* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.

En las más de 580.000 hectáreas que conforman la cuenca del río Bogotá hacen presencia cerca de 90 humedales, lagunas y embalses, emporios acuáticos que en la época prehispánica fueron epicentros de rituales sagrados y pagamentos de los muiscas como símbolo de agradecimiento a dioses como Chiminigagua y Bachué.

En estos cuerpos de agua habitan por lo menos 55 especies de anfibios, listado en el que sobresale una rana que presenta una gran variación en su coloración: algunas son de color marrón y otras presentan manchas verdosas con líneas oscuras con amarillo o azul en las extremidades posteriores. Sólo los machos y los juveniles están totalmente pintados de verde.

Se trata de la rana sabanera (Dendropsophus molitor), una especie que en el planeta sólo habita en Colombia, específicamente en los sitios hídricos de la cordillera de los Andes. Los 15 humedales declarados en Bogotá, a pesar de su evidente reducción en los últimos 70 años, son algunos de sus mayores refugios.

La rana sabanera es una de las especies que sólo hace presencia en Colombia. Foto: Parque Jaime Duque.

Según la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), cuando es adulta esta rana puede alcanzar un tamaño entre los 2,9 y siete centímetros. “Las hembras son más grandes que los machos. Las ranas de la sabana de Bogotá y sitios más bajos suelen ser un poco pequeñas, mientras que las que habitan en ecosistemas altos, como páramos, son de mayor dimensión”.

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 Las hembras depositan entre 300 y 1.600 huevos aproximadamente en cuerpos de agua lentos, poco profundos, rodeados de pasto y arbustos. “Este proceso se da principalmente en dos periodos: en abril y entre los meses de octubre y diciembre”, dijo la SDA.

 Esta rana presenta varias coloraciones, dependiendo del sexo y edad. Foto: Darwin Ortega. 

Este anfibio de ojos pequeños cuenta con varias peculiaridades físicas, como membranas en sus pies, la mandíbula superior es ligeramente mayor a la inferior, tímpanos prominentes y piel lisa en el dorso y granular en la región central.

La rana sabanera es de hábitos nocturnos y regula su temperatura a partir de procesos de radiación solar, por lo que en el día realiza técnicas de termorregulación y en las noches inicia su actividad vocal”, manifestó la entidad ambiental.

Los humedales de la cuenca del río Bogotá son los principales hogares de la rana sabanera. Fotos: Darwin Ortega. 

Se alimenta de insectos pequeños e invertebrados y es fuente alimenticia de peces, aves, reptiles y mamíferos. A pesar de su belleza colorida y la estampa de especie endémica de Colombia, está amenazada por varios factores.

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Dentro de sus principales amenazas se encuentra la introducción de la rana toro en Cundinamarca y Boyacá, pues a futuro competirán en el mismo hábitat. A esto se suman infecciones por hongos y la contaminación de los humedales”, informó la SDA.

La Secretaría de Ambiente sensibiliza a la ciudadanía sobre la magia de la biodiversidad en la ciudad. Imagen: SDA. 

Carolina Urrutia, secretaria de Ambiente, indicó que la fauna silvestre se hace su espacio en medio de los diferentes ecosistemas que hay en la ciudad, como es el caso de la rana sabanera. “En caso de encontrarse alguna de estas ranas, el llamado es la observarla a la distancia. Este anfibio no representa riesgo o amenaza”.

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La Fundación Humedales Bogotá ha registrado a la rana sabanera en los humedales El Salitre y La Conejera, “aunque se han reportado registros en casi todos los humedales de la ciudad".

Según la organización ambiental, durante las noches es fácil escuchar los cantos en varios sectores de Santa María del Lago. "Este anfibio puede saltar por el suelo, subir a los árboles, piedras y construcciones”.

La ciudadanía ha reportado a esta rana en todos los humedales de Bogotá. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Refugio en Tocancipá

Otro hogar de la rana sabanera son las zonas de humedales restauradas en el Ecoparque Sabana del Parque Jaime Duque, ubicado en el municipio de Tocancipá, donde los expertos quedan maravillados con los cantos nocturnos y la presencia entre la vegetación nativa.

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"En 2016 registramos una que otra rana sabanera en los humedales que estábamos restaurando, todas deshidratadas porque no contaban con agua ni árboles para buscar alimento. Esta especie es arborícola y no sólo hace presencia en los cuerpos de agua. El sonido que hacen estos anfibios en la noche era muy tenue”, dijo Darwin Ortega, director del Ecoparque Sabana.

La rana sabanera volvió a las zonas de humedales de Tocancipá. Foto: Yerson Cruz.

Con la transformación de las 70 hectáreas del Ecoparque, obra basada en una reconformación hidrogeomorfológica consistente en cambios en la topografía y profundidad del cuerpo de agua, intervenciones en los bordes con pendientes suaves, construcción de islas y siembra de vegetación, la rana sabanera ahora abunda.

Las hemos registrado tanto en los humedales Arrieros y Jaime Duque como en las ramas de los árboles nativos que sembramos en el Ecoparque, ecosistemas que les brindan refugio y alimento. Con el paso del tiempo, las ranas sabaneras avistadas son de mayor tamaño y de colores más llamativos”, apuntó Ortega.

Para el experto, la presencia de la rana sabanera confirma que la restauración de los humedales es exitosa. "A la que no hemos visto es a la rana campanita, una especie típica de los humedales de la sabana de Bogotá, mucho más pequeña que la sabanera y que hace un ruido similar al de una campana".

La rana sabanera es una de las especies insignia de la cuenca del río Bogotá. Foto: Parque Jaime Duque.