No ha entrado de lleno la temporada seca en varias regiones del país y ya los bosques de zonas como la Amazonia y la Orinoquía comienzan a ser víctimas de las mafias de la motosierra. Ni la lluvia ha logrado evitar el accionar de los acaparadores ilegales de tierra. 

Las imágenes captadas en los sobrevuelos realizados por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) entre noviembre y diciembre en varios parques nacionales naturales dejan en evidencia la magnitud del problema. Enormes parches de árboles talados se observan en los territorios estatales. Cicatrices que dan paso a la expansión ganadera o agrícola, o a la siembra de cultivos ilícitos.

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Ante este panorama, varios voceros de la Gran Alianza contra la Deforestación hicieron un llamado de alerta para que las autoridades competentes impidan el avance deforestador que tradicionalmente incrementa en temporada seca con las quemas e incendios provocados. 

Estos sobrevuelos hacen parte de un monitoreo particular que se realiza regularmente. Para este, el segundo año consecutivo, ya se puede advertir que durante la época de sequía la deforestación se da con una mayor intensidad. De ahí la alerta: pese a que el invierno no ha parado, ya se iniciaron las tumbas".

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La Alianza, de la cual hacen parte más de cien entidades públicas y organizaciones privadas de Colombia y el exterior, hace un llamado de alerta sobre lo que viene ocurriendo en los parques nacionales y reservas naturales como Tinigua, el nororiente de la Serranía de la Macarena, la zona suroeste de los Llanos del Yarí, la zona rural de los municipios de Calamar y Miraflores (Guaviare), así como en la Reserva Nacional Natural Nukak. 


El Parque Tinigua es uno de los que registra el mayor impacto por cuenta de la Deforestación. La imagen corresponde al 17 de diciembre de 2019. Foto: FCDS. 

La Alianza también hizo un llamado por el aumento de ese flagelo en dominios de los resguardos indígenas de la Cuenca Media del Río Inírida y el Río Papunaua y el Nukak- Makú. Diversas organizaciones han alertado por la pérdida de la conexión natural de la Serranía de Chiribiquete con el Parque La Paya, al occidente, y reserva natural Nukak, al oriente, pero en especial con la Serranía de la Macarena, al norte. También, sobre la vulnerabilidad de zonas como el Bajo Caguán donde aún se conservan sitios estratégicos para la deforestación.

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Así luce actualmente el suroeste de las sabanas del Yarí. Foto: FCDS. 

Cabe aclarar que se debe diferenciar entre las labores que adelantan los campesinos que se dedican a la forestería comunitaria y que talan entre 2 y 2,5 hectáreas, aproximadamente y las talas desaforadas de los grandes acaparadores están que afectan el esfuerzo de los labriegos legales. De acuerdo con expertos, en una temporada estas motosierras bien pueden abrir o conectar lotes de más de 500 hectáreas

 
Los resguardos indígenas situados en la Reserva Nacional Natural Nukak se están viendo amenazados por el acaparamiento de tierra ilegal para ganadería y cultivos. Foto: FCDS.

El Gobierno nacional debe llegar a la meta de cero deforestación en los parques nacionales naturales de aquí al 2022. Sobre el particular, Manuel Rodríguez, exministro de Medioambiente, señaló que sí cree que el Gobierno puede alcanzar ese objetivo. "Yo creo que es un compromiso honesto, además si no somos capaces de lograr parar la deforestación en nuestros parques, no estamos en nada", resaltó. 

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El exfuncionario sostuvo que al haber sido esa una iniciativa que salió de las entrañas del proyecto Parque Cómo Vamos en junio de este año, están dispuestos a colaborar en todo lo que sea necesario y esté a su alcance. 

"Creo que es lograble, pero se requiere de una acción coordinada entre la fuerza pública y otras entidades, ya que Parques Nacionales Naturales no tiene la capacidad operativa para lograrlo solo", puntualizó.