Ante la creciente cantidad de fotografías que se han visto de búhos y lechuzas en las redes sociales en los últimos días, surgieron algunas dudas respecto a estos animales, por ejemplo, si comenzaron a salir a las calles producto de la cuarentena y cuántos tipos de rapaces comparten los ecosistemas de la capital y la sabana.

La cuarentena bajó el nivel de contaminación visual y la densidad poblacional en las calles y el ruido. Sin duda, estos son factores que influyen de cierta manera para que estas especies sean más notorias.  Sin embargo, algunos especialistas aseguran que, unas más que otras, ya habitaban en estas zonas, solo que no eran observadas o sus registros eran bajos.

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“Pienso que más que estén apareciendo es que la gente ahora si se está dando cuenta que están ahí, se han tomado el tiempo de poder observarlos. Aunque sí hay que reconocer que sus poblaciones han bajado, así haya algunos adaptados a condiciones urbanas”, aseguró Fernando Castro, curador de aves del Parque Jaime Duque y parte del equipo del Ecoparque Sabana.

En Bogotá y la sabana habitan estas especies de búhos:

- Búho sabanero (Asio flammeus)
- Búho listado (Asio clamator)
- Búho negruzco (Asio stygius) y
- Búho currucutú (Megascops choliba)

 Además de la única especie de lechuza que se registra en el país, la lechuza de campanario (Tyto alba)

“Si ampliamos un poco ese rango geográfico e incluimos los cerros orientales y  las zonas del páramo de Sumapaz en el sur de Bogotá, podríamos encontrarnos un par de especies más de búhos, el mochuelo andino (Glaucidium jardinii) y el búho bandeado (Cicabba albitarsus)”,dijo Pedro Arturo Camargo, vicepresidente de la Asociación Bogotana de Ornitología (ABO).  

Cabe aclarar que no todas las especies de búhos son nocturnos y, algunos más que otros, tienen una mayor capacidad de adaptación a las zonas urbanas. Pero ¿qué debe hacer si llega a observar alguna de estas aves? A continuación le contamos cómo diferenciarlas y cuáles son sus amenazas.

Búho sabanero (Asio flammeus)

Los búhos sabaneros o campestres pueden llegar a medir entre 34 y 42 centímetros. Foto: Fernando Castro.

Es uno de los búhos que tiene hábitos diurnos. Puede verse al final de las horas de la tarde buscando alimento. Ubica sus presas mediante el sonido, aunque también usa su vista. Sus ojos tienen un contorno negro, y sus alas suelen ser cafe oscuro con manchas claras, mientras que su vientre es blanco. 

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Puede llegar a medir entre 34 y 42 centímetros y anidan directamente en el suelo. Se alimentan principalmente de ratones, musarañas y algunas aves pequeñas e insectos. “En Bogotá y la sabana eran comunes hace unos años en lugares abiertos como los humedales. Su población pareciera haber disminuido bastante, pero recientemente se han vuelto a observar y registrar. Es de las que se puede ver activos en el día”, afirmó Camargo.

El sabanero es una de las especies de búho que puede ser visto al finalizar la tarde. Foto: Fernando Castro.

Búho listado (Asio clamator)

Aunque está asociado a tierras más bajas, el búho listado se ha adaptado a Bogotá y la sabana. Foto: Fernando Castro.

“Es aparentemente de zonas más bajas, pero ha demostrado poder adaptarse a Bogotá y la sabana. Tiene plumas que parecen orejas, pero no lo son. Se puede ver en pastizales y bosques húmedos”, contó el curador de aves Castro.

Es de tamaño medio y mide entre 35 y 38 centímetros. Su pico es negro y su vientre blanco, pero las plumas de cabeza, alas y espaldas tienen rayas marrones y amarillas. Se alimenta de mamíferos pequeños, insectos y algunas aves.

El búho listado se alimenta de mamíferos pequeños, insectos y algunas aves. Foto: Fernando Castro.

Búho negruzco (Asio stygius)

El búho negruzco puede llegar a medir entre 38 a 46 centímetros y facilmente puede comerse una mirla. Foto: Pedro Arturo Camargo, vicepresidente de ABO

Puede llegar a medir entre 38 a 46 centímetros y su plumaje es negro. Es un búho estrictamente nocturno y puede observarse en zonas abiertas, húmedas y en predios rurales. Se alimenta de mamíferos y aves.

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Según, el vicepresidente de la ABO, Pedro Arturo Camargo, el negruzco “habita en árboles altos tipo eucaliptos o pinos, frondosos. Es de los tipos de búhos más grandes y fácilmente puede comerse una mirla o aves de tamaño similar. También tiene plumas en su cabeza que se pueden confundir con orejas, pero no lo son”.

Búho currucutú (Megascops choliba)

El búho currucutú es el de mayor distribución en el país. Foto: Fernando Castro.

“Es el de mayor distribución en el país, es de hábitos nocturnos y no es fácil encontrarlo en zonas urbanas, tal vez en humedales con buena vegetación y de pronto en el campus de la Universidad Nacional y áreas cercanas bien arboladas. Se alimenta de muchos insectos, aunque también, como los demás búhos, de reptiles, aves y roedores pequeños”, explicó Camargo.

Es un búho pequeño que puede llegar a medir 23 centímetros, sus ojos son amarillos y sus plumas son mayoritariamente grises aunque puede contar con algunas de tonalidades marrones y negras.

Lechuza de campanario (Tyto alba)

La lechuza de campanario suele anidar en los tejados. En el Parque Jaime Duque lo hacen en las torres del Taj Mahal. Foto: Fernando Castro.

Es un ave de tamaño mediano que puede medir entre 33 a 35 centímetros. Su plumaje generalmente es blanco aunque puede tener algunas partes color marrón claro. Cazan solo en la noche usando su gran vista y oído. 

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“Es importante decir que en Colombia solo hay una especie de lechuza reportada y se diferencia de los búhos principalmente por la forma de su cráneo y las disposición de sus plumas en la cara. Las lechuzas parece que tuvieran un corazón en su cara. Pueden anidar en campanarios de edificaciones o tejados y su presencia está asociada a lugares con muchos roedores de los que se alimenta”. dijo Fernando Castro, quien además agregó que en el Parque Jaime Duque tienen un programa de reproducción silvestre dentro del parque.

Los búhos no son brujas y otras maldiciones

Son varias las amenazas que los búhos y lechuzas deben enfrentar para asegurar su supervivencia. Pero tal vez, una de las más insólitas es que muchas personas en el país las asocian por sus cantos y su comportamiento nocturno con brujas o con creencias y agüeros que los relacionan con la muerte y con energías negativas. Por eso, ellas son cazadas o apedreadas.

“La gente les tira piedras, tumban árboles en donde se posan o les tapan los huecos de anidación para que los animales se vayan o no estén cerca. Esto es un problema a nivel cultural. Por su canto, el brillo de sus ojos y su vuelo en grandes terrenos, las personas los asocian con temas negativos y por eso son lastimados”, dijo Castro.

Además de este problema cultural, búhos y lechuzas sufren de otras amenazas. La fragmentación de su hábitat, el tráfico ilegal y la llegada de especies invasoras como el pasto kikuyo, son solo algunas. “Cuando este pasto crece mucho tiende a compactarse y esto dificulta que algunos tipos de búhos que anidan en el suelo lo puedan hacer. Además, tampoco pueden cazar a sus presas al encontrarse con un césped tan compacto. Con las lechuzas, el cuento es otro, es que anidan en tejados y campanarios y son espantadas por los olores que podrían generar”, agregó el curador de aves del Parque Jaime Duque.

La lechuza de campanario es la única especie reportada en el país. Se diferencia de los búhos por su contorno en el rostro con forma de corazón Fernando Castro.

Por otra parte, para el vicepresidente de la ABO, Pedro Arturo Camargo, especies como el sabanero y el negruzco, que anidan en el suelo, también sufren por: “la presencia de perros ferales que en manadas están en busca de alimento. Incluso con perros y gatos que son mascotas pueden llegar a dañar sus huevos”.

Pero tal vez, en la actualidad uno de los riesgos más grandes que corren los búhos y lechuzas para sobrevivir viene de los raticidas. Dentro de la dieta principal de estas rapaces están los roedores y la gente suele controlar la presencia de estos animales con veneno, que no solo mata a los ratones sino que afecta a estas aves.

“Los búhos y las lechuzas están asociados a lugares donde hay mucha presencia de estos mamíferos pequeños. Es increíble la capacidad que, por ejemplo, tienen las lechuzas para comer ratones en una sola noche. Las personas suelen controlar a estos roedores con veneno y algunos tienen un compuesto que se llama warfarina que básicamente es un anticoagulante que hace que el ratón muera desangrado. Estas aves se comen los ratones envenenados y en el sistema de la lechuza ocurre lo mismo”, concluyó Fernando Castro.

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Algunas de estas aves mueren con hemorragias o moretones en todo el cuerpo y ese puede ser uno de los diagnósticos para determinar que murieron por envenenamiento. Sin embargo, la gravedad de este problema radica en que,  lechuzas y búhos mueren en sus nidos, bosques o zonas abiertas, donde muy difícilmente son vistas.

¿Qué hacer si ve un búho o una lechuza?

La presencia de muchas de estas rapaces está asociada a espacios abiertos y con mucha vegetación. Si usted llega a observar alguna de estas especies los dos especialistas coinciden en una serie de consejos, para admirar su belleza sin afectar la forma de vida de esas aves.

  • No intente llamar su atención: pueden sentirse perturbados e incluso llegar abandonar su percha si se sienten amenazados. No les silbe o les tire objetos. Admírelos en silencio.
  • Fotos sí, pero con precaución: puede fotografiarlos, pero se recomienda tener precaución con el flash y luces de apoyo, no apuntarlo directamente hacia ellos.
  • No perturbarlos durante el día: Son las horas de su descanso y pueden quedar muy desorientados al ser molestados.
  • Si los encuentra heridos o son víctimas de tráfico debe comunicarse con la Secretaría Distrital de Ambiente.  
  • Estas aves sirven para el control de otras especies. Así que es importante respetar su espacio.


* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.