En agosto de 2019, varios habitantes de una zona rural de Leticia se encontraron con una imagen dolorosa. Una anaconda adulta, con quemaduras en su cuerpo y laceraciones en su hocico, serpenteaba lentamente tratando de buscar algún humedal para sanar sus heridas.

Los bosques amazónicos cercanos a su hogar, el imponente y majestuoso río Amazonas, habían sido víctimas de los incendios forestales. El reptil de 4,6 metros de largo, asustado por el fuego, decidió huir del lugar, una escapada en la que recibió los impactos de las llamas. 

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Una llamada de la comunidad a la Policía Nacional le salvó la vida. La anaconda fue trasladada al centro de atención y valoración de fauna silvestre de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia), ubicado en la Fundación Ikozoa, en el kilómetro 18 del río Amazonas, en Leticia.

La anaconda de 4,6 metros de largo regresó a su hogar: el río Amazonas. Foto: Corpoamazonia.

“La anaconda estaba bastante lastimada por las quemas. Cuando hay incendios, los reptiles tratan de buscar sitios más frescos para no recibir los impactos. Luego de valorarla, quedamos sorprendidos al descubrir que estaba preñada”, dijo Luis Fernando Cueva, director territorial de Corpoamazonia en el departamento del Amazonas.

En Ikozoa, la anaconda sanó sus heridas y dio a luz 10 crías, que fueron cuidadas por veterinarios, zootecnistas y cuidadores de Corpoamazonia. “Cuando las crías alcanzaron un tamaño superior al metro de largo, decidimos que era hora de liberarlas en su hábitat natural junto a su madre, el río Amazonas, de donde nunca debieron salir”, precisó Cueva.

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La familia de anacondas fue liberada en un sitio estratégico del río Amazonas en Leticia, un área húmeda y repleta de bosque tropical. La jornada fue realizada por funcionarios de Corpoamazonia, la Fundación Ikozoa y el comando de guardacostas del Amazonas de la Armada Nacional.

Las crías de la anaconda conocieron por primera vez su hábitat natural: el río Amazonas. Foto: Corpoamazonia.

La anaconda verde o común (Eunectes murinus) es la serpiente más grande del mundo, con tamaños que pueden alcanzar los 12 metros de largo y 30 centímetros de diámetro. Solo habita en los terrenos boscosos y ríos del trópico de Sudamérica y llega a pesar hasta 200 kilos.

No es venenosa. Es un animal carnívoro que se alimenta de mamíferos grandes, peces, ranas, pájaros y otros reptiles acuáticos. Para cazar a las presas de gran tamaño, la anaconda las asfixia enroscándose en sus cuerpos hasta que mueren. 

Regreso a la libertad

Las anacondas no fueron los únicos animales silvestres que regresaron a su hábitat natural. Seis iguanas, ocho tortugas cupiso, seis tortugas taricaya, una babilla y un mono saimiri o ardilla, volvieron a la libertad en el denso bosque amazónico.

Una babilla recuperada por un pescador, también regresó al río Amazonas. Foto: Corpoamazonia.

En total liberamos a 33 animales silvestres, representantes de nuestra biodiversidad que lamentablemente son traficados para convertirse en mascotas. Esta actividad significa una luz de esperanza ante la difícil situación y el crecimiento de contagios de la pandemia del covid-19 en Amazonas”, apuntó Cueva.

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Las 14 tortugas cupiso y taricaya fueron decomisadas este año en el hotel Decameron de Leticia. Según Cueva, la entidad llevaba más de dos años tratando de recuperar a estos reptiles, un encierro que les causó malformaciones en la caparazón.

Las tortugas fueron decomisadas en el hotel Decameron en Leticia. Foto: Corpoamazonia.

Las iguanas fueron reportadas por la ciudadanía cerca de las viviendas y la babilla la entregó un pescador de la zona. “Este año, además de estos 33 animales silvestres, logramos liberar a más de 2.100 tortugas matamata, decomisadas en el aeropuerto de Leticia hace varios años. Hoy habitan en los cuerpos de agua de la Orinoquia, lugar en donde son capturadas para luego venderlas en Perú”, anotó Cueva.

Al mes, Corpoamazonia atiende en promedio cinco casos de entregas o decomisos de animales silvestres en Leticia. “Nos llegan varias guacamayas con las alas cortadas y tortugas como las matamata, la especie más traficada en Leticia”.

Los habitantes de Leticia encuentran frecuentemente iguanas por sus viviendas. Foto: Corpoamazonia.

Según la corporación, la liberación de estos animales se llevó a cabo bajo estrictas medidas de protección para evitar posibles contagios por coronavirus, que en el departamento del Amazonas ya suman 871 personas afectadas.

“La gestión ambiental de Corpoamazonia continúa garantizando los servicios y la protección de toda manifestación de vida, en este territorio, que hoy más que nunca nos necesita. Todos somos Amazonia”, dijo el director territorial de la entidad.

Zonas aledañas al río Amazonas son en nuevo hogar de 33 animales silvestres. Foto: Corpoamazonia.