Ha generado revuelo la llegada a Colombia de micropartículas provenientes del desierto del Sahara, que podrían llegar a ser potencialmente dañinas para la salud humana

Sin embargo, desde la Secretaría de Ambiente de Bogotá se ha venido advirtiendo que este es un fenómeno natural y normal que ocurre habitualmente cada año y que está asociado al régimen de los vientos. Adicionalmente, informaron que no representa ningún riesgo para las ciudadanos, pese a que según la Organización Panamericana de la Salud (Paho) estas partículas contienen bacterias, virus, esporas, hierro, mercurio y pesticidas que recogen al pasar por zonas deforestadas de los países subsaharianos antes de llegar al continente americano. 

De hecho la Paho ha indicado que pueden ser potencialmente dañinas para la salud cuando se concentran y llegan a áreas pobladas.

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"Pueden ser dañinas si hay grandes concentraciones, pero acá no se registra este caso. No hay acumulación suficiente para generar alerta", dijo Óscar Ducuara, subdirector de calidad del aire, auditiva y visual de la Secretaría de Ambiente de Bogotá, quien señaló que el distrito viene efectuando un monitoreo constante de las partículas contaminantes del aire con las 13 estaciones con las que cuenta. 

"Nosotros venimos realizando los controles y hasta el momento ninguna de las estaciones nos registra condiciones desfavorables, por el contrario, lo máximo que nos muestran es que estamos en niveles moderados", dijo. 

Las partículas de polvo del desierto del Sahara contribuyen a que se pueda observar una bruma rojiza en los atardeceres de Bogotá y el país. Foto: Santiago Ramírez Baquero/Semana.com

El funcionario aseveró que en el caso en el que los niveles de concentración de esta clase de partículas llegara a incrementar y se mezclaran con otras existentes en las ciudades, provenientes por ejemplo de industrias y vehículos, constituyéndose en potencialmente peligrosos tras un fenómeno denominado inversión térmica, el Distrito estaría presto a activar los protocolos y planes de contingencia que permitieran salvaguardar la salud de los ciudadanos. 

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"No hay porque temer, este es un fenómeno global que ocurre normalmente. De hecho, entre junio y julio se podría llegar a registrar con mayor fuerza, según diálogos que hemos sostenido con los expertos del Ideam", recalcó Ducuara.

El subdirector de calidad del aire del Distrito afirmó que los efectos de este fenómeno se sienten con mayor intensidad en las zonas costeras y la Orinoquía. 

"Las partículas de polvo africano llegan a América por los vientos alisios. A Colombia arriban a través de la Orinoquía, dan una vuelta por el sur y llegan al centro del país, impulsados por fenómenos como El Niño en el que priman las altas temperaturas en el día y bajas temperaturas en las madrugadas", manifestó.  

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Ducuara afirmó que en ocasiones los contaminantes saturan la atmósfera porque no tienen cómo moverse y dispersarse. Sin embargo, explicó que la misma atmósfera tiene la capacidad de limpiarse sola. "Cuando hay inversión térmica se tarda un poco más porque el volumen de aire en donde se va a limpiar es pequeño, pero finalmente logra reponerse", puntualizó.  

La bruma rojiza que se puede observar por estos días en los atardeceres del país son consecuencia de más contaminantes atmosféricos, entre los que se encuentran las partículas de polvo africano

Las tormentas que se generan en el desierto del Sahara llegan hasta las costas del Océano Atlántico y de ahí las partículas se desplazan hasta la cuenca del Amazonas.