígenas.

Felino en cinta

Las productoras Canoa Films y Ruge Films decidieron realizar una película en honor a este felino y sus principales amenazas: Jaguar, voz de un territorio, la cual será presentada hoy, Día Internacional de este mamífero, en Bogotá.

El documental, que duró 10 años en proceso de investigación, revela imágenes de las montañas, selvas y llanuras en Colombia donde el animal ha tenido una relación directa con el hombre, al igual que cantos, mitos y tradiciones culturales que narran la historia de la relación hombre-jaguar.

La película busca que los colombianos conozcan esta especie emblemática y ayuden a conservarllo. Foto: Pixabay.

La Sierra Nevada de Santa Marta, Antioquia, los Llanos Orientales y la Amazonia hacen parte de la ruta del jaguar en esta película, que también cuenta con testimonios de indígenas y baquianos. Denuncia la triste realidad de los ejemplares que aún sobreviven y las amenazas que enfrenta esta especie, como la deforestación, caza, minería, industria y ganadería.