La multinacional árabe Minesa no podrá, por ahora, adelantar trabajos en el proyecto Soto Norte de explotación subterránea de minerales auroargentíferos, ubicado en inmediaciones al páramo de Santurbán, en los municipios de California y Suratá, Santander. 

La Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, así lo determinó en un concepto técnico que le envió a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, en el que señala que no otorga los permisos a esa compañía en vista de que no tiene un correcto uso y aprovechamiento de los recursos naturales, tras haber analizado el estudio de impacto ambiental presentado por la empresa. 

En el documento entregado, la CDMB establece que "una vez inicie la operación del proyecto, el flujo base de algunas corrientes hídricas presentarán disminución, que aunado a la calificación de media vulnerabilidad por abastecimiento de agua, deben ser razones suficientes para que la concesión de aguas al proyecto no sea otorgado, hasta tanto no se tenga claridad sobre la oferta".

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Frente a la estimación de la emisión atmosférica producto de la detonación de los explosivos en las labores de explotación subterránea, dice la corporación que Minesa no aportó información al respecto, razón por la cual asegura que "se crea un escenario de incertidumbre sobre cuáles son los contaminantes atmosféricos que se van a generar por la utilización de explosivos para las labores propias de remoción y extracción de los cuerpos mineralizados de gran valor económico". 


Ambientalistas aseguran que el proyecto minero Soto Norte podría generar afectaciones en las fuentes hídricas del Páramo de Santurbán. Foto: archivo/Semana. 

La CDMB también señala en su informe que para el proyecto Soto Norte se requerirán seis puntos de vertimiento de aguas residuales domésticas y no domésticas, pero no se especificó las respectivas memorias de cálculo y planos para los diferentes caudales que deben contar con diseños específicos.

"La infiltración de agua subterránea que se recolecta durante la construcción de los túneles gemelos será canalizada y conducida a una piscina de sedimentación como único tratamiento,  para luego ser vertida en el río Suratá, sin considerar que las características del agua tienden a cambiar generando drenajes ácidos por contacto con los estériles, por tanto, la información aportada no determina los tratamientos necesarios que garanticen el cumplimiento de la norma", destaca el informe. 

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La autoridad ambiental indica, además, que no se especificó por parte de la compañía el tipo de infraestructura asociada que se requiere para el manejo y disposición de lodos. Tampoco hay claridad sobre el tratamiento de las aguas residuales afluentes de la mina subterránea y del depósito de relaves secos, en el marco de garantizar que las mismas se encuentren químicamente controladas en la fase de cierre y post cierre. 

La Corporación destaca, a su vez, que el estudio de impacto ambiental "no permite identificar la conectividad hidrogeológica del páramo de Santurbán" y frente a la ocupación del cauce resalta que no es viable el otorgamiento de los permisos para los 64 puntos solicitados porque no existe un soporte técnico ni de memorias.

En el documento de 24 páginas presentando ante la Anla, se advierten estas y otras inconsistencias que dieron pie a negar los permisos requeridos por la empresa, entre los que se encontraban el de concesión de aguas y aprovechamiento forestal. Este último por cuenta de que -según la Corporación- se observa que no se realizó la evaluación de los componentes flora, fauna, animales descomponedores, insectos y tampoco se llevó a cabo un análisis del microclima. Así las cosas, para la CDMB no es viable ambientalmente conceder dicho permiso, en virtud a que no existe ninguna medida de mitigación o compensación para resarcir el daño causado a los bosques. 

“Nosotros revisamos cada uno de los permisos y con la información que en este momento tiene el proyecto no hay viabilidad”, comenta Martín Camilo Carvajal, gerente de la CDMB, quien señaló que el informe entregado hace referencia específicamente a concesiones aguas, permisos de vertimiento, ocupaciones de caudal, permiso de emisiones atmosféricas y aprovechamiento forestal.


En varios muncipios de Santander la gente ha salido a marchar para solicitar al Gobierno que no permita la realización del proyecto Soto Norte. Así fue la última manifestación que se produjo en Bucaramanga. Foto: Pastor Virviescas @pvirviescasg


Sobre el particular, Mauricio Cuesta, vicepresidente de Asuntos Legales y Corporativos de Minesa, sostuvo que la compañía aún no ha sido notificada sobre este documento.  

“Aunque no hemos sido notificados acerca de este avance, la evaluación hace parte de la revisión que se debe hacer en el proceso de licenciamiento. Es importante mencionar que el estudio presentado cumple con lo establecido en los términos de referencia y cuenta con la información necesaria para su evaluación, sin embargo,  como se ya se mencionó, el proceso mismo brinda la oportunidad de allegar la información pertinente y adicional que consideren las autoridades competentes para que puedan hacer una evaluación completa del proyecto”, apunta Cuesta en una entrevista en la W Radio. 

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La compañía proyecta iniciar su etapa productiva (explotación) en el año 2021 del proyecto Soto Norte, que se estima tendrá una vida útil de 20 años. Durante este periodo se realizará la extracción de minerales sin refinar que contienen oro y cobre. La empresa ha sido enfática en que para este proceso no se usará cianuro ni mercurio en la operación.