La deforestación, fenómeno catalogado como una de las principales problemáticas ambientales a nivel mundial, tiene una nueva víctima en Colombia: los bosques húmedos tropicales del Catatumbo, territorio nortesantandereano conformado por árboles nativos como cedro, ceiba, abarco, perrillo y lechero, los cuales le brindan alimento y refugio a animales como el oso de anteojos, el paujil moquiamarillo y la cotorra cariamarilla.

Según el más reciente informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el principal núcleo de deforestación en el país durante los meses de julio y septiembre de este año estuvo ubicado en Tibú y Sardinata, dos municipios del Catatumbo, en inmediaciones del Parque Nacional Natural Catatumbo Barí. 

Los bosques ubicados a las orillas de los ríos Catatumbo y Tibú, al igual que los ecosistemas de los resguardos indígenas Motilón-Barí y Gabarra-Catalaura, se vieron parcialmente afectados por la motosierra en el tercer trimestre de 2019, poniendo en jaque a árboles con más de 45 metros de altura y ramas cubiertas por orquídeas, bromelias, bejucos, musgos y heliconias que alcanzan a extenderse hasta 60 metros. 

Los cultivos de coca impulsados por los grupos armados y la ampliación de la frontera agropecuaria tienen en jaque a los bosques del Catatumbo. Foto: Ejército Nacional. 

El Ideam informó que la fuerte dinámica de deforestación presentada en el Catatumbo está asociada principalmente a los grupos armados ilegales que hacen presencia en la zona, los cuales promueven actividades ilícitas que afectan los bosques. “Este factor y el costo de oportunidad de los cultivos de uso ilícito frente a otras actividades, continúa fomentando el establecimiento y la expansión de la coca en la región”, cita el reporte. 

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Otros factores que juegan en contra de los bosques del Catatumbo son la ampliación de la frontera agropecuaria y la extracción ilícita de madera con fines productivos, tanto para establecer cultivos como para la infraestructura de las minas de extracción de carbón, las cuales abundan por la zona.

Sin embargo, el ecocidio boscoso del Catatumbo se ha mantenido constante en lo corrido de este año. En los otros dos informes de alertas tempranas de deforestación del Ideam de 2019, es decir del primero y segundo trimestre, esta región de Norte de Santander fue catalogada como la más crítica.

Durante todo este año, el municipio de Tibú ha sido catalogado como el prinicipal núcleo de deforestación a nivel nacional. Foto: Ejército Nacional.

Entre enero y marzo, el mayor núcleo de deforestación estuvo en los municipios de Tibú, Convención y Teorama, un panorama que se repitió de abril a junio. La coca, los grupos armados, la sobrecarga agropecuaria y la tala indiscriminada, también figuraron como los principales motores de la deforestación.

En resumidas cuentas, según los tres reportes publicados a la fecha por el Ideam, este año la deforestación ha estado encapsulada en las tierras del Catatumbo, una zona que limita con Venezuela y que a su vez ha sido catalogada como uno de los mayores epicentros del ELN y de los tentáculos del narcotráfico.

Putumayo, el lunar en la Amazonia

En el tercer trimestre de este año, el Ideam identificó siete principales núcleos de deforestación en el país, ubicados en terrenos de Norte de Santander, Putumayo, Bolívar, Antioquia, Boyacá y Santander.

Después del Catatumbo, catalogado como el mayor núcleo de pérdida de bosque, el segundo y tercer núcleo estuvieron en territorios amazónicos del Putumayo: el primero en el sur del departamento, cerca a la frontera con Ecuador y en inmediaciones de los municipios de Orito, Villagarzón y Valle de Guamuez. 

El Ideam identificó siete núcleos de deforestación durante el tercer trimestre de este año. Norte de Santander y Putumayo, los más críticos. Mapa: Ideam. 

“La deforestación en este núcleo afectó los bosques de los resguardos indígenas Aguablanca, La Italia, Las Vegas, Playa Larga y El Espingo. En la zona predomina la coca, al igual que los pastizales para ganadería extensiva y acaparamiento de tierras. Por estar cerca a la frontera con Ecuador, se facilita el accionar de las economías ilícitas”, informó el Instituto.

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El otro núcleo del Putumayo fue Puerto Asís, cerca al límite con el departamento del Caquetá y en terrenos de los resguardos Villa Catalina de Puerto Rosario, la Aguadita y Jerusalén. Según el Ideam, la expansión de cultivos de coca, especialmente sobre el curso del río Piñuña Blanco, es la principal causa de deforestación. “La actividad es dinamizada por el mal estado o inexistencia de vías, que lleva a los agentes a priorizar los cultivos de coca sobre los lícitos”. 

Entre julio y septiembre de este año, Putumayo albergó dos de los principales núcleos de deforestación en el país. Foto: Ejército Nacional.

La víctima costeña

Al igual que Putumayo, el departamento de Bolívar albergó dos núcleos de deforestación entre julio y septiembre de este año; fue el único territorio de la región Caribe que registró una pérdida significativa de bosque.

El cuarto núcleo en el territorio nacional se presentó en los municipios de San Martín de Loba y Altos del Rosario, en inmediaciones de las quebradas Mejía y Barzo Papaya. La expansión de la frontera agropecuaria, los pastizales para el sostenimiento de ganado, los cultivos agroindustriales como la palma y las actividades mineras de pequeña escala, diezman cada vez más los bosques secos tropicales.

Los bosques de las zonas montañosas de Bolívar están a la deriva de las mafias deforestadoras y los grupos armados. Foto: PNUD. 

Los Montes de María vuelven a figurar entre las principales víctimas de la deforestación, título que ostentó en el primer trimestre de 2019. El Ideam identificó una alta concentración de áreas deforestadas en los municipios de San Jacinto y San Juan Nepomuceno. 

“La reconfiguración de las dinámicas demográficas debida al conflicto armado ha generado una expansión de la frontera agropecuaria sobre los relictos de bosque seco”, indicó la entidad. Los Montes también padecen por malas prácticas ganaderas y extracción ilegal de madera para uso local.

Dos nuevas zonas

Antioquia, Boyacá y Santander no habían figurado en los reportes de deforestación de los dos primeros trimestres de este año. Sin embargo, entre julio y septiembre fueron considerados por el Ideam como núcleos por pérdida de bosque.

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En Antioquia, el Instituto halló un foco de deforestación en el municipio de Remedios, además de numerosas alertas por tala en cercanías al río Cimitarra en Yondó. La extracción ilegal de oro, la cual se ha extendido recientemente en la zona sur de la Serranía de San Lucas, y la coca fomentada y bajo el control de grupos armados ilegales, son los principales enemigos de los bosques de esta parte del país.

 La minería ilegal de oro es uno de los principales motores de la deforestación en Colombia. Foto: Ejército Nacional.

El Parque Natural Regional Serranía de las Quinchas, en terruños de los municipios de Bolívar y Otanche, fue el núcleo de deforestación identificado en Boyacá y Santander. La extracción ilícita de madera y la expansión de la frontera agropecuaria figuran entre las mayores actividades que amenazan los bosques naturales de este área protegida.

“Además de los siete núcleos con mayores es importante mencionar otras zonas afectadas por deforestación que requieren atención para los próximos trimestres: los municipios de Yolombó en Antioquia, y El Charco y Policarpa en Nariño”, apuntó el Ideam.

Respiro amazónico

La región que más albergó alertas tempranas por deforestación durante el tercer trimestre de este año fue la Andina (46,6 por ciento), seguida por la Amazonia (30,9 por ciento) y la Caribe (17,8 por ciento).

Entre tanto, el ranking departamental estuvo liderado por  por Norte de Santander, Putumayo, Bolívar, Antioquia y Caquetá; y el municipal por Tibú, Puerto Asís, Sardinata, Orito, Puerto Guzmán, Villagarzón, Puerto Caicedo y San Jacinto.

Así se comportó la deforestación durante el tercer trimestre de este año. Fuente: Ideam.

Los Parques Nacionales Naturales más afectados fueron Catatumbo-Barí, Tinigua, Sierra de La Macarena, La Paya y Sierra Nevada de Santa Marta.

El ministro de Ambiente Ricardo Lozano resaltó la disminución de las alertas tempranas presentada en la Amazonia entre los terceros trimestres de 2019 y 2018, al pasar de concentrar 43,1 por ciento al 30,9 por ciento.

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Las alertas en la Amazonia disminuyeron un 12 por ciento al comparar ambos períodos. Son resultados contundentes que indican que vamos por buen camino. Sin embargo, seguiremos redoblando los esfuerzos en la lucha contra la deforestación, la cual es una de las máximas prioridades nacionales”, afirmó Lozano.

La Amazonia colombiana padece sus peores momentos por la deforestación durante los últimos y primeros meses de cada año. Foto: Ejército Nacional.

El ministro indicó que entre julio y septiembre de 2018 se habían identificado núcleos de pérdida de bosques en Guaviare y Meta, “los cuales no se registraron para este trimestre. Esto es un indicio de la desaceleración en el ritmo de deforestación en este sector de la Amazonia”.

Sin embargo, tradicionalmente los periodos más críticos por deforestación en la Amazonia son durante los últimos y primeros meses de cada año, fechas que coinciden con la época de sequía.

Incendio registrado en San José de Guaviare durante los primeros meses de este año. Foto: Cuerpo de Bomberos de Guaviare.

Lozano indicó que la temporada seca en la Amazonia inició en noviembre, “y puede ser aprovechada para el tráfico ilegal de especies y la apropiación ilegal de estos valiosos territorios que son patrimonio de la nación. Las principales causas de la deforestación continúan siendo las malas prácticas de ganadería extensiva, cultivos ilícitos, tala ilegal y quema provocada de grandes extensiones de bosques para la apropiación o  acaparamiento ilegal de las tierras”.

Según el Sistema de Información Ambiental Territorial del Instituto Sinchi, en noviembre se han registrado 408 fuegos activos en la Amazonia colombiana, su mayoría en departamentos como Vichada, Meta, Caquetá y Putumayo.