El ‘Patrón Mono‘ ha venido cambiando de color. El ocre oscuro que caracterizaba sus aguas poco a poco ha venido desapareciendo. Una planta invasora es la causante: el buchón. 

Esta especie acuática se ha extendiendo por el espejo del agua del río Cauca y abarca cerca de ocho kilómetros y medio. "Es una distancia que en Bucaramanga equivale al trayecto entre el centro de la ciudad y el Club Campestre o en Bogotá de la Torre Colpatria al Seminario Mayor de la calle 93", indicó Néstor Humberto Martínez, fiscal general de la Nación en la rueda de prensa en la que dio a conocer las medidas sugeridas frente al posible daño ambiental que Hidroituango le está generando al río Cauca. 

Según el fiscal desde el instante en que se cerró la casa de máquinas y se llenó la represa, el río sale únicamente por el vertedero, dejando pasar la zona superficial del agua, que se encuentra sin sedimento. Los peritos de la Fiscalía informaron que la presa ha generado un efecto llamado “colador” debido a que los recursos biológicos que trae el río desde su nacimiento, se estancan en Hidroituango y no pasan río abajo. 

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"Estrictamente lo que está pasando es por la presa, que actúa como una planta de sedimentación, al punto que 55 kilómetros arriba de la zona de presa se presenta tal grado de excesos de nutrientes en el agua estancada, que se produce eutrofización, por lo que empieza a crecer el buchón y a multiplicarse", señaló Martínez en la reunión con los medios. 

El fiscal aseguró que al río los campesinos ahora lo llaman “El Zarco”, porque su color ha cambiado después de la presa, de donde sale sin nutrientes. 

La Fiscalía, que hace unos días solicitó la implementación de un paquete de medidas de protección para frenar el daño ambiental, social y económico a las comunidades aledañas al proyecto, le pidió al juez penal de garantías que le ordene a EPM desarrollar un plan de choque inmediato para la limpieza y recolección del buchón de agua, al igual que adelantar un plan de manejo ambiental continuo y eficiente para prevenir nueva sobrepoblación y crecimiento desproporcionado de esta planta. 

Las razones de la alarma 

A lo largo de 8.5 kilómetros ya se extiende el buchón en el río Cauca. Foto: Fiscalía.

El buchón es considerado como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, según el listado elaborado por el Grupo Especialista de Especies Invasoras (GEEI), perteneciente a la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

Su rápida proliferación ocasiona la pérdida de oxígeno en los cuerpos de agua y, en consecuencia, la muerte de los peces y demás especies acuáticas que viven en los afluentes. 

"Crece a ritmo muy rápido, tapa los espejos de agua y los colmata totalmente. Al impedir que la luz entre al agua, el  oxígeno que hay allí se acaba y la vida acuática sucumbe", indicó Emmanuel Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, quien explicó que existen varias especies de buchones  y que se diferencian, esencialemente, por sus tamaños.

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"En Bogotá hemos identificado dos, pero el que más estragos ha ocasionado a los humedales es el también conocido como Lirio de agua o Eisornia Crasipeso (Eichhornia crassipes). Esta planta, originaria de la cuenca amazónica, al ser exótica no está habituada a ecosistemas como el de nosotros, por lo que empieza a competir con las otras especies existentes y termina afectando la flora nativa, pues no se genera un proceso que se llama eutrofización, el cual impide la fotosíntesis", apuntó. 

Escobar informó que esta especie invasora se alimenta de los nutrientes del agua y si existe un exceso de los mismos por cuenta de vertimientos contaminantes, crece mucho más rápido. "En ecosistemas como los humedales no existe un pez que se coma el buchón, es decir, un depredador natural. A Bogotá esta planta fue traída para absorver los metales pesados disueltos en el agua como el mercurio y el plomo, pues esta especie tiene esa propiedad. Sin embargo, no se percataron de su alto potencial invasivo", dijo.   

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Para contrarrestar este fenómeno -dijo Escobar- que se habían tardado cerca de 7 y 8 años, y tenido que invertir grandes sumas de dinero. "Para acabar con este problema en los humedales de Córdoba y La Conejera se tuvo que hacer una restauración hidro-ecológica, que abarcó el drenaje de los humedales, es decir, secacarlos primero, luego entrar con maquinaria pesada a recuperar su vaso hidráulico y, posteriormente, permitir de nuevo su llenado", explicó. 

El director agregó que para garantizar la sostenibilidad del ecosistema se debe, además, asegurar caudales de agua limpia, controlar los vertimientos y realizar mantemimiento constante. 

Manuel Vargas, ingeniero sanitario y ambiental, afirmó que la proliferación del buchón afecta la vida de los organismos piscícolas y vegetativos, porque bloquean la luz solar e impiden el desarrollo de organismos no vegetales, además advirtió un incremento progresivo de materia orgánica.

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"Al presentarse una abundancia de plantas se genera, durante su proceso de descomposición, unos compuestos de azufre que pueden llegar a incidir en los equipos de la central hidroeléctrica", aseveró el profesional. 

El experto indicó también, que el buchón podría llegar a incidir en la navegabilidad del río, la pesca y la minería de oro por cuenta de la descomposición del agua que, a su vez, puede generar malos olores. 

En la audiencia, que se llevará a cabo el próximo 6 de mayo, se determinará quién y cómo serán adoptadas las medidas de carácter cautelar y preventivo.